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Emprendedores

Triunfó en los negocios pero aun así cuenta qué cambiaría de su proyecto si emprendiera hoy

Entrepreneur serial, Ariel Arrieta arrancó sus negocios en los tiempos en los que conectarse a Internet era una odisea.

Por Cecilia Valleboni 28 de Julio 2016

Ariel Arrieta comenzó sus emprendimientos en Internet en la era que conectarse –al menos como se lo conoce hoy– significaba una odisea. La conectividad fallaba. Había muy pocos usuarios frente al único dispositivo que permitía el acceso: la PC. Los celulares no eran los smartphones de hoy. En ese contexto, a través del shopping virtual OK-Compra.com, lanzó una versión wap que permitía comprar desde el teléfono móvil. Esto era: el startac con pantalla en blanco y negro. “En 1999, sentía que estaba en un mercado ambicioso. Nadie quería poner su tarjeta de crédito en Internet. Menos por el celular. Pero eso nos dio mucha exposición y visibilidad en el mundo digital”, reconoce.

Admite que de los errores aprendió más que de los aciertos. “El timing es un factor muy relevante que no hay que desestimar. No hay que focalizarse en oportunidades que están fuera de tiempo”, admite. Sin embargo, no era su primera start-up. Antes ya había fundado la firma dedicada a la creación de sitios web, I-Solutions. “No sabía cómo armar una empresa de Internet. Con un PowerPoint levantamos US$ 2 millones y entregamos el 99 por ciento del equity”, recuerda hoy sobre su primer emprendimiento. Y luego del market place, le siguió V-Commex.

 

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Luego de este negocio –según Arrieta– todo empezó a tener más sentido: “Lo hicimos para América latina. Por un lado, como desventaja, competís con el mundo. Pero, sin duda, hoy siempre empezaría un negocio de escala global desde el día cero”. Todo esto, hasta el boom de las puntocom. Luego, le siguieron Digital Ventures, Directa Networks, Performa Networks, Afiliados Hispanos e InZearch, empresas de publicidad online compradas por Fox, una de las compañías del grupo NewsCorp, en 2007. “Estuvo bueno haber salido de ese negocio. No me arrepiento, aunque puedo compartir o no decisiones del que lo compró, o cómo la integraron con otro negocio. Y esas son las cosas que se sufren, pero es parte del dejarlo ir”, afirma.

“Me autodefino como emprendedor serial: creé y fundí muchas compañías”, confiesa. Y añade: “Hay formas más fáciles de hacer dinero que emprender”. De esto también habla cuando repasa su historia: “Había menos información, menos referentes, y ni hablar del capital. No se sabía qué era lo normal y que no”, asegura. Hoy cree que no podría revivir ninguna de sus empresas. Destaca que el nuevo mundo digital tiene más oportunidades.

En 1999, el 95 por ciento de las empresas de Internet era generar páginas web, dar conectividad o una solución de correo. “Todo era muy básico: si venía alguien del futuro a contarte qué es Facebook o Twitter, no lo podíamos ni imaginar”, asegura Arrieta. A su criterio, ahí está la oportunidad: imaginar lo que vendrá de acá a 10 años. La tecnología, producto o servicio que revolucionará al sector, como lo hicieron las redes sociales.

Hoy, en su rol de inversor y asesor de NXTP Labs, busca oportunidades en start-ups. La incubadora invirtió en más de 160 empresas y ya vendió 9. Entre ellas, hay 42 que, calcula, valdrán más de US$ 100 millones. Y, más allá de analizar caso por caso, se basa en lo que su experiencia como emprendedor le enseñó: “Invierto sólo en negocios que conozco”.

Ahí es donde siente que, realmente, puede agregar valor. Recuerda que una vez, como parte del club de angels del IAE Business School –escuela de negocios de la Universidad Austral–, invirtió en una compañía que reciclaba basura: “Me parecía genial: tenía impacto social y logró mucho apoyo entre los investors. Le fue muy mal”. También apostó por una compañía que hacía monturas de caballos, y no funcionó. “Me quedé frustrado, porque no tenía forma de ayudarlos. Lo único que podía aportar era sentido común”, dice. 

Si hoy tuviera que volver a emprender, no buscaría sólo la disrupción, sino también el impacto. “Me hubiese encantado ser uno de los fundadores de Satellogic”, reconoce.

 

Nota publicada en la edición 268 de la revista Apertura



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