África en auge: una oportunidad para Europa

África es una de las economías de mayor crecimiento del mundo. Los ejecutivos e inversores europeos no deberían ignorar su enorme potencial de negocios. 06 de Septiembre 2010

Por Charles Roxburgh y Susan Lund

Con el Mundial 2010 de la FIFA terminado, el foco internacional de los deportes se mudó de Sudáfrica a otros torneos en otras tierras. Igualmente, las compañías e inversores europeos deberían mantener sus ojos fijos en África porque la competencia en el comercio se está calentando en el continente.

Un nuevo informe del McKinsey Global Institute muestra que África está entre las regiones económicas de mayor crecimiento del mundo, creando oportunidades de negocios significativas para un amplio rango de industrias. Quienes entren temprano al campo podrán aprovechar las ventajas.

El producto bruto colectivo de África creció a una tasa del 4,9 por ciento anual de 2000 a 2008, el doble del ritmo de las dos décadas precedentes. En el reporte, Lions on the Move: The Progress and Potential of African Economies, mostramos como este auge del crecimiento estuvo ampliamente basado en raíces que se extienden más allá del boom global de las commodities.

Mirando hacia adelante, proyectamos que por lo menos cuatro grupos de industrias en el continente juntas podrían generar US$ 2,6 billones de facturación anual para 2010, o $ 1 billón más que hoy, medido en dólares de 2010. La mayor oportunidad de negocio para las cuatro está en los bienes de consumo y los servicios, seguido de recursos naturales, agricultura e infraestructura.

Estas proyecciones reflejan los recientes avances económicos de África y las fuertes perspectivas de largo plazo. La producción económica del continente, valuada en US$ 1,6 billones en 2008, ahora está casi igual a la de Brasil o Rusia. Varios factores sugieren que el momentum económico puede ser sostenido.

Una oleada de paz y reforma económica
Para comenzar, la aceleración del crecimiento de África estaba dispersa, con el PBI creciendo más rápido en 27 de sus 30 mayores economías –tanto en países con significantes recursos de exportación y en los que no. La facturación en crecimiento de petróleo, minerales y otros recursos naturales representó 24 por ciento del crecimiento entre 2000 y 2008. Todos los demás sectores también contribuyen, incluyendo finanzas, retail, agricultura y telecomunicaciones.

La clave para la oleada de crecimiento fueron las reformas gubernamentales que crearon mayor estabilidad política, mejoraron el ambiente macroeconómico y energizaron el ambiente de negocios. Por ejemplo, varios países frenaron sus conflictos mortales. Quienes hacen las políticas también redujeron la inflación, cortaron déficits de presupuesto, bajaron las barreras de comercio, recortaron impuestos, privatizaron compañías y liberalización varios sectores, como la banca.

Como resultado, está emergiendo un sector de negocios en África. El continente ahora tiene más de 1400 empresas listadas públicamente. Acumula más de 100 compañías con facturaciones mayores a US$ 1000 millones. Las firmas de telecomunicaciones firmaron más de 316 millones de nuevos suscriptores de teléfonos celulares en África desde 2000 –más del total de la población de los Estados Unidos. La banca y el retail están floreciendo mientras que los ingresos por hogar crecen. La construcción pasa por un boom mientras se levantan nuevas ciudades.

El futuro crecimiento de África seguramente será apoyado por varias tendencias de largo plazo. Entre ellas está la demanda global de petróleo, oro, diamantes y otros commodities. Esta demanda está creciendo más rápido en las economías emergentes mundiales, particularmente en Asia y el Medio Oriente. A pesar de los lazos históricos con Europa, África ahora tiene la mitad de sus intercambios con regiones de economía en desarrollo –los llamados intercambios sur-sur. Las economías asiáticas juntas representaron 28 por ciento del total del comercio de África en 2008, más del doble que en 1990. El share de Europa occidental se hundió en el mismo período, de 51 a 28 por ciento.

Urbanización en crecimiento, energía solar

Hay un gran potencial para Europa de revitalizar sus viejos contactos con África y forjar nuevos. Un lugar para empezar es mirar más allá de los materiales crudos de África hacia una nueva fuente de futuro crecimiento económico: el surgimiento de un consumidor africano urbano. Hoy, el 40 por ciento de los africanos viven en ciudades, una proporción cercana a la de China  en crecimiento. El continente ya tiene 52 ciudades con población mayor a 1 millón –equivalente a Europa Occidental- y proyecta agregar 32 para 2030. Como en otras economías en crecimiento, la urbanización en África está creando trabajos, disparando la productividad y aumentando los ingresos. El número de hogares con ingresos discrecionales crecerá 50 por ciento durante los próximos 10 años, llegando a 128 millones.

El gasto de los hogares africanos totalizó US$ 860.000 millones en 2008, más que en India o Rusia. Los mercados de consumidores del continente ya están creciendo dos o tres veces más rápido que aquellos en los países del OECD y podría valer US$ 1,4 billón en facturación anual para 2020. Con sus ojos en el premio, varias compañías africanas ya se están expandiendo en África: Unilever, Standard Chartered y SABMiller operan en una docena o más de los más de 50 países del continente.

La urbanización también está aumentando la demanda por inversión en nuevas rutas, sistemas de vías, agua potable, generación de energía y otra infraestructura de África. Algunas compañías ven oportunidades adicionales para que África se convierta en exportadora de energía limpia. Por ejemplo, la Desertec Industrial Initiative, lanzada por un consorcio de compañías europeas, incluyendo Siemens, que busca transmitir energía a Europa desde una red de plantas solares y granjas eólicas para construir en los desiertos del norte de África y Medio Oriente. El proyecto está en su fase técnica y llevará años completarlo, pero el esfuerzo puede medirse en una inversión local estimada de US$ 400.000 millones.

¿Maduro para una “revolución verde”?
Varias compañías también están encontrando oportunidades para servir a los consumidores europeos de África. En el norte de África, varios países están usando su proximidad y lazos lingüísticos con Europa para atraer más inversiones extranjeras en turismo, servicios de negocios offshore y manufacturas de bajo costo para exportar.

La nueva vibración comercial de África también contiene otras posibilidades. Con el 60 por ciento mundial de tierras fértiles sin cultivar y campos con baja cosecha, África está madura para “revolución verde” como la que aumentó la producción de agricultura en Asia y Brasil. Estimamos que el valor total de la producción de los sectores de recursos de África puede crecer de manera estable, entre 2 a 4 por ciento anual, durante la próxima década.

Por supuesto, continúan existiendo varios desafíos y riesgos creciendo como en cualquier país individual. Pero si las tendencias recientes continúan, África jugará un papel cada vez más importante en la economía global. Para 2040, el continente será hogar de una de cada cinco personas jóvenes del país y tendrá la población trabajadora más grande del mundo. Si África logra darles a los jóvenes suficiente educación y herramientas, podrían ser una fuente sustancial de consumo y producción en los próximos años.

Los ejecutivos e inversores europeos no pueden permitirse ignorar el enorme potencial económico de África. Tampoco pueden asumir que los lazos tradicionales les garantizarán una ventaja en su competición. Hay muchos jugadores nuevos, pero también nuevas posibilidades de entrar en el juego y ganar algo de terreno.

Charles Roxburgh es el director basado en Londrés de McKinsey Global Institute (MGI), el brazo de investigación económica y de negocios de McKinsey & Co.. Susan Lund es la directora de investigación, basada en Washington.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos