Qué le falta a la Argentina para terminar de ser un país emprendedor
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Qué le falta a la Argentina para terminar de ser un país emprendedor

Desde las cargas impositivas hasta eliminar el fenómeno “parripollo”, las claves para que el país dé el salto.   Por Joaquín Garau 05 de Octubre 2015

 

Una moda que llegó para quedarse o una costumbre a la que le faltan retoques. O quizás ambas. El fenómeno de los emprendedores argentinos tuvo avances en los últimos años pero, también, encuentra luces amarillas. 

“Creo que se avanzó en que hoy prácticamente, cualquier municipio, gobierno provincial, o el nacional, tiene una batería de progamas para promover el emprendedurismo. Y, en general, son buenos planes. Están bastante bien armados”, explica, en diálogo con Apertura, Andy Freire, quien en su momento co fundo Officenet y ahora está detrás de Quasar Ventures, una “constructora de empresas”, junto a Santiago Bilinkis y Pablo Simón Casarino.

Sin embargo, los problemas también están en el menú. “Hay problemas culturales”, advierte Freire y enumera: “Por ejemplo, que los emprendedores logren superar el segundo año de vida con su start up; además, dejar de lado la cultura de ‘la copia del parripollo’ donde todos se ponen un mismo negocio y así funden por falta de demanda; finalmente, el gran tema es emprender sin estar capacitados, lo cual es un error”.

El rol del Estado. ¿Qué nos falta resolver? La Argentina, si bien cuenta con programas de fomento de start ups, no hizo del emprendedurismo, según Freire, “una política de Estado”. Así lo resalta Freire, quien asegura que “no hubo un gobernante que diga que destinará el 1 por ciento del presupuesto para esto”. Otros países en el mundo lo han hecho. “Los casos más notables son los de Ruanda, Estonia o Israel”, cuenta Freire.

Mientras tanto, los palos (estatales) en la rueda no ceden. “Hay un tema cotidiano: cuánto se tarda en crear uan sociedad. En la Argentina hay que presentar 14 papeles, tengo que poner 14 veces el PBI per cápita para constituir la sociedad y tarda un mes; en Chile o Nueva Zelanda tarda un día y por US$ 100 la creás”, sostiene Freire. 

En esa línea, afirma que “se deben fomentar los beneficios impositivos para que no se tribute el IVA por algo que todavía no cobré, que es algo que hoy en día pasa”.

Temas a tratar. “Primero, hay que generar confianza para generar un clima de confianza para que vengan inversiones; segundo, tiene que haber una política para que se los forme y puedan emprender mejor; y tercero, debe ser un conocimiento enseñable de manera obligatorio en las escuelas, porque eso significa que no dependés de nadie para ser autosustentable, sino ser tu propio empleador y crear tu propio futuro”, enumeró Freire.



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