Tuluka, el CrossFit como eje de un emprendimiento que crece
Emprendedores

Tuluka, el CrossFit como eje de un emprendimiento que crece

Nacieron en 2009 y hoy tienen cuatro sedes. Sus entrenamientos incluyen trepar sogas de nueve metros de altura, golpear ruedas de camión con mazas y trasladar bolsas de arena. 

18 de Julio 2013




Tener el físico de Sylvester Stallone, en Rambo; o el de David Hasselhoff, en su época de gloria de Baywatch; y hasta el de Martin Sheen, en Apocalipsis Now, no se logra de un día para el otro. Y más allá del esfuerzo, existe un emprendimiento que les tiende una mano a los que buscan hacer ejercicio, pero no quieren ir a un gimnasio tradicional.

Allá por 2009 nacía Tuluka, en el living de una casa, con todos los impedimentos que eso conlleva. La idea detrás era hacer ejercicio empleando métodos menos tradicionales a los usuales. Nada de aparatos de gimnasio ni de repetir en cada clase la misma rutina. Se buscaba explotar al máximo todas las cualidades sin relegar ninguna.

“No usamos máquinas. El trabajo por aislación muscular, hecho con máquinas, no es aplicable al cuerpo humano. Nadie se sienta en una silla y mueve una sola pierna, o mueve una sola parte del cuerpo. Por eso no hay máquinas. Todos los días cambiamos los ejercicios y los entrenamientos, para no acostumbrar al cuerpo a un solo movimiento”, explica, en diálogo con Apertura.com, Lucas Caruso, uno de los socios del emprendimiento.

A la iniciativa, impulsada en sus orígenes por Santiago Terbalca, también se asociaron Martín Casas y Nicolás Ini. Así, comenzaron con un gimnasio en Palermo, con 200 socios. Si bien tomaron la marca CrossFit como paraguas, que desarrolló este sistema de ejercicios en el mundo, también agregan sus propios conocimientos y suman trabajos elaborados por ellos.

Las rutinas incluyen hacer rodar ruedas de camión o golpearlas con mazas, trasladar bolsas con arena, trepar sogas colgadas a 9 metros de altura, utilizar barrales o anillas olímpicas… un entrenamiento que asustaría a los soldados de “Nacido para matar”, película dirigida por Stanley Kubrick donde un grupo de cadetes es puesto bajo las órdenes del sargento mayor Hartman, cuya pregunta de cabecera es: ¿Con qué se riega el pasto? A lo que sus reclutas le responden: ¡Con sangre!

Tuluka_-_IMG_crop_1374163369942.jpgEn acción. Martillo en mano, los ejercicios rompen con los vistos en un gimnasio tradicional.

Sin embargo, Caruso le baja el tono a la cuestión y se ríe al respecto: “No es una colimba, que si no lo hacés, te decimos “andate”. Hay un coach en cada clase, que explica las técnicas y los ejercicios. La idea es que la gente venga a aprender. Tampoco creamos máquinas de matar ni súper atletas”. Su asociación con el entrenamiento militar se relaciona con los Navy Seals, quienes adoptaron los ejercicios como parte de su cotidianeidad.

Hoy en día, Tuluka cuenta con cuatro sedes (Palermo, Núñez, Pilar y La Plata), con 2800 socios y con precios que varían de acuerdo a la cantidad de clases que se toman. Así, ocho clases cuestan $ 470; doce, $ 520; y el pase, $ 600. “Un 40 por ciento es pase libre”, detalla Caruso, quien explica que el target va desde chicos de 5 años (Tuluka Kids) hasta alumnos de 80 años. Al ser consultados sobre la facturación, Caruso prefirió no brindar esa información.

Entre los habitúes se encuentran, también, los jugadores del seleccionado nacional de hockey –Los Leones- y el cuerpo técnico, encabezado por su director, Carlos “El Chapa” Retegui.

La competencia es dura. El método utilizado por Tuluka ya ha encontrado réplicas en otros gimnasios que replicaron sus técnicas. Algunos, bajo la licencia de CrossFit, ya abrieron sus puertas. Sin embargo, Caruso detalla: “CrossFit tiene 5000 afiliados en el mundo, y nosotros fuimos los primeros en la Argentina. Sin embargo, nosotros somos Tuluka, es nuestra marca. Si alguien se siente capacitado para darlo en otro lugar, puede hacerlo”.

A su vez, consultado sobre por qué no dan franquicias, cuenta: “No sabemos quién da las clases, quién administra el negocio, y no quiero poner en riesgo la marca. Un coach nuestro está 7 meses preparándose acá adentro y tiene que ser profesor de educación física”.

Los músculos siguen trabajando. Caen con fuerza sobre las ruedas de camión, transpiran al ritmo de la música a todo volumen y se preparan para trepar una soga de nueve metros. Parece excesivo pero, cuando se termine la clase, esos atletas se visten y vuelven a sus trabajos en el microcentro. Peor es lidiar con una planilla de cálculo.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos

Notas Relacionadas