"A Buenos Aires le hace falta más obra pública"

Iniciador de Las Cañitas y Palermo Hollywood con múltiples proyectos de su estudio, el arquitecto construye una de las torres más altas de América latina en Bolivia. Pero sueña con hacer un mega edificio en Puerto Madero. 22 de Septiembre 2011

De casualidad. Así dice el actual presidente del Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo (CPAU) que llegó a ser arquitecto. "No sabía qué hacer, estaba terminando el secundario y pensaba seguir ingeniería porque me resultaban fáciles las matemáticas", cuenta desde la sala de reuniones de su estudio en la calle Arroyo, plagada de maquetas y paneles. "A mí me gustaba la historia y el dibujo, pero no sabía exactamente de qué se trataba. La arquitectura era, por entonces, un mundo abstruso y, de hecho, mi primer año fue complicado porque me la pasaba dibujando árboles", agrega con media sonrisa.

Corrían los primeros meses de 1960 y Lestard esperaba ansioso que algo parecido a lo que le habían contado que era arquitectura asomara entre las materias. "Recién en los últimos dos meses del año hicimos un kiosco de revistas. Ahí empezó a parecerse un poco y a llamarme la atención". Aunque fue recién en tercer año cuando apareció lo que el mismo define como el faro: su paso por la cátedra de Juan Manuel Borthagaray. "Fue un gran maestro para nuestra generación. Ahí me convertí en un estudiante intenso", acota. Lo cierto es que de ese taller salió un gran grupo que hoy forma parte del Olimpo de la arquitectura local. Entre ellos, sus socios con los que armó el primer estudio: Alberto Tito Varas, Tony Díaz, Jorge Erbín, Héctor Korn, Jorge Silvetti, Rodolfo Machado y Miguel Baudizzone. Con este último todavía trabaja, después de cuatro décadas. "Fue un gran momento de mi vida. Me toco la mejor universidad que hubo, entre 1960 y 1966. Aprendíamos mucho y de todo, con una visión muy superadora. Pensábamos que íbamos a cambiar el mundo. Aunque después entendimos que, si teníamos suerte, apenas cambiaríamos la arquitectura.

Docente de vocación
Desde que volvió la democracia, en 1983, Lestard tiene una cátedra en la FADU. Siente que, de este modo, devuelve buena parte de lo que recibió. "La universidad pública es algo extraordinario de esta sociedad, como lo está mostrando la crisis chilena". Además de dar la clase teórica, también disfruta de corregir los trabajos de los futuros colegas. Y además, sigue apostando a los concursos. A pesar de las frustraciones que carga en su haber, como el proyecto que ganó hace más de 30 años para el auditorio de la Ciudad de Buenos Aires, que se iba a localizar en la plaza Las Heras. "Salvo en la ópera, iba a reemplazar al Teatro Colón. Se presentaron los mejores estudios de la Argentina porque era un tema fantástico. Tuvimos la suerte de ganarlo pero no se hizo", recuerda. Lestard comienza una larga lista de concursos ganados pero jamás adjudicados o construidos. "Aquel es el master plan de Retiro, del que ya hemos hecho tres versiones. Hemos trabajado muchos temas urbanos en los últimos 20 años. En nuestra profesión hay que tener una gran capacidad de ilusionarse y también una gran capacidad para resistir la frustración. Y, de nuevo, una capacidad para recuperar la ilusión y así… Porque la verdad es que, con suerte, se realiza una de cada diez cosas que se proyectan", agrega. Pero el hotel casino City Center de Rosario le dio la revancha. Fue la oportunidad de hacer una gran obra y de experimentar como lo había soñado "Fue el mayor desafío, trabajamos muchos años y el último casi exclusivamente. Además,la intensidad fue impresionante porque hicimos todo, hasta el último detalle", acota.

El triángulo lo completa con su trabajo en el CPAU. Entre los temas de los que se ocupa, el que más le importa es el acercamiento con la otra institución que nuclea a los profesionales de la ciudad, la Sociedad Central de Arquitectos. Pero también la gestión de la acreditación de la carrera en la UBA ante la CONEAU y la actual catalogación de los inmuebles, así como las cuestiones que hacen al acervo patrimonial.

Hora de definiciones
Un proyecto urbanístico y un edificio de envergadura son las deudas de su profesión. Al menos hasta hoy. "Como temas, me quedaron pendientes: diseñar algo urbano, en algun pedazo de ciudad, y una torre importante en Buenos Aires, en Puerto Madero por ejemplo. Aunque, en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, estamos haciendo una que supera a cualquiera de estas. Medirá más de 200 metros de altura y será una de las más altas de América latina". Finalmente, agrega un conjunto al lado del mar.

Según su análisis, a Buenos Aires le está faltando obra pública. "Este tipo de obra es un tema importante para los arquitectos. Sucede que el medio no nos está dando chances de hacer cosas extraordinarias. No hay tanta obra pública y el 90% está dedicado a construir departamentos. Como los temas son cada vez más reducidos, ocurre que hay muy buena arquitectura promedio pero no hay tanta posibilidad de hacer una obra que sea única en el mundo o que muestre cosas realmente nuevas", sentencia. "Para mí la ciudad de Buenos Aires tiene que crecer muchísimo. Todavía pueden caber dos o tres millones más de habitantes. Pero hay que trabajar en conjunto y el sistema de transporte es clave.
En cuanto al patrimonio, es necesario terminar la catalogación que defina qué es y qué no. Puede que la ciudad decida que tal zona haya que conservarla porque es un barrio con cierto carácter y que no sea solo un tema de edificios, sino de áreas. Pero esto va acompañado de políticas y de gestiones. Para tener patrimonio y guardarlo, hay que cuidarlo. Y eso requiere inversión", sentencia.



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