... Y de la City, saldrá el nuevo campeón...

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Con los mismos métodos en los que basan sus informes y pronósticos, bancos de inversión y consultoras se animan a augurar qué selección resultará victoriosa de Sudáfrica. 25 de Junio 2010

Viven día a día bajo las más estresantes presiones. De su precisión depende no sólo su propia reputación: cada vez que intervienen, hay millones de dólares en juego. Pero esperan cuatro años para salir a la cancha, a disputar el partido que más disfrutan. No se trata de Lionel Messi, Kaká, Arjen Robben o cualquiera de los cracks que, por estos días, dejan su estela sobre los verdes céspedes de Sudáfrica. Los analistas financieros de bancos de inversión y consultoras también salen a la cancha en la Copa del Mundo, con informes y proyecciones sobre la máxima fiesta del Planeta Fútbol.

En la edición 2010 de su estudio Soccernomics, el departamento de Economía del ABN Amro hizo de tripas corazón: se despojó de su sentimiento naranja -color que identifica a la selección holandesa- y afirmó que una conquista alemana en Sudáfrica sería la de mayor impacto positivo para la economía global. Según Hein Schotsman, vicepresidente del departamento de Economía del banco, la victoria en una final catapulta la economía interna del ganador por la fiebre mundialista que contagia al consumo en su mercado interno. Tiene crédito a favor. En 2006, indicó que una Italia campeona sería lo más positivo. Materazzi y penales mediante, la Azzurra alzó su cuarta copa en Berlín y, ese año, su PBI creció 1,9%, contra 0,1 de 2005 y superó la proyección, de 1,2, que vaticinaba el FMI a principios de ese año. El mundo avanzó 5,5%, contra el pronóstico inicial de 4,9.

Pero deseable, o conveniente, no es sinónimo de probable. Para Goldman Sachs, el campeón será Brasil. La firma elaboró un modelo de probabilidades, que arrojó un 13,76% a favor del scratch verdeamarelo, 10,46% para España, 9,4% para Alemania, 9,38% para Inglaterra y 9,08% para la Argentina. “¡Ahora es un buen momento para ser brasileño!”, subrayó Jim O"Neill, head de Economic Global Research de GS, en el estudio The World Cup and Economics 2010. Según él, sus 193 millones de habitantes son el secreto de su poderío futbolístico. “Cuantos más hombres haya, más habrá para elegir. Tal vez, sea así de simple”, razonó. En tal sentido, encontró una razón por la cual abundaron Pelés, Garrinchas, Zicos, Romarios, Ronaldos, Ronaldinhos y Kakás y hubo un solo Preben Elkjaer Larsen, Zlatan Ibraimovic o dos Laudrups (Brian y Michael): “Los países escandinavos producen algunos jugadores decentes. Pero, simplemente, no son suficientes”.

La canarinha de Dunga también es candidata para PricewaterhouseCoopers. “Es el número uno en el ranking futbolero y el único país que ganó la Copa fuera de su región”, aseguró John Hawksworth, head de Macroeconomía de la Big Four. Para PwC, no hay vínculo significativo entre PBI y vueltas olímpicas. Tampoco el tamaño de la población. “La Argentina derrotó a Brasil varias veces, a pesar de que tiene un quinto de sus habitantes”, puntualizó Hawksorth. ¿Por qué se suma a la torcida del Pentacampeão? Según el análisis econométrico de PwC, tiene un elemento común a todos los campeones: cultura futbolera. “Si un país tiene tradición fuerte, encontrar 11 jugadores de clase internacional no debería ser tan difícil, aún cuando su población sea de unos pocos millones”, razonó. Y por sus pergaminos. “Los países anfitriones ganaron seis de 18 copas y, cuando no lo hicieron, tuvieron buenas campañas. Inglaterra y Francia sólo triunfaron cuando jugaron en su suelo”, repasó. Puntualizó que los europeos sólo se quedaron con los torneos disputados en el Viejo Mundo y los sudamericanos, con los organizados en América. Con sus victorias de Suecia 1958, Chile 1962, México 1970, Estados Unidos 1994 y Japón-Corea 2002, Brasil fue la única selección que plantó bandera en todos los continentes en los que, hasta ahora, hubo una final.

Portfolio de gol
Matthew Lynn, columnista de Bloomberg, aconseja una cartera de inversión en función de quién será el próximo campeón. Si gana España, por ejemplo, recomienda comprar euros. "En medio de la euforia de ganar su primera Copa, los españoles aceptarán cualquier tipo de medida de austeridad que pudiera imponerles Bruselas; se evitará un rescate y se salvará el euro", apuesta. La contracara, una conquista de Alemania. "En ese caso, los alemanes recordarán la superioridad de los valores teutónicos del ahorro y la diligencia y se preguntarán, aún más, por qué ataron su economía un puñado de vagos del Mediterráneo. El euro colapsará antes de fin de año", vaticina. En cambio, si la ficha se pone a Brasil, lo preferible será comprar acciones de los BRIC. "Una victoria más para los extravagantes brasileños les recordará a todos qué países son las potencias en ascenso en el mundo y cuáles están en decadencia". ¿Victoria argentina? En ese caso, Lynn es tajante: "Compren acciones de petroleras y mineras". Para él, la fortaleza albiceleste es su plantel -sobre todo, Lionel Messi- y su debilidad, la excentricidad de Diego Maradona. "Si ganan, los inversores aprenderán una lección simple: la gestión importa poco. Lo importante son las materias primas". Holanda, en tanto, equivaldrá a una acción puntocom. "Los holandeses iniciaron este campeonato en el mismo estado que todos los demás en los que jugó: con mucho potencial y talento y casi ninguna posibilidad de traducir eso en resultados reales".



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