Una generación de emprendedoras dedicadas a la ropa de blanco
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Una generación de emprendedoras dedicadas a la ropa de blanco

Una madre modista desarrolló, junto a sus dos hijas contadoras, una marca que apunta a hoteles, institutos de belleza y clubes privados. 

20 de Diciembre 2012




En la década del '50, muchas mujeres sufren la crisis del “nido vacío” cuando los hijos se independizan y se van de casa. Para otras, en cambio, puede ser el mejor momento de emprender. Así Julia Ursino (56), que hasta entonces se había dedicado a ser madre y modista, decidió crear Bianchezza, una marca de confección de ropa de blanco. Para esto, contó con el apoyo de sus hijas, Gabriela y Valeria, ambas contadoras. Mientras Julia se concentró en el diseño y la producción de las prendas, sus hijas la ayudaron a contactar proveedores, registrar la marca y el dominio web (www.bianchezza.com.ar), tramitar la habilitación del comercio y -lo más importante- generar una cartera de clientes. “

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"Contábamos con un local en Ramos Mejía que mi mamá había adquirido como inversión”", recuerda Valeria. Eso les permitió reducir la inversión necesaria para arrancar el emprendimiento. El desembolso inicial fue de $ 10.000, provenientes de fondos propios, que utilizaron para los trámites, habilitaciones, la página de Internet, el registro de marca e insumos para un stock de prendas.

Empezaron, en 2009, fabricando sábanas, batas, manteles y camisones, destinados a la venta al público en el local. Pero se dieron cuenta de que no tenían escala para producir cantidad y variedad de productos. Y, al faltar talles o colores, iban perdiendo clientes.

Finalmente, antes de bajar los brazos, madre e hijas se dispusieron a replantear su proyecto. En el interín, participaron del programa Buenos Aires Emprende (de la subsecretaría de Desarrollo Económico porteña), donde obtuvieron capacitación, apoyo de empresarios mentores e intercambio de inquietudes y experiencias con otros emprendedores. Así, concluyeron que lo mejor era concentrarse en un nicho específico de clientes, en lugar de competir con marcas masivas para el público en general.

Como en tiempos de las abuelas
“Empezamos a enviar mails a hoteles, institutos de belleza y clubes privados, ofreciéndoles la confección de batas con el logo de cada compañía”, dice la emprendedora.

"“El diferencial de nuestra marca es que los productos tienen terminación artesanal y detalles exclusivos, como en el tiempo de nuestras abuelas"”, afirma Valeria. “Comenzamos con una idea y luego la fuimos redefiniendo según las necesidades del mercado. Lo importante es poder reinventarse y captar lo que se demanda y la oferta aún no logra satisfacer”, dice la emprendedora.

La ventaja de trabajar con clientes corporativos frente a la venta al público, es que se puede prever la demanda y el stock, dado que las prendas son por encargo. “Tenemos como clientes desde un spa en Chipoleti a un barrio privado en el Gran Buenos Aires que nos encargó batas para obsequiar a los compradores de inmuebles”, detalla.

Por el momento, en la empresa familiar, trabajan sólo las tres socias. La confección de las prendas se hace en tres talleres de costura tercerizados, bajo la supervisión de Julia Ursino. “Queremos duplicar las ventas y la facturación en 2013”, dice su hija Valeria. “Y una vez que la marca esté posicionada, queremos tener un taller propio”.

Perfil
Nombre: Bianchezza.
Fundación: 2009.
Actividad principal: diseño y comercialización de ropa de blanco para hoteles y spa.
Comercialización: por Internet y en local de ventas propio.
Inversión Inicial: $ 10.000.
Facturación 2012: $ 24.000.
Facturación proyectada 2013: $ 46.000.


La edición original de este artículo se publicó por primera vez en el suplemento PYME de El Cronista (19/12/2012).



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