Ya apostó por una empresa argentina y si seguís estos 4 pasos invierte en la tuya
Emprendedores

Ya apostó por una empresa argentina y si seguís estos 4 pasos invierte en la tuya

Por Joaquín Garau 10 de Mayo 2016

Vive en Nueva York pero su verdadero hogar es un avión. Costa Rica, Colombia, Argentina. En el medio, algún país europeo. Andrés Barreto, co creador de Grooveshark, e inversor de empresas a través de Socialatom Ventures, tiene un objetivo: conseguir start ups tecnológicas ideales para invertir. En la Argentina, ya invirtió en BlueSmart, la valija inteligente que es furor en los Estados Unidos.

A pesar de sus intenciones, existe un tema de fondo que desvela a este emprendedor devenido en inversor. El 99 por ciento de los emprendedores que se reúnen con él fallan en los cuatro puntos fundamentales que espera escuchar. “Es muy fácil convencerme. Facilísimo”, se ríe Barreto, café de por medio, con Apertura.com. Sin embargo, sus reuniones con 60 start ups por mes no son sinónimo de éxito. Sólo una –quizás dos, con suerte- logra convencerlo. Entonces, la pregunta es esa misma: ¿qué hay que decirle para que invierta en mi proyecto?

Paso 1

“El primer paso es no preocuparse por la idea, el mercado o las tendencias. Sino tener un equipo emprendedor muy –pero muy- bueno. Y sin son buenos tienen liderazgo, carisma y son capaces de ejecutar”, explica, sencillamente, como puntapié inicial para el encuentre entre él y un emprendedor. En ese sentido, pide no echarle la culpa a las universidades si ya hay un traspié en el primer paso. "Cuando le echan la culpa a las universades les digo: ´Esto no es responsabilidad de ellos´. La universidad entrega gente que sepa aprender rápido. La universidad no saca gente que sepa de periodismo pero sí que sepan escribir", explica y ejemplifica. 

Paso 2

“Deben estar resolviendo un problema propio”, detalla y agrega: “Un emprendedor puede detectar un problema con los medios de comunicación, pero si no es editor, jamás manejó un medio ni está en el tema, y solo inventó una tecnología, es difícil que yo invierta”.

Paso 3

“Ya tienen que tener un producto. Así sea feo y lo utilicen muy poquitas personas, deben tenerlo, porque eso me desmuestra que lo pueden ejecutar”, dice Barreto. En ese sentido, afirma que si alguien le dice “necesito tu dinero para subsistir”, no invertirá. “Yo no quiero invertir en los emprendedores que necesitan mi dinero para sobrevivir, pero sí en aquellos que lo usan para sobresalir”.

Paso 4

El cuarto paso es el más importante. Quizás sea también el que más vértigo le genere a los emprendedores. “Que lancen ese producto y tengan crecimiento en el lugar donde haya más clientes, con más dinero y lo entregue más rápido. Imaginemos que creás una tecnología para periodistas. El 99 por ciento de los emprendedores lo haría para el público argentino (ya que vos sos argentino y vivís en el país). Entonces lo intuitivo es probar con el mercado local y luego expandirte a Chile, Uruguay y México pero jamás llegas a Estados Unidos. Pero ahí es donde hago el test. Siguiendo con nuestro ejemplo, ¿cuál es la ciudad donde hay más periodistas, donde esos periodistas tienen más dinero y lo entregarían más rápido? ¿Mendoza o Buenos Aires? ¡Buenos Aires! ¿Buenos Aires o Nueva York? ¡Nueva York! Entonces lanzá tu producto allá”, se explaya Barreto sobre el cuarto punto clave. 

“El no hacer eso, aunque no es intuitivo, significa que vas a lanzar tu producto donde hay menos clientes, con menos dinero y tardan más en entregártelo. Muchos emprendedores dicen: “Pero la competencia, el inglés, el viaje…”. ¡Es preferible ir hablando mal en inglés a Nueva York! Yo prefiero ir a Nueva York, no tener donde quedarme, aprender inglés, aprender a programar y competirle a Uber allá con otro servicio, que hacer el clon de Uber en Argentina”, dice y explica que eso “es mucho más difícil, porque para hacer un producto que triunfe en América latina tenés que resolver problemas que van mucho más allá de uno: falta de infraestructura, de bancarización, monopolios, oligopolios y corrupción. Son problemas sociales y económicos que en Estados Unidos ya están resueltos. Competís producto contra producto y no contra trabas sociales”.

¿Qué opinás de aquellos que te dicen “Google ya lo hace, Facebook ya lo aplica”, étc?

A mí no me preocupa Google, porque si su equipo no logra imponer un producto, no pasa nada. Los pasan a otro equipo y a quién le importa. Y para Google lanzar un prototipo significa que le funcione a 1000 millones de usuarios, en una infinidad de idiomas. Mientras que un emprendedor sabe que esto es su vida: acá está el dinero de sus amigos, familia e inversores. Es esto o nada. No hay un Plan B. Yo le tengo más miedo a un emprendedor más ambicioso que yo que a Google.



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