10 Tips para llegar a fin de año

10 Tips para llegar a fin de año

Pasado el primer semestre, qué deparan la economía doméstica y global para la segunda mitad de 2010. Cuáles son los factores a seguir para armar una cartera sólida de inversiones. 15 de Octubre 2010

Durante la primera mitad de 2010, los inversores no encontraron el clima financiero ideal que muchos pronosticaron en los últimos meses de 2009. Europa comenzó a agitarse en enero y se produjeron tensiones en los Estados Unidos y otras potencias, como China. También las hubo en el plano local. Desde el debate por el uso de las reservas, hasta el crispado clima político. Todos, factores que, en mayor o menor medida, enturbiaron las aguas de los mercados. Con el segundo semestre ya en marcha, la pregunta es simple: ¿cambió el escenario? Por el momento, no lo parece. Por eso, a continuación, un resumen de los temas que cualquier inversor deberá tener en su cabeza a la hora de diseñar su estrategia financiera.

 Pasado el primer semestre, qué deparan la economía doméstica y global para la segunda mitad de 2010. Cuáles son los factores a seguir para armar una cartera sólida de inversiones. 

Frente externo
1- Los Estados Unidos y su recuperación. 
Los últimos datos de la agenda macro estadounidense dejaron traslucir ciertas dudas sobre lo real y sostenida de la recuperación de sectores clave, como el inmobiliario o el mercado laboral. Las debilidades, producto de la reciente crisis europea (más lo heredado de la propia, de 2008), generan preocupaciones que, muy posiblemente, enfrentarán una respuesta en los próximos meses.

Juan José Vázquez, de Bull Markets, centra su visión en la creación de empleos. “Es fundamental para dar sostén a un incremento en el consumo y recuperación sustentable del mercado inmobiliario”, afirma. Incluso, explica que estar atentos a la evolución de los indicadores que vayan publicándose servirá para anticipar el ritmo de desaceleración que pueda esperarse. Los analistas coinciden en seguir la performance de los datos de actividad –ISM manufacturero, entre otros– y del pulso del consumidor, medido a través de indicadores de confianza o de ventas minoristas, por ejemplo.

Desde Tavelli Bolsa, Juan Pablo Vera remarca que la atención del mercado estará centrada en si podrán sostenerse los niveles de crecimiento que mostró la economía global durante el primer semestre. “Hoy, las opiniones están divididas entre aquellos que piensan que la recuperación aún tiene camino por recorrer y quienes vaticinan una nueva caída en recesión –o escenario de double-dip– para esta segunda mitad del año”, describe. “La fuerte expansión del PBI de los Estados Unidos estuvo cimentada en un proceso de recomposición de inventarios y planes de estímulo. Sobre todo, en el mercado inmobiliario. Y, hoy, ninguno de estos dos factores se encuentra operando de manera significativa. Entonces, habría que esperar que la tracción provenga de parte de la demanda privada. Pero, con un desempleo cercano al 10 por ciento, es difícil imaginar una recuperación sostenida en el corto plazo”, agrega. 

2- Europa y su crisis.
Primero, Grecia. Después, Portugal. Más tarde, España. En realidad, las miradas más críticas se focalizan sobre los países que conforman la sigla “PIIGS”, según bautizaron los bancos de inversión. Puntualmente, Portugal (P), Italia (I), Irlanda (I), Grecia (G) y España (S, de “Spain”). Aunque, también, hay quienes hablan del Reino Unido de la Gran Bretaña, Hungría, Bulgaria y otros… Las razones: los elevados déficits fiscales, el más que alto endeudamiento y, con ello, una visión conjunta sobre qué tan fuerte o no es, en el fondo, la Eurozona, incluido, el euro como moneda común. “Las decisiones de la Unión Europea dan tiempo. Pero, en el fondo, la cuestión no se solucionó. La falta de competitividad y el peso de las deudas continúan”, sostiene Osvaldo Cado, economista de Prefinex.

“Necesariamente, algunas deudas tendrán que ser renegociadas si no se quiere, dentro de unos meses, volver a un contexto como el actual. Además, el euro debería depreciarse más. Caso contrario, no sé si se podrá evitar un desmembramiento parcial de la Unión Europea. La incertidumbre en torno a este punto genera muchas, pero muchas, dudas”, agrega. Federico Desprats, de Intervalores, también centra su atención en el plan de austeridad europeo, al sostener que su éxito estará muy influenciado por la capacidad política de los gobiernos para llevar a cabo los ajustes. 

3- Evolución de los rendimientos de los bonos soberanos.
Como medida de riesgo crediticio, se deberá estar mirando las tasas exigidas a países que, hoy, son el centro de la preocupación: Grecia, España, Portugal e, incluso, el Reino Unido. El comportamiento de los bonos será una de las claves para evaluar cuál es la visión real de los inversores. Vázquez destaca que servirá para “anticiparse a momentos de panic selling, que se puedan crear por riesgo de default”.

La contracara, por su parte, podrá ser observar la evolución de los rendimientos estadounidenses. La curva de bonos de los EE.UU. es útil para evaluar la aversión al riesgo. En este último sentido, y en épocas de incertidumbre, los títulos del Tesoro actúan como clásico refugio de los ahorros. Lo hicieron, incluso, en su propia crisis. Para Desprats, las miradas también deben estar en los spreads entre Treasuries cortos y largos en los Estados Unidos. “Básicamente, la diferencia entre los T-Bill a tres meses y los T-Bonds a 10 años, ya que son un buen indicador para entender cómo proyecta crecimiento el mercado”, explica.

4- Timing de reversión en las políticas de estímulo.
 Entre ellas, básicamente, la monetaria. Es uno de los actuales temas de discusión del G-20. De hecho, hay posiciones encontradas. Los Estados Unidos (y algunos emergentes) están a favor de una continuidad en las políticas necesarias para no afectar la reactivación económica. Europa arguye que, con fuertes ajustes, trata de solucionar su crisis. El factor de preocupación, claro está, se focaliza en si esto último no terminará cortando la recuperación del crecimiento.

Hablando específicamente de la política monetaria ultra flexible, que se implementó como producto de la crisis de 2008, Cado afirma: “En un contexto como el actual, es probable que sigamos con las tasas que hoy muestra los Estados Unidos. Y eso es positivo”. Explica que esto pone a los BRICs, por ejemplo, en una situación beneficiosa, desde una óptica financiera. “Pero la duda sigue estando y es qué pasaría si, de repente, la emisión monetaria empieza a empujar la inflación y aumentan las tasas cortas”, amplía. Un escenario de este tipo generaría un derrumbe de los mercados emergentes.

Guillermo Maresco, de Nación Bursátil, también apunta a este aspecto. “Se deberá comprobar si sigue, o no, este contexto de tasas bajas a nivel mundial, lo que llevaría a que se sigan produciendo entradas de capitales a países emergentes”, destaca. Quien tendrá la última palabra será Ben Bernanke, a través de la Reserva Federal. Los futuros, por el momento, descartan que esta reversión, desde las tasas mínimas, se dé en lo que resta del año. 

5- ¿Desacelera China?
 Con tasas de crecimiento superiores al 9 por ciento, en un mundo en crisis, el gigante asiático reafirmó su lugar de peso dentro del crecimiento global. Pero esto no evitó, en el último tiempo, algunas dudas que se pondrán a prueba en el segundo semestre. En particular, la posibilidad de que las medidas de ajuste en ese país afecten su crecimiento, resalta Leonardo Chialva, economista Jefe de Delphos Investment.

“En realidad, lo relevante es el impacto global de una posible desaceleración de China”, asegura.

En momentos en los que Europa se debate entre ingresar o no en una nueva recesión y los Estados Unidos muestran cierta debilidad en su crecimiento, China se volvió un pilar clave. Aunque con sus propios problemas.  

Frente interno
6- El debate sobre el tipo de cambio real.
 Incluye desde el comportamiento del tipo de cambio nominal, hasta la presión que ejerce la inflación en la Argentina. Menor tipo de cambio real (producto del dólar sólo gradualmente al alza y aceleración en la suba de precios) corroe el nivel de competitividad del país. Afecta a las exportaciones y, en consecuencia, tarde o temprano, también al crecimiento. Un escenario que, en situación extrema, podría desencadenar una secuencia de devaluación-inflación, más que indeseable para una economía y que atenta contra la estabilidad financiera.

Los economistas suelen alegar que, hasta que no se ataque el problema de fondo –la inflación–, el margen para ajustar significativamente el tipo de cambio es reducido. De hecho, una devaluación, hoy, podría reflotar un problema estructural que el país sufrió, nuevamente, desde hace unos años, por las política implementadas: salida o fuga de capitales.

No obstante, es un tema a solucionar. Y, entre los principales estudios económicos, se coincide en que no es sostenible una inflación a tasas mayores al 20 por ciento, con un peso que se deprecia al 10. 

7- Superávit primario y financiero.
En la ecuación de temas macro, hay más que la inflación y el tipo de cambio. Está el seguimiento de la evolución del superávit primario y financiero, vinculado con el ciclo político. Desprats pone énfasis en el nivel del gasto. “Preocupa el aumento previo en un año electoral, con mercados de deuda cerrados y la oposición presionando”, destaca. La mayor tasa de crecimiento de los gastos que de los ingresos del Estado nacional fue un factor de nerviosismo en la última parte de 2009 y los primeros meses del corriente año. Aunque, en el muy corto plazo, llegó cierto alivio por una mayor recaudación. Ahora bien, ¿qué tan sostenible es este escenario?

8- La cercanía de las urnas. 
La carrera a las presidenciales de 2011 se largó y, con el correr de los meses, será una variable que los inversores deberán considerar. De todas formas, no es un tema nuevo. El mercado, siempre, termina priceando de una u otra manera el período pre-electoral y el impacto de un cambio de gobierno. Chialva enumera a las elecciones entre los temas futuros a monitorear. Habla, puntualmente, y en esta primera etapa, de las encuestas, de cómo se va moldeando el escenario político. Incluso, menciona el gasto público, en particular, su evolución previa a los comicios.

Desde Prefinex, en tanto, dicen que los mercados financieros perdieron fuerza en lo local. “Y, si bien existe cierta esperanza de que el canje de deuda aliviane un poco las presiones, esto será difícil, con las elecciones a la vuelta de la esquina”, vaticinan.

9- El pulso político. 
Vinculado con el punto anterior, también deberá seguirse de cerca el comportamiento de la oposición en el Congreso. Varios temas, que hoy están en discusión, son clave a futuro. Muchos, incluso, encierran un fuerte grado de impacto en términos fiscales. Chialva vuelve sobre este punto. “Hay varios proyectos que pueden afectar las cuentas públicas y al sector privado. Entre ellas, el 82 por ciento móvil en las jubilaciones, la situación del Indec o el tratamiento de una nueva Ley de Entidades Financieras”, explica. Se pueden sumar los superpoderes y la posibilidad de que el Congreso fije una baja en las retenciones. O la Ley de Medios, aún en debate judicial.

Maresco coincide. Menciona que quien quiera invertir deberá tener en cuenta la situación política y la evolución de la relación precios-salarios. “En el primer punto, anticipándose a un año electoral, habría que seguir con detalle el debate que quiere dar la oposición sobre la regularización del Indec. El segundo punto, en cambio, se relaciona con un posible recrudecimiento de conflictos sociales”, subraya. 

10- Cuestión de financiamiento.
En este sentido, se dio un paso con el último canje, que, con una adhesión cercana al 70 por ciento, llevó al 92 el porcentaje de deuda regularizada. Pero no es lo único relevante de la agenda financiera. Están pendientes el Club de París y la posibilidad de complicaciones judiciales por el remanente de papeles aún en default. Un informe de Portfolio Personal sostiene, de hecho, que la expectativa por el swap de deuda no logró impedir que los bonos argentinos estuvieran entre los más afectados por la crisis europea. “Si bien el grado de adhesión puede considerarse razonable, el Gobierno no logró el principal objetivo buscado con el canje: abrir de nuevo la puerta de la Argentina a los mercados de deuda voluntarios”, señala. Agrega que, con el canje cerrado, el riesgo-país oscila entre 700 y 800 puntos básicos, un nivel relevado, si uno tiene en cuenta el bajo nivel de endeudamiento que exhibe la Argentina y el comportamiento de sus cuentas fiscales. De hecho, ambas variables continúan siendo más sólidas que las de muchos de los países europeos que, hoy, están en la mira de los inversores o, incluso, que varios de América latina. Así, se afirma que son los riesgos políticos e institucionales los que terminan pesando en las cuestiones de financiamiento del país. En especial, por el mayor costo exigido. Por ende, la agenda es, básicamente, la misma que hace años: normalización total de los hold-outs o, al menos, un freno a sus reclamos judiciales; acuerdo con el Club de París; normalización del Indec (un alto porcentaje de la deuda argentina se ajusta por CER); y retorno a los mercados voluntarios de deuda. Las mismas calificadoras de riesgo –a pesar de que evalúan una mejora en la nota crediticia del país, producto del canje– continúan advirtiendo sobre la falta de credibilidad en las estadísticas como un factor negativo. 



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