"A Macri lo veo definitivamente enchufado con su candidatura presidencial"

El jefe del bloque de diputados del PRO, Federico Pinedo, dice que el desafío de esa fuerza es reconstruir la coalición que derrotó a Kirchner en la Provincia en 2009 para disputar la presidencial en 2011. Y que el jefe de gobierno es quien está mejor parado ante la opinión pública para liderarla. 03 de Diciembre 2010

Federico Pinedo se reúne una vez por semana con Mauricio Macri, sin excepción. Y a partir de las charlas que mantienen, asegura que esta vez el jefe de gobierno porteño está decidido a subirse a la carrera presidencial, que convicción y optimismo no le faltan. “Macri es candidato a presidente. Lo veo definitivamente enchufado con su candidatura presidencial”, afirma.

En una entrevista con WE, Pinedo también admite cierto desconcierto de la oposición frente al nuevo escenario político que se abrió tras la muerte de Néstor Kirchner, y afirma que llegó “el momento de que ésta deje de ser oposición y pase a ser una propuesta alternativa para los próximos cuatro años”.

Además, niega la disolución del Grupo A (el acuerdo de los principales bloques opositores en el Congreso), aunque reconoce que no será fácil anudar acuerdos en 2011.

Terminó el año parlamentario con saldo negativo para la oposición. De la agenda que propusieron, prácticamente no lograron aprobar ninguna ley. ¿Qué pasó?
Diría bastante positivo. Se aprobaron todas en Diputados. Si el pueblo pone en el Senado a la oposición en minoría, supongo que nadie pretenderá que en una democracia la minoría gane. Así que, donde el pueblo puso a la oposición en mayoría, que es en Diputados, se agotó la agenda de la oposición con la sola excepción del tema de retenciones. En todo lo demás, hubo cartón lleno. Cumplimos con todas las promesas electorales de 2009: Consejo de la Magistratura, ley de DNU, ley de Superpoderes, modificación del Indec...Lo que los diputados hacen es dar media sanción. Es lo mismo que me digan, la Presidenta vetó entonces usted tuvo un fracaso. No tuve ningún fracaso, la Presidenta vetó, es el sistema constitucional argentino.

Digamos que a los efectos prácticos el Gobierno salió ganando.
A los efectos prácticos, el Gobierno tiene mayoría en el Senado y tiene poder de veto. Entonces nadie puede decir que es un fracaso que funcionen las instituciones.

¿La disolución del Grupo A en el Congreso tampoco es un fracaso? 
Yo creo que no hay una disolución del Grupo A. Creo que el Grupo A, básicamente se conformó para cumplir con la promesa electoral que era común: desde los sectores de centro izquierda hasta nosotros, pasando por el radicalismo, el peronismo, la Coalición Cívica, el socialismo de Binner y los partidos provinciales. Todo ese enorme conglomerado era el Grupo A y habíamos hecho todos propuestas que cumplimos. Si salimos de ahí y vamos a lo político, ahí hubo problemas. Me parece que la oposición tiene problemas porque se produjo una división en el frente del Acuerdo Cívico y Social, cuando Carrió se enfrenta con la UCR. Y también hubo una división del lado nuestro, cuando lo que habíamos contruido, que era Unión Pro, no siguió trabajando en conjunto. Tenemos la esperanza de volverlo a conformar, pero eso fue un fracaso, la división de estos sectores. Desde ese punto de vista, la oposición tiene falencias y cosas negativas que reconstruir.

¿Las denuncias de Carrió ayudaron a que el Gobierno se saliera con la suya y no se votara el Presupuesto?
No tiene nada que ver Carrió. No votamos el Presupuesto no por Carrió sino por el Gobierno, que pretendía no cambiar ni un número del Presupuesto. El Gobierno quiso abortar el debate. Cuando uno va a un debate diciendo no cambio una coma en un Presupuesto que es de más de 1000 millones de pesos por día, evidentemente estás abortando el debate. Es lo que quería el Gobierno. 

La sensación es que la muerte de Kirchner los descolocó, que no saben cómo pararse en el nuevo escenario.
Soy crítico de la oposición. Creo que ha llegado el momento de que la oposición deje de ser oposición y pase a ser una propuesta alternativa para los próximos cuatro años. Y no somos claros en eso, un poco porque no están definidas las candidaturas, porque no hay partidos políticos en la Argentina, están todos destruidos, no hay sistema político, no hay reglas de juego claras. Todo eso dificulta, pero lo cierto es que todos los argentinos necesitamos algunos liderazgos que marquen el rumbo de la Argentina de los próximos 5, 10 años. Y aún no los tenemos arriba de la mesa. 

¿No terminan de aparecer por la especulación política de los propios actores?
Creo que es muy difícil gestionar una democracia sin la existencia de partidos políticos, la crisis de 2001 destruyó los partidos, y los partidos nuevos, como la Coalición Cívica y el PRO, no logran organizarse fuerte y orgánicamente en todo el país. Entonces, hay que operar en una democracia sin partidos, que es muy complejo. Lo que sucede en esos casos es que la única organización fuerte que hay es el Estado, entonces el que tiene el Estado tiene una máquina infernal y todos los demás no tienen nada. En esas condiciones, nosotros hemos ganado la elección del año pasado. Le hemos ganado a Kirchner, a Scioli, hemos ganado la Provincia y la Capital, que es la mitad del país. Pero no es fácil.

Ese capital político, ¿se perdió?
Hasta un día antes de la muerte de Kirchner, cualquiera de los candidatos opositores le ganaba a Cristina o a Néstor en la segunda vuelta en todas las encuestas. Creo que Kirchner era una figura muy poderosa y quienes se oponían a él aparecían como muy poderosos también, eran el equilibrio. Cuando desaparece la presencia personal de Kirchner, también baja el peso de los opositores y uno se da cuenta de que no eran tan pesados como parecía sino que eran un poco más livianos y tenían que trabajar un poco más.

Pero ya había una recomposición previa de la imagen del Gobierno...
Muy chiquita. Era llegar al 30% de imagen positiva, es muy poco. Y ahora cambió sustancialmente porque la Presidenta con la muerte de Kirchner aumentó 20 puntos. Pero la realidad social es la misma que hace un mes, no ha cambiado. Lo que hay que hacer es mostrarle a la Argentina un camino de éxito en los próximos cinco años. 

¿Dividida como está, la oposición puede ser vista como alternativa de poder?
No existe la oposición en la Argentina, hay varias, fundamentalmente dos, que tienen que hacer sus propuestas. La Argentina está ante una oportunidad de oro. O la sabemos aprovechar con asociaciones inteligentes internacionales que nos den producción y trabajo en abundancia o podemos caer en una estado fallido, en las guerras del Narco, como le está pasando a México o como algunos pretenden que le pase a Brasil, que no le va a pasar porque como estamos viendo reacciona rápidamente. Si la Argentina entra en ese camino de territorialización de la droga, que las bandas se apropian de territorios, puede transformarse en una catástrofe. Tenemos esta disyuntiva impresionante entre el éxito total o la destrucción total.

¿Hay un giro de la Presidenta hacia una mayor moderación pensando en 2011? 
Los argentinos tenemos una enorme incertidumbre. Uno no sabe para dónde va a a ir el Gobierno, si va a ir para D’Elía y Pérsico o para Scioli y Gioja. Tampoco uno sabe si va a persistir en su actitud de descalificación y división social permanente y enfrentamiento, que era su propuesta, o si va a ir a una postura más de convivencia civilizada, de menos confrontación. Y del lado de la oposición, tenemos que aclarar que vamos por un programa que le va a permitir a la Argentina salir de la pobreza extrema en dos mandatos de gobierno, que le va a dar socios que le van a garantizar trabajo y producción, que vamos a cambiar la educación para que sea de calidad y permita acceder al trabajo, y que haya seguridad. En la medida en que mostremos ese rumbo, todos nos vamos a tranquilizar más, porque entonces ahí hay un camino. 

Macri no termina de definir su candidatura. ¿Puede repetir en la ciudad?
Macri es candidato a presidente. Lo veo definitivamente enchufado con su candidatura presidencial. Es víctima de este problema de la inexistencia de partidos orgánicos con presencia en todo el territorio, pero lo que Macri nos dice que tenemos que construir es una coalición de gobierno.

¿A quién incluye en esa coalición?
Para mí el corazón es lo que era Unión Pro en la provincia de Buenos Aires. Desde el Pro queremos que sea Unión Pro a nivel nacional. Ya demostramos que podemos ganar la elección en el 50% del electorado que era Capital y Provincia, así que somos competitivos y hay que construir esa coalición con sectores del peronismo y con otros sectores independientes.

Algunos en el PJ Federal parecen estar pensando en otra cosa. 
Cuando uno conforma una coalición, tiene que respetar las posturas personales. Lo importante es que todos formen parte. Después, cómo se satisfacen las ambiciones personales es un tema interno, no grave. El desafío es construir una coalición de gobierno. Macri es nuestro candidato y quien está mejor en la opinión pública. Pero no lo ponemos como una condición. Queremos conformar una coalición de gobierno y lo que hacemos con Macri es un aporte a la coalición, no una imposición.

¿Hasta dónde lo afectaron a Macri las denuncias de presunto espionaje?
No mucho. Eso refleja también la opinión pública sobre el kirchnerismo, la enorme mayoría opina junto conmigo que es una operación de inteligencia en contra de Macri por razones políticas. Y pasó una cosa ridícula: cuando la Cámara confirmó su procesamiento, aumentó ocho puntos su imagen. Es parte de las cosas raras que pasan en la Argentina.

¿Imagina que Cristina será la candidata del oficialismo?
Creo que Cristina está a mitad de camino. Tiene la posibilidad de ser candidata, indiscutiblemente, y tiene la posibilidad de no serlo y terminar su gestión como Michelle Bachelet, con una popularidad enorme y con una Argentina que está frente a una oportunidad extraordinaria en los próximos años.

¿Cómo seguirá la relación con Moyano? Los empresarios lo ven, según una encuesta de El Cronista, como el personaje más influyente de la Argentina.
No lo creo para nada. El personaje más influyente de la política argentina definitivamente es Cristina Kirchner y yo creo en el gobierno de la democracia y de los partidos políticos y no en el gobierno de las corporaciones. Las corporaciones son la CGT y los industriales, yo no soy corporativista, esa concepción fascista de que tienen que gobernar los sectores de interés económico, no estoy de acuerdo. Con respecto a Moyano, creo que Moyano se ha extralimitado claramente en muchas acciones y tiene que generarse un cambio en el sistema sindical que lleve a los sindicatos hacia una parte definitoria del progreso social de la Argentina en producción y en distribución del ingreso, pero en las dos cosas juntas, no en una a expensas de la otra. El sistema sindical argentino tiene que modernizarse, ser más competitivo y más transparente.

¿Cómo puede afectar al Gobierno el escándalo Jaime?
Lo de Jaime viene siendo denunciado hace mucho tiempo y forma parte de un esquema de corrupción estatal, orgánica, estructural, vamos a ver hasta dónde sigue la investigación. Afortunadamente para nuestros hijos no todo queda impune y ojalá se puedan aclarar todas estas cosas que están saliendo a la luz estos días. Lo mismo que sería bueno que se aclare la participación de funcionarios en las facturas truchas de las compañías de obras públicas como Skanka, o el famoso caso de Antonini Wilson, algo tremendo de contrabando de cientos de miles de dólares en valijas en aviones oficiales.

¿La sociedad tiene en cuenta estas situaciones de corrupción a la hora de votar?
Las toma en cuenta demasiado poco. Me acuerdo que cuando nosotros analizábamos encuestas de opinión de 2005 en adelante, veíamos números como percepción de la gestión de Gobierno, 70% positiva; percepción de que hay corrupción en el Gobierno, 70%. ¿Cuál es el criterio de la gente, entonces? Ahí hay un problema para que los sociólogos analicen.

¿En la Argentina se le perdona todo al Gobierno si la economía funciona bien?
Eso ha pasado. Cuando la economía funciona mal, toda la persecución judicial se vuelca contra los gobernantes, y cuando la economía funciona bien, es como que pueden matar a la mamá en la Plaza de Mayo y a nadie le importa nada.

Con el tema de la inflación, tampoco se ve mucha reacción de la gente.
Con la inflación estamos viviendo un espejismo. La población se engaña. Si vos sos productor de algo y suben los precios, te ponés contento, subieron los precios de lo que vos producís. Cuando le suben a todos, todos se ponen contentos hasta que se dan cuenta de que no es que subieron los precios de sus productos sino que se está depreciando el valor de su moneda, que es la moneda en la que miden los precios. No es que tenés más ingreso por tu producto, sino que tenés menos moneda y por lo tanto menos ingreso. Pero tardás un tiempo en darte cuenta, entonces los primeros momentos de inflación son de boom, y los segundos momentos ya los vivimos en la Argentina todos los que tenemos más de 40 años: 50 años de inflación y de destrucción productiva y de decadencia argentina. Nada sólido se puede construir sobre la mentira.

¿Se sostiene el boom de consumo hasta la elección 2011?
Lo que pasa es que echaron demasiada leña al fuego y ahora están empezando a echar nafta para que el fuego se mantenga y eso es explosivo. Es posible que llegue hasta la elección, pero creo que muchos sectores del Gobierno, de los sindicatos y de los empresarios ven que eso no es así, que puede explotar antes, entonces están tratando de inventar un Pacto Social, que es congelar precios y salarios lo más posible para llegar hasta el otro lado del río sin ninguna hecatombe en el medio, aunque la hecatombe venga después.

Ganamos y después vemos...
Siempre los políticos tienen esa mala idea, de ganar la elección aún a costa del país. No siempre, pero a veces eso es así.

“No podemos dar señales de división”
Federico Pinedo acaba de atravesar una crisis en su bloque, luego de que cuatro diputados de esa fuerza se ausentaran del recinto hace dos semanas, antes de votar el proyecto de Presupuesto 2011, alimentando los rumores sobre presuntas presiones u ofertas surgidas desde el oficialismo, denunciadas por las diputadas Cynthia Hotton y Elsa Alvarez. Sin embargo, Pinedo asegura que la relación se recompuso y que el año próximo continuará al frente de la bancada. “Salvo que me echen...”, ironiza. Y agrega: “El bloque finalmente se ordenó, estamos trabajando juntos. Ellos me explicaron sus motivos para ausentarse, que eran políticos. Los acepté, pero creo que todos tenemos que hacer un esfuerzo para generar señales de futuro, previsibilidad y optimismo en la Argentina. Lo que me pareció es que se dio un mensaje muy confuso y la Argentina en este momento tiene mucha incertidumbre y no hay que darle mensajes ni negativos de división ni confusos”.



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