... Y un día volvió Gekko

... Y un día volvió Gekko

El tiburón ataca de nuevo. A Wall Street revuelto, ganancia para su villano favorito. PARA LEER LA NOTA COMPLETA, HACÉ CLICK AQUÍ. 17 de Septiembre 2010

La burbuja estalló. Wall Street colapsa. A alguien hay que culpar y Hollywood recurrió a su villano favorito. De la mano de Oliver Stone –y, por supuesto, de Michael Douglas, cuya personificación le valió el Oscar– Gordon Gekko is back, en la secuela del clásico de 1987, que desnudó la crudeza con la que se rigen las finanzas en la Big Apple.

Hace 23 años, cada uno de sus “Hi, sport” (así saludaba) cotizó a la suba en la City porteña. “Era interesante. Hacía reflexionar”, rememora el experimentado Luis Corsiglia. “Lo más atrapante era ver la dinámica de los mercados y cómo alguien, una sola persona, podía influir, tomando su propia decisión. Lo mostró de una manera muy cruda”, amplía. “Gekko tenía esa soberbia del tipo que gana”, cuenta Leonardo Chialva, socio de Delphos Investment. “Influenció. Por ejemplo, en los chats, muchos lo usan como nick. Pasaron bastantes años y, todavía, hay gente (y joven) que lo recuerda”, agrega. Esa impronta va más allá del súbito uso de gemelos, corbata de seda, tiradores y cabellera abundante en gel. O hasta la publicación de columnas en diarios locales, con su punto de vista sobre los negocios de la plaza doméstica. “Aún hay quienes citan sus frases”, comenta Germán Bertossa, analista de Silver Cloud Advisors.

A continuación, algunas de las más célebres:
• “La Navidad ya pasó y los negocios son negocios.”
•  “Quiero cada orificio de su cuerpo chorreando rojo.”
• “Elige el perro con menos pulgas.”
• “Odio las pérdidas. Nada arruina mi día más que las pérdidas.”
• “No tiro dardos a un tablero. Sólo apuesto a cosas seguras.”
• “El commodity más valioso que conozco es la información.”
• “Ganar dinero es mejor que el sexo.”
• “Primera regla de este negocio: nunca te emociones con una acción. Nubla el juicio.”
• “La clave del juego es tu reserva de capital. Si no tienes suficiente, no puedes mear alto con los perros grandes.”
• “No es una cuestión de suficiente. Es un juego de suma cero, ‘sport’. Alguien gana y alguien pierde. El dinero, en sí mismo, no está perdido o hecho. Es, simplemente, transferido de una percepción a otra. Como la magia. Esa pintura costó US$ 60.000 hace 10 años. Hoy, la podría vender en US$ 600.000. La ilusión se volvió real. Y cuanto más real se vuelve, más desesperadamente la quieren. Capitalismo en su máxima pureza.”
• “Vende todo… ¡Qué diablos!... Sólo haré 10 millones.”
• “No quiero deal-adictos. El flujo de negocios quema a la gente y la saca a los 35. Dame PLHs (‘pobres, listos y hambrientos’). Sin sentimientos. No los ganas todos; no los amas a todos. Sigues peleando. Y, si necesitas un amigo, consíguete un perro.”

“The Money Never Sleeps” –título de la segunda parte y emblemático mandamiento del credo gekkiano– llegó a las pantallas locales. Procesado por inside information antes del último “The end”, “Gekko the Great!” –como lo bautizó Fortune, en su ficticia tapa– ataca de nuevo. Sediento de sangre y, sobre todo, revancha. “Hi, sport”. 

Colaboró: Manuel Parera.



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