A imagen y semejanza de sus dueños

A imagen y semejanza de sus dueños

Edgar Medinacell, director Ejecutivo para Sudamérica (habla hispana) de Russell Reynolds Associates. 22 de Abril 2010

El proyecto de construir nuestra casa partió de la idea de un estilo de vida que queríamos para nuestra familia. Luego de años de vivir en el centro, con hijos pequeños, nos parecía atractiva la idea de construir una nueva en algún lugar con muchos espacios verdes y posibilidad de hacer vida al aire libre. Elegimos un country en el Gran Buenos Aires y nos dispusimos a la aventura de proyectar y construirla.

El "programa" que le planteamos a nuestro arquitecto era simple y complejo a la vez: no queríamos una casa que fuera el clon de algún estilo tradicional, sino que fuera diseñada a medida y se ajustara a nuestros gustos personales. Esto implicaba el riesgo de lo desconocido pero nos parecía que de querer una casa estándar no valdría la pena pasar por el stress de construirla.

Nos interesaba que estuviera muy integrada al jardín, con mucha luz natural y vistas desde todos los ambientes. También que estuviera preparada para disfrutarla con amigos y con nuestra familia. Para eso incorporamos un quincho cerca de la pileta donde pasamos gran parte del verano. Como nos gusta mucho invitar gente a nuestra casa, incluimos en el diseño una habitación de visitas, ubicada en una zona donde tengan privacidad. Esa habitación y su baño terminaron siendo de las más bonitas de la casa y pasan pocas semanas sin que algunos amigos o parientes no pasen unos días con nosotros. El comedor de diario lo pensamos grande, cómodo, y con vistas a tres de los cuatro lados de nuestro jardín.

El proceso de construcción fue complejo, largo y por momentos estresante. La infinidad de detalles de una casa solo es percibida al momento de construirla. ¿Quién realmente recuerda la forma de las llaves de la ducha de su baño? Probablemente pocos. Pero cuando uno tiene que decidir entre 50 posibles opciones de canillas, de manijas, de apliques, y de cada pequeño e invisible "accesorio" de una casa, es fácil terminar cansándose. A veces, en el proceso, uno piensa: ¿para qué me metí en este baile, habiendo tantas casas construidas y a la venta?

A medida que la familia ha crecido en tamaño y edad, hemos ido cambiando la forma de vivir nuestro hogar. El escritorio, que era muy poco usado 5 ó 6 años atrás, hoy está copado por nuestros hijos, que usan la computadora para navegar por la web y hacer sus tareas. Parte del jardín es una pequeña cancha de futbol, con arco incluido. La huerta, que originalmente ocupaba un rinconcito, resultó muy difícil de mantener y fue reemplazada por un grupo de árboles frutales que cada año nos proveen de frutos en abundancia.

Después de casi nueve años de vivir allí hay pocas cosas que cambiaría. De hecho sólo hemos modificado unos escalones que eran muy bonitos desde el punto de vista del diseño pero muy poco prácticos para la circulación. Otro ambiente que terminó cumpliendo un rol diferente al original fue el garaje, que hoy hace de baulera y de playroom rústico. En cuanto a los materiales, la abundancia de maderas en decks y pérgolas a veces requiere de mucho mantenimiento pero dan calidez .

A futuro, nos gustaría generar energía solar para la casa. Me encantaría que sea autosustentable. Seguro que en los próximos años esa tecnología será más accesible y los gobiernos darán incentivos a los hogares para que usen energías renovables.



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