Tecnoimagen, un emprendimiento que fabrica y vende ecógrafos
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Tecnoimagen, un emprendimiento que fabrica y vende ecógrafos

En 2000, Darío Cordenons fundó una empresa que distribuía ecógrafos portátiles. Luego de conseguir varias representaciones de productos y abrirse también al campo de la estética médica, hoy produce una primera línea de equipos en el país y logró exportar.

17 de Enero 2013




La híper bastardeada frase “una imagen vale más que mil palabras” no aplica como eslogan de esta compañía. En boca de Darío Cordenons, el psicólogo que fundó hace 13 años esta empresa dedicada al equipamiento para estética médica y al diagnóstico por imágenes, la palabra es, paradójicamente, el cuchillo de palo. Sentado en una sala del segundo piso, hace del discurso su arma más eficaz y cada ausencia de sonidos parece como un silencio ensordecedor luego de un rato.

“Ya en la mitad de la carrera me di cuenta de que no tenía paciencia para atender pacientes. Trabajaba en una pequeña multinacional estadounidense de diagnóstico por imágenes. Comencé como cadete, pasé por ventas y llegué a responsable de marketing”, dice mientras hace una pausa filosa. A fines de 1999, recibió una llamada de los accionistas de la empresa Sonosite para distribuir sus productos en Argentina.

Empre y socia
Equipo. El emprendedor y su mano derecha, Valeria Villaverde.

Si bien la idea lo entusiasmaba, no contaba con capital. “Entonces me financiaron los ecógrafos portátiles. Si bien tenía una cuenta de hasta US$ 1 millón, nunca usé más de US$ 300.000 porque lo que vendía lo pagaba con lo que me daban mis clientes y así cerraba la rueda. También me acercaron a mi actual socio, Jorge Muñoz, para que actuara como garante de la operación. El capital inicial, que fue de US$ 40.000 lo puso él, pero no participa del gerenciamiento de la empresa. Así fue que renuncié entonces a mi trabajo y el 7 de enero de 2000 Tecnoimagen cobró vida”, apenas respira y sigue hablando.

Devenido entonces en empresario, con apenas 27 años y su MBA en la UCES aún sin terminar, Cordenons alquiló un pequeño espacio cerca de Primera Junta, donde sólo trabajaban tres personas. Pero enseguida, y pareciéndose a la historia de Casa tomada, el cuento de Cortázar, fue ocupando más departamentos de ese antiguo PH y creciendo en empleados y facturación. “Pero la crisis de 2001 nos dejó con una deuda en dólares en el exterior y clientes que nos debían. Estuvimos nueves meses sin vender un tornillo. Entonces me reuní con los accionistas, que me salvaron la vida nuevamente”.

Esta vez le propusieron viajar por Sudamérica, para seleccionar a los distribuidores en los países y capacitarlos. Esa experiencia, que duró hasta 2004 le permitió relanzar la operación en Argentina mejor parado. “Yo venía de un MBA con muchos papeles y powerpoints. Y en estos viajes pude ver los modelos de cada distribuidor, analizar cuáles eran exitosos y cuáles no y por qué. También eso me sirvió para aprender a decir que no. Cuando uno tiene un negocio y le va bien, tal vez cree que cualquier otro desarrollo comercial le va a salir igual. Y la verdad es que no es así. Te va bien cuando conocés el negocio y le dedicás mucho tiempo. Cuando lográs significar algo importante para un grupo de clientes, proveedores y empleados”, describe al detalle. Para entonces, había conseguido también la representación de una empresa de ecógrafos italianos, Esaote, que hasta hoy conserva junto a Sonosite.

“Hace 7 años certificamos ISO por primera vez, ahora estamos preparando Tecnoimagen para competir por el Premio Nacional a la Calidad. Hoy llevamos cinco años liderando el mercado y a pesar de la contracción del 10% en 2012, nuestras ventas aumentaron y capturamos un 5% más de share. El enfoque siempre ha sido significar mucho para aquellos a los que nos estamos dirigiendo porque eso es lo único que no pueden imitarnos, permanecer en el tiempo ofreciendo consistencia. Podemos donar un ecógrafo en el Chaco y también alquilar el Museo Fortabat para presentar un producto como una obra de arte”, arremete Cordenons con las palabras.

Competir con nombres como Philips, LG, GE o Samsung, por nombrar a algunos, lo hizo sentirse casi como Ulises en la Odisea. “Si pudimos tener éxito en ese campo minado, abrirnos paso en mercados nuevos donde la competencia no era tan dura ya no nos daba miedo”.

Así en 2006 comienza a navegar por el océano azul de la estética médica, ubicándose en el segmento de alto poder adquisitivo. “Pronto estábamos distribuyendo a las principales empresas del mundo en el sector, con marcas muy reconocidas como Thermage, Velashape o Zeltiq-CoolSculpting, que nos permitieron finalmente tomar el liderazgo en Argentina”. Igual que el marido de Penélope, que puso el ojo en el guerrero Aquiles para la guerra de Troya, Cordenons eligió muy bien a su mano derecha, Valeria Villaverde, quien lo acompaña desde el primer día y hoy es la directora de Operaciones. Juntos llevan adelante una compañía con 50 empleados que facturó $65 millones en 2012.

Un viaje a China lo hizo descubrir la brecha que existe entre los equipos asiáticos que cuestan, en promedio, u$s 10.000 y los de las grandes marcas internacionales. En ese nicho, visualizó y soñó con su próxima aventura: la fabricación nacional. Pero eso ocurrió, casualidad o destino, antes de que la sustitución de importaciones rigiese.

“Como todas las decisiones, primero la tomamos con el estómago y el corazón, puro hemisferio derecho. Queríamos ser industriales y dejar una huella, competir en una liga regional y mundial, ir más allá. Luego pasamos a los números, a estresar el proyecto y analizar su factibilidad con racionalidad”, vuelve con el discurso.

Hace tres años, invirtió en un codesarrollo con una empresa israelí y luego continuó con desarrollos propios. “En el proceso, fondeamos y compramos una gran participación en una compañía para llevar a cabo el proyecto y encontramos un apoyo muy importante en la gestión de ANMAT, Sepyme y la Secretaría de Industria. Al día de hoy, inauguramos una pequeña planta y comenzamos exportando a México. Esperamos tener tres equipos en la calle antes de junio. La mesa está servida, esperamos en el mediano plazo lograr que nuestras exportaciones sean la mayor parte de nuestros negocios”, concluye optimista.



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