A dos años de la creación de Unasur

A dos años de la creación de Unasur

El bloque fundado en 2008 aún presenta deudas pendientes, como la creación de una moneda común. Las claves de una unión regional que aún no logra materializarse en la práctica. 14 de Mayo 2010

Otro bloque que se conformaba en la región. Una nueva agrupación de países que, a diferencia del Mercosur, abría sus puertas a nuevos integrantes para mostrar una mayor unión de las naciones del sur de América. Cuatro años después de su declaración, en mayo de 2008 la Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela constituían la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur). El objetivo: que la región se vuelva más sólida y competitiva a los ojos del mundo. Y desde el punto de vista regional, más unida e integrada.

Mientras la Argentina se encontraba en los peores momentos de la crisis rural, esta comunidad política y económica -que está constituida por más de 400 millones de habitantes del globo- se presentó en Brasilia como una forma de debatir las asimetrías entre los países. En el acto fundacional del bloque, tanto el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva -su principal impulsor- como su par boliviano Evo Morales destacaron la necesidad de sortear los escollos que generan los desequilibrios comerciales de la región. De esta forma, los representantes de cada nación mostraron un renovado esfuerzo por perfeccionar una zona de libre comercio y optimizar el intercambio comercial, a la vez que se presentaba como un espacio de integración cultural y social.

El bloque también se planteó una política monetaria común como la europea que, hasta hoy día, no ha mostrado ningún avance. “Ahora estamos creando el Banco del Sur; vamos a caminar para que, en el futuro, tengamos un banco central único, para tener una moneda única”, había dicho el presidente brasileño, días después de la constitución de Unasur.

Sin embargo, hay otras cuestiones aún más recientes en las que el bloque pareciera no prosperar. En la cumbre que se realizó en Bariloche a fines de 2009, los países encontraron sus primeros desacuerdos en el área de la escalada armamentista en la región, criticando a Colombia por la presencia de bases militares estadounidenses en su territorio. Los prolongados discursos produjeron cruces públicos entre los mandatarios de la región, generando una tensión alejada del espíritu de alianza pacífica con la que, en un principio no tan lejano, se había constituido el bloque regional.

Hace un par de semanas, el ex presidente Néstor Kirchner fue elegido para un rol que aspiraba desde 2008, pero que encontraba entonces un serio escollo en el ex presidente uruguayo Tabaré Vázquez, enfrentado al argentino por el conflicto de las papeleras. Pero este año, con el aval del nuevo mandatario charrúa, José Mujica, y por consenso de los países miembros (sólo se abstuvo la Argentina por obvias razones), el hoy diputado nacional juró como secretario general del bloque por dos años, período que puede ser renovable por una vez. Según reza el tratado constitutivo de la Unasur, “durante el ejercicio de sus funciones, el secretario general y los funcionarios de la secretaría tendrán dedicación exclusiva” a la organización internacional. En adelante, Kirchner tiene que resolver que es lo que hace con su banca en la Cámara de Diputados para ponerse al frente de un bloque que aún tiene muchas diferencias por resolver.



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