A un paso del verano

A un paso del verano

A pocas semanas de fin de año, los destinos de la Costa Atlántica ya prometen una temporada cargada de novedades, eventos y turistas. 17 de Diciembre 2010

Hasta este año, el termómetro para conocer la tendencia del verano en la Costa Atlántica era la cantidad de visitantes que recibían los balnearios en el fin de semana largo del 12 de octubre. Vuelta de Obligado mediante, el pasado 20 de noviembre se reveló aún más útil para la tarea. Y la ocupación entre un 80 y 90% en lugares como Pinamar o Mar del Plata confirman que habrá un verano movido junto al mar.

Alquileres bajo control
Que de un año a otro los alquileres de temporada van a aumentar parece un hecho dado. Lo interesante para 2011 es que la mayoría de los referentes del sector confirmaron incrementos que van apenas por encima de la inflación oficial, pero casi a la mitad de lo que se supone es el índice real. Tanto desde la Cámara Inmobiliaria Argentina como desde el Colegio de Martilleros de Mar del Plata se señalaba un promedio de subas de un 10%. La realidad se movió entre ese guarismo y un 15%, de acuerdo a la zona. Especialmente ahora, que en Mar del Plata ya hay un 50% de propiedades alquiladas. En lugares como Pinamar o Mar de las Pampas, el porcentaje de casas restantes es menor.

En el sector de balnearios, los incrementos están más en línea con la inflación que marcan las consultoras privadas, con aumentos de hasta el 30%. Lo llamativo es que una carpa en alguno de los balnearios al Sur del faro cuesta por mes casi lo mismo que un departamento de dos ambientes.

Así y todo, la Costa se prepara para la mejor temporada de los últimos cinco años. En parte porque Brasil volvió a resultar algo caro, fluctuaciones cambiarias mediante. Para enero, Pinamar y Cariló exhiben un 70% de reservas, y Mar del Plata ya tiene buena parte de sus propiedades alquiladas. Lo único que falta es que llegue el verano, que también parece querer anticiparse desde el termómetro.

Mucho para hacer
Está claro que el fútbol de verano y la emigración masiva de obras teatrales serán parte del paisaje habitual de Mar del Plata. Pero en esta temporada, también habrá otras alternativas para distraer el tiempo más allá de la playa. Del 26 de enero al 6 de febrero tendrá lugar una versión estival de la feria Caminos y Sabores, que suele realizarse en La Rural de Palermo. Se trata de un espacio en el que los pequeños y medianos productores originarios de todas las zonas del país exhiben y venden sus productos a través de un contacto directo con su público. No es lo mismo encontrarse en la góndola de un supermercado con quesos, salames, aceites de olivas, dulces de frutos patagónicos, alfajores santafesinos, mieles, bombones, galletas y nueces, entre muchos otros productos, que poder conversar con quiénes los elaboran, cultivan o crían, según el caso.

Por supuesto, la agenda marplatense también tiene lugar para el deporte. Del 5 al 14 de febrero, el Club Náutico de esa ciudad será el anfitrión de la Semana Internacional del Yachting, una reunión que incluye variadas competencias clasificatorias para los Juegos Panamericanos o los Campeonatos Mundiales de clases láser y cadet, que tendrán lugar en Australia y Alemania respectivamente.

Ya sobre el final del verano, en los primeros días de marzo habrá tiempo para celebrar otra semana, en este caso, la de Arte Contemporáneo. Es un festival consagrado con exclusividad al arte contemporáneo en el ámbito de sus manifestaciones visuales, objetuales, performativas y musicales. Organizada de manera independiente y sin fines de lucro por un grupo de artistas de la ciudad, es una alternativa interesante a la oferta artística de los teatros.

Justamente en este rubro, la mayor novedad es la apertura de una nueva sala. Los empresarios Juan Carlos Vinciguerra y Juan Manuel Alzúa remodelaron a nuevo el Teatro Victoria, ubicado en Rivadavia 2380. El año pasado denominaron a la sala Alfredo Barbieri y este año lanzarán la inauguración, el 18 de diciembre, con la presencia de Carmen Barbieri.

Y hasta las cosas más tradicionales cambian y se renuevan en Mar del Plata. Si antes lo normal era volver de las vacaciones con una o varias cajas de alfajores, cada vez más, los visitantes vuelven cargados de la producción más tradicional de la ciudad: pescado. Cuenta Christian Escudero, de la Asociación Embarcaciones de Pesca Costera, que en promedio, los turistas llegan a comprar cuatro a cinco kilos de pescado fresco, que en la propia pescadería de la asociación se venden dentro de una conservadora con hielo en escamas. Un recuerdo a prueba de atascos en la ruta: el tiempo de conservación es nada menos que de 30 horas.



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