Vendía corbatas y ahora viste a los principales equipos de fútbol
Emprendedores

Vendía corbatas y ahora viste a los principales equipos de fútbol

Por Cecilia Valleboni 12 de Mayo 2016

El padre de Emilio Abal, con título de veterinario en su curriculum vitae, encontró en la venta de corbatas una salida laboral a principios de la década de los ´90. Sin conocer el negocio, viajó a Italia, meca de la indumentaria masculina, y volvió con 300 corbatas que comercializaba en las esquinas del microcentro porteño. “Fue una época en la que vendía más de 1000 corbatas por mes. Hoy, no lo venden ni todos los locales de Buenos Aires”, admite su hijo, quien tras recibirse de licenciado en Administración de Empresas y contador Público (UADE) dejó su trabajo en una big four para sumarse a la empresa familiar.

Después de muchos viajes y tras consolidarse como proveedor, Giorgio Redaelli, la marca italiana con puntos de venta en Nueva York, Roma, Milán y Francia, le propuso al padre de Emilio tomar la licencia en el país, luego de la crisis de 2001. “Como estábamos al día y no les debíamos plata nos dejaron las puertas abiertas y nos dieron crédito. Así, quedamos bien posicionados cuando mejoró la situación”, destaca Abal.

Las restricciones a las importaciones obligaron, más tarde, a una vuelta de tuerca en el negocio made in Italy. “Nos costó mucho hacerle entender a los italianos la situación argentina, les llevábamos los diarios”, cuenta. La brand inició un camino de reconversión. De importar el producto terminado, viró al ingreso de la materia prima: las telas. La producción con los moldes –adaptados al corte local– se trabajan, luego, en dos talleres. “La posibilidad de traer las telas nos permite posicionarnos con un precio por debajo de la competencia”, asegura Abal.

La firma dio un salto importante con la posibilidad de vestir a la delegación argentina de básquet, a Vélez Sarsfield, Racing Club y, muy recientemente, a River Plate en sus viajes internacionales. El equipo de Avellaneda, del cual Abal y su familia son fanáticos, fue un punto de unión con el propio Giorgio Redaelli, tifosi del Inter y fanático de Diego Milito.

La marca cuenta con tres locales: Monserrat (el primero que inauguró), Puerto Madero y Palermo Soho. “Queremos abrir otro en Recoleta o Microcentro”, adelanta. Sus prendas combinan un look italiano con elegancia “atrevida”. Apunta a un público de entre 35 y 60 años al que le gusta vestirse bien pero sin perder lo clásico. “El hombre de negocios siempre busca una buena camisa”, dice. Compite con etiquetas como Rochas, Etiqueta Negra, Mancini y Daniel Hechter.

En la empresa, que facturó $ 150.000 mensuales en 2014, trabaja toda la familia. El desafío, hoy, es “convertirse en una marca”. “Queremos focalizarnos en la apertura de locales y la publicidad”, cuenta Abal. Al reciente lanzamiento de zapatos y jeans, sumará una línea de sacos. Pero aclara: “Vamos de a poco”. Paso a paso, dirían en Racing...

Nota publicada en la edición 263 de la revista Apertura



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2 Comentarios

Andrea Gomez Reportar Responder

Será pariente del árbitro sinvergüenza y coimero que dirige en primera? Ese parece hincha de riBer o gilnasia.

CharLy Zanetti Reportar

Q pasa pimentero abandonador ?? Te sigue ardiento la colita del "2 en 6" ?? Jajaja

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