Sebastián Ortega:
Emprendedores

Sebastián Ortega: "Lo único que tenía claro era que quería triunfar"

Su última producción, Graduados, lidera el prime time de la televisión. Entrevista con un emprendedor de la ficción. 

02 de Agosto 2012




Se define como un workaholic, aunque eso no implique estar 24 horas en una computadora o en un set. Tiene un anotador en su mesita de luz. Otro en su auto. Un grabador en su guantera. Su lapicera está online las 24 horas y no es infrecuente que se levante a las 4 AM, prenda la luz y se ponga a escribir nuevas ideas. No tiene horarios fijos pero sí una misión: implementar la mayor cantidad de los proyectos que se le ocurren. Así es Sebastián Ortega, fundador de Underground y uno de los creadores de Graduados, el programa más visto de la televisión actual, y de Lalola, el segundo programa de televisión más exportado del mundo después de Betty La Fea. Sin embargo, a él también le costó encontrar su vocación. Hasta los 24 años no sabía a qué iba a dedicarse.

Estudió Administración de Empresas porque, según le habían anticipado en su test vocacional, sería bueno como backup. “Lo único que tenía claro era que quería triunfar. Me imaginaba un futuro relacionado con los medios, dejar de ser el hijo de Palito, el hermano de Emanuel o Julieta, y no porque reniegue de ellos sino porque creo que gestar mi propio lugar era clave para ser feliz”, sostiene Sebastián Ortega, cuyo ADN respira show biz. Su start-up es 100 por ciento creativo. A diferencia de su padre, no tiene un estudio ni un sillón en el cual sentarse a componer, solo y encerrado.

“Puedo estar mirando un partido de tenis o cuando apoyo la cabeza en la almohada. No son momentos premeditados”, describe. La clave es, luego, darles forma junto a su equipo creativo. Suele hacer un ping pong y en las idas y vueltas con los autores van surgiendo personajes y formatos. Al igual que en cualquier otro proyecto, los creadores acompañan los primeros pasos. “Me tuve que adaptar a la falta de códigos de la TV porque la competencia es feroz”, comenta. Y admite: “Por más que estés compitiendo con un amigo, le vas a querer ganar, y en el fondo querer ganar tiene que ver en algún punto con que al otro le vaya mal”. Es que la pelea por el rating es directamente proporcional a la pelea por el share y, en definitiva, por el futuro del proyecto.

Sebastián Ortega 2
“Es mentira que podamos repartirnos el rating”, sostiene el productor que, en el primer mes de aire de su producto del momento, logró una participación del 55 por ciento en el encendido de hogares y 25 puntos de audiencia, según Ibope. Al igual que lo que ocurre en el mundo del tenis, compara, se puede compartir una comida la noche anterior pero en la cancha, al día siguiente, se quieren destruir en un 6-0, 6-0. “Si es por knock out, mejor”, agrega. Dice que se tuvo que adaptar a trabajar con gente –fuera de su empresa– que no quiere que le vaya tan bien, porque tiene miedo que mañana busque ocupar su cargo.

“Y yo no quiero ocupar el cargo de nadie”, se enoja respecto de su aprendizaje de ejecutivo a emprendedor. Agrega que tuvo que pasar por infinidad de situaciones, como cuando era gerente artístico de Ideas del Sur, la productora de Marcelo Tinelli que iniciaba, en ese entonces, su asociación con el Grupo Clarín: “De entrada iba al bar y me enteraba que hacían apuestas de cuánto iba a durar en mi cargo, si una semana, un mes”. Estuvo más de cuatro años. Asegura que su personalidad lo lleva a hacer frente a las dificultades y a querer demostrar que puede cumplir con los objetivos. De ejecutivo a emprendedor El salto no fue sencillo. Gestionaba una compañía que en ese momento tenía 400 empleados.

“Trabajaba con mucha libertad, tenía tres tarjetas de crédito de la productora, la posibilidad de viajar en primera donde quisiera y hasta un avión privado que me ponían a disposición para ir a grabar al interior”, grafica. Pero cuando Canal 13 adquirió la totalidad del paquete accionario de Pol-ka, era lógico que se convirtiera en la productora de ficción. Sabía que a Ideas la iban a querer por dos motivos: “Para no tener a Marcelo en la vereda de enfrente o para evitar competir con alguna de nuestras ficciones. Éramos un dolor de cabeza, ya sea en Canal 9 o en Telefé”. Y, a su vez, el canal necesitaba mejorar su área de entretenimiento.

Por ello habló con Tinelli y le dijo: “El canal te necesita a vos, yo quiero seguir produciendo ficción en prime time y trabajar con la misma libertad que tuve hasta ahora”. Ahí apareció su socio Alejandro Corniola (ver recuadro) y, a los 30 años, a finales de 2005, decidió volver a empezar. Canal 9, por entonces propiedad de Daniel Hadad, le ofreció un contrato para realizar tres ficciones.

A prueba de ensayo y error, avanzó. “El primer año fue muy difícil y de mucho aprendizaje, de entender nuestros propios errores para no volver a repetirlos. Uno de ellos fue lanzar tres ficciones al mismo tiempo, con muy poca planificación”, comenta. De ahí en más apostó a concentrarse en una sola por vez. Asociado a la productora internacional Dori Media, convirtió a su producto Lalola en un formato exportado a más de 60 países, aprovechando la reputación ganada por la Argentina en la materia. 

El país es, hoy, el cuarto exportador de formatos y contenidos para la industria televisiva, detrás de Inglaterra, los Estados Unidos y Holanda. Por año, vende cerca de 40.000 horas de programación televisiva a más de 80 países. A nivel local, Lalola ganó el Martín Fierro, calentó la pantalla de América y potenció lo que sería el ABC de los productos creados “bajo tierra”: programas que tengan la idea glocal.

Es decir, perfil global y adaptación local. “La asociación con Dori Media no fue buena. Me enojé muchísimo porque no respetaron el contrato, no me ponían en los créditos, ni los logos de la productora”, revela. Inició acciones legales y, tras una mediación, se llegó a un acuerdo. En ese momento, Ortega decidió buscar un partner con espaldas más amplias que las suyas y le vendió un 40 por ciento del paquete accionario a Endemol. Ahí lanzó Los exitosos Pells, que también se convirtió en un ícono for export con llegada a más de 50 países. “A fines del año pasado apostamos a una nueva alianza y vendimos el 20 por ciento al Grupo Olmos –dueño del diario Crónica, entre otros–. Ellos tienen una apuesta muy fuerte para expandirse en ficción”, anticipa.

El primer producto que lanzaron juntos fue Graduados, el más visto hoy, que destronó a Pol-Ka del liderazgo en 2011 con el combo de Los únicos y Herederos, más el imbatible Bailando de Tinelli que aún no desembarcó con su nueva temporada. “Hoy estamos todos contentos”, resume. No obstante, admite que, pese a ser la pata creativa de la empresa, le preocupa que los números cierren. ”Si mi cabeza está repartida en tres temas, lo más probable es que me reste tiempo y energía para pensar y estar enfocado en lo artístico”, agrega. La depuración de sus rivales En los últimos años, la mayoría de las productoras de TV –muchas de ellas, lideradas por actores– cambió de dueño o, directamente, cerró. “Las cosas decantan por peso propio. Trabajé con actores que hacían reclamos sin entender por qué se tomaban algunas decisiones y, después, con un porrazo, se dieron cuenta de que no era tan sencillo”, sostiene.

Entre las dificultades aparecen aquellas que permiten un crossover más allá de la TV: estructura, empleados en relación de dependencia y generar continuidad. “De tu performance depende la continuidad que puedas tener en el futuro”, acelera. Por otra parte, la rentabilidad de la ficción tiene que ver con qué tan bien vaya el proyecto en el país de origen: “Si no funciona, hay que tener las espaldas necesarias para hacer frente a los compromisos”. Con el proyecto de cine de la película Ringo lo sorprendió la crisis financiera de 2008: “Era una coproducción con Francia y España pero se cortaron los subsidios y perdimos una fortuna”. Por eso, hoy, asegura ser muy cauteloso.

“Tenemos una comedia prevista con Marcos Carnevale que será más austera en los costos pero, creemos, tiene mucho potencial”, concluye, mientras se prepara para el regreso de Tinelli. “Estamos acostumbrados a que una vez por año habrá un huracán que te va a pasar cerca o por arriba. Él, en sí mismo, es un fenómeno social, tiene un carisma fuera de lo normal y un termómetro interno. No le hace falta el minuto a minuto”, dispara. Según parece, a él tampoco, y por ello tiene preparados varios refuerzos para su ficción. “Me estás haciendo trabajar antes de tiempo, me dijo Tinelli el otro día, y de eso se trata”, comenta sonriente. Mientras tanto, ya prepara una idea para la diva de la TV, Susana Giménez. “Tenemos un proyecto de reality dando vueltas. No sabemos cuándo lo vamos a hacer. Lo que sí es que el programa será una vez por semana, a fin de este año o el próximo”, revela. Ella terminaría su ciclo tradicional este año pero no con la TV. Porque, como dice Ortega, la TV no tiene códigos pero sí una adrenalina tal que lo obliga a despertarse, anotador en mano, con un nuevo proyecto, a las 4 AM.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos

Notas Relacionadas