10 claves de la economía que viene

10 claves de la economía que viene

Los especialistas consultados por Apertura repasan los temas más importantes de la agenda económica local. La suba de precios y el creciente gasto público, los problemas que más preocupan. 26 de Julio 2010

1.  Inflación
Mientras el Gobierno comenzó el año hablando de un “reacomodamiento de precios”, las consultoras privadas ya arrojaban estimaciones de una inflación anual que rondaría entre el 20 y 25 por ciento. Luego de un primer trimestre con fuertes subas, comenzó a desacelerarse en abril y se ubicó en torno al 1,5 por ciento. Esta desaceleración se hizo más notable en los rubros de alimentos y bebidas. “A lo largo de tres o cuatro meses será más moderada, más acotada”, dice Mariano Lamothe, economista Jefe de la consultora abeceb.com. No obstante, advierte: “Seguimos con niveles por arriba de un dígito y sigue siendo la inflación más alta desde 2002”.  Por su parte, el Indec volvió a publicar datos alejados de las consultoras, y el índice oficial ubicó a la suba de precios por debajo del 1 por ciento en abril. Hacia el último trimestre de 2010, el economista de abeceb.com estima que la inflación volverá a ser más alta, “porque ya pesarán más los costos salariales”. Según Lamothe, la falta de estadísticas públicas confiables “perjudica cualquier negociación”.      

2.   Gasto público
Año tras año, la Argentina se enfrenta con uno de los riesgos más grandes de cualquier economía del globo: que los gastos superen a los ingresos. “En los últimos cinco años el gasto público del gobierno nacional prácticamente se triplicó, al pasar de $ 88.000 millones en 2004 a los  $ 243.000 millones del año pasado”, compara Eduardo Fracchia, director del Área Académica Económica de IAE-Business School. Este salto importante marca una tasa de crecimiento promedio anual del 23 por ciento. Asimismo, Fracchia indica que el gasto público consolidado (Nación + provincias) se ubicaría en torno a los 43 puntos del PBI. Según datos del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), los ingresos totales en 2009 correspondieron al 23,18 por ciento del PBI. En este contexto, los subsidios explican una gran parte del gasto público del Gobierno. La Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP) estima que este año el desembolso en subsidios será de $ 30.500 millones, con las áreas de transporte público y energía a la cabeza. Durante 2009, el Gobierno destinó $ 11.278 millones sólo a Cammesa y Enarsa, empresas del sector energético argentino.      

3.   Canje de deuda
Por debajo de las expectativas que tenían los hombres del ministerio de Economía, la adhesión al canje entre grandes fondos fue del 45 por ciento, por lo que entraron US$ 8500 millones de los US$ 18.300 que permanecen en default en la primera etapa. “El canje es positivo para la Argentina porque es un primer paso necesario, aunque no único ni suficiente, para reconstruir la credibilidad del país”, asevera Aldo Abram, de la consultora Exante. Para el economista, luego de cerrar el canje, la Argentina debe solucionar “el tema del Indec” en aras de “normalizar las relaciones con el FMI” y así, avanzar hacia un acuerdo con el Club de París.    

4.   Impacto de la crisis griega
Se aumenta la edad jubilatoria de las mujeres. El IVA sube dos puntos y llega al 23 por ciento. El gobierno congela los salarios de sus funcionarios hasta 2013. Éstas son algunas de las extremas medidas de ajuste que se tomaron en Grecia a cambió de los 110.000 millones de euros de ayuda por parte de la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI). “La decisión es entre el derrumbe y la salvación”, afirmó Giorgos Papaconstantinou, ministro de Finanzas del alicaído país europeo.  Pero, ¿tendrá efecto esta crisis en la Argentina? Para Rodrigo Álvarez, de Ecolatina, “el debilitamiento del euro, o su contracara, el fortalecimiento del dólar, complicará la competitividad de las exportaciones argentinas en Europa”, que representan alrededor del 20 por ciento del total exportado. Sin embargo, Juan Miguel Massot, director del Instituto de Investigaciones Económicas de la USAL, dice que aún no se puede predecir el “impacto total”, pues “son fenómenos que destapan ollas de presión” en otros países, como Portugal y España.      

5.   Dólar
La cotización del verde billete de los Estados Unidos es un debate clave que preocupa (y ocupa) a los argentinos. Si está alto, si está bajo, a quién beneficia, a quién perjudica son cuestiones que, a través de los años, se mantienen presente en la agenda económica del país. Tanto el campo como el sector industrial abogan por una mayor devaluación como una forma de compensar la pérdida de competitividad ocasionada por la suba de precios. Manuel Solanet, director de la consultora Infupa, expresa que “todavía estamos algo por encima del dólar de diciembre de 2001, pero para aquellos sectores que pagan derechos de exportación, sobre todo la soja, ya se puede hablar de un retraso cambiario”. Contrariamente, Abram considera que “el dólar está en los valores que tiene que estar” e indica que el problema futuro es que “el peso se siga depreciando para sostener un crecimiento exagerado del gasto público”. Y agrega: “El Gobierno pretende financierse con impuesto inflacionario, y esto va a hacer que el dólar suba”.   
 
6.    Desendeudamiento 
Fue una movida poco esperada que desplazó del Congreso el debate por la coparticipación del impuesto al cheque. No obstante, aquellas provincias que acarrean deudas importantes con la Nación resultaron aliviadas por el anuncio por parte del Gobierno del Programa de Desendeudamiento Provincial. Sus efectos: generar una reducción del nivel de endeudamiento a través de una baja en el stock de deuda por el monto correspondiente a los Aportes del Tesoro Nacional no distribuidos (alrededor de $ 9800 millones) y otorgar una reprogramación de vencimientos, que contempla un período de 18 meses de gracia y un plazo de 20 años. “Lo veo como una buena medida porque muchas provincias no iban a poder cumplir con su cronograma de pagos. Establece reglas de juego iguales para las que tienen este problema”, explica Luciana Díaz Frers, directora del Programa de Política Fiscal del Cippec. El refinanciamiento de una deuda total que supera los $ 100.000 millones beneficia, en mayor medida, a Chaco, Jujuy, Misiones, Tucumán y Buenos Aires, provincias que son “castigadas” por la coparticipación.   
  
7.    Ley de entidades financieras
“El crédito debe ser considerado un servicio público”. Estas palabras engloban el proyecto de Ley de Servicios Financieros presentado este año por el diputado oficialista Carlos Heller, que ya cuenta con el apoyo del kirchnerismo. La mayoría de los analistas económicos y banqueros consensuaron en que el funcionamiento del sistema requiere una mejora, pero no todos piensan que una normativa sea la vía adecuada. Luciano Laspina, gerente de Estudios Económicos del Banco Ciudad, califica a esta ley como “redundante”, pues lo que establece “se puede hacer dentro del marco regulatorio hoy vigente”. Además, opina que “es una reforma que podría limitar el crecimiento del sistema y a la vez, aniquilar el crédito a las empresas”. Entre otras cuestiones, el proyecto propone impedir que ningún banco exceda el 8 por ciento del mercado. “Esto es paradójico. Si la idea es que el crédito llegue a más familias y empresas, ¿cómo voy a restringir a los bancos que están mejor preparados para hacerlo?”, se pregunta Javier  Casas Rúa, socio de PricewaterhouseCoopers (PwC).   

8.   Presión fiscal
En la región, la Argentina secunda a Brasil en un ranking que no es para festejar. Según datos oficiales del Ministerio de Economía, la presión impositiva nacional y provincial del país equivale al 32 por ciento del producto bruto interno, acercándose cada vez más a la brasileña, de 35 puntos del PBI. Hoy día, la media latinoamericana se encuentra 10 puntos por debajo de la presión tributaria argentina. Para la Comisión Económica para América latina y el Caribe (Cepal), la carga tributaria en la región creció hasta alcanzar “un promedio de 18,6 por ciento del PBI de 2005 a 2007”, mientras que en el período 1999-1992 mediaba el 14,1 por ciento.  Jorge Colina, economista e investigador de Idesa, advierte que como “el 75 por ciento de la recaudación se la queda la Nación y coparticipa muy poco, las provincias y municipios apelarán a cobrar impuestos en forma superpuesta con la Nación”.     

9.   Reservas del BCRA Las cuentas públicas se pasearon por el Congreso. Y como así lo hicieron, el kirchnerismo se anotó una nueva victoria cuando a principios de mayo, el Senado aprobó el proyecto de ley que habilita al Poder Ejecutivo a utilizar reservas por más de US$ 4000 millones del Banco Central en aras de cancelar deuda externa. Mientras el Gobierno insiste en su decisión de hacerse de las reservas del organismo financiero del país, la tendencia mundial indica que los bancos centrales de las naciones desarrolladas del globo guardan sus reservas como resguardo contra las crisis.  Para Álvarez, de Ecolatina, es importante tener en cuenta el contexto por el que se llega a esta situación. Un contexto altamente relacionado con la subordinación de la política monetaria a la creciente presión fiscal de la Argentina. “La mala administración de recursos lleca a consumir el colchón de superávit fiscal, para luego consumir los recursos de las AFJP”. En consecuencia, Álvarez indica que ahora se busca “una caja de financiamiento adicional, que es el BCRA”.    

10.   Estatizaciones Desde la llegada de Néstor Kirchner al poder hasta la actualidad, la estatización de empresas de sectores clave de la economía argentina se transformó en tendencia. Comenzando con Correo Argentino en 2003, Aerolíneas Argentinas pasó a manos del Estado tres años más tarde. Pero no resultó un negocio exitoso. En el primer trimestre de 2010, la aerolínea necesitó un promedio de $ 4,2 millones diarios. Dentro de las estatizaciones K, el ya no tan mediático Fútbol para Todos le insume al Estado $ 600 millones anuales. Sin embargo, en lo que va de 2010 ya le fue asignada una nueva partida de $ 45 millones. En pleno contexto de crisis financiera internacional, Cristina Kirchner decidió estatizar las AFJP, que actualmente le dejan al Gobierno entre $ 4000 y $ 5000 millones al año. “Exceptuando las AFJP, donde se querían tener ingresos adicionales, las motivaciones de estatizar fueron más políticas que económicas”, afirma Osvaldo Cado, economista de la consultora Prefinex, quien subraya que la estatización de las administradoras fue un recurso que permitió sostener el ritmo creciente del gasto público.



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