Por qué renunciar a una multinacional

Un buen sueldo y muchos días de vacaciones, a veces, no son suficientes como para retener a los empleados. La historia de dos emprendedores que decidieron abrirse por su cuenta.  Por Joaquín Garau 05 de Noviembre 2014

 


Nicolás Casco trabajaba en el diario La Nación, en la parte comercial, cuando lo llamaron de MercadoLibre para ser Gerente Comercial para la Argentina. Y a los seis meses, era el Gerente Comercial para América latina. Pero un año y medio después juntó todo en una caja y se fue a su armar su propia empresa.

“Al principio pensás que nunca vas a lograrlo”, aseguró Casco, quien ahora dirige su propia empresa, D’arriens, dedicada a mediar entre las empresas que quieren pautar en Internet y los sitios más populares de la Web. La empresa, hoy en día, factura US$ 15 millones al año. Pero Casco no se olvida que todo nació con $ 20 mil sacados de su bolsillo.

Su emprendimiento no hubiera existido de no haber trabajado para La Nación o Mercado Libre. “En mis anteriores trabajos me contactaban pequeños clientes para pautar. Pero tenías una inversión mínima de $ 5000, y si querías invertir menos, no podías. Entonces dije: voy a crear una empresa para darle la oportunidad para que entren los más chicos, las pymes, en publicidad online. Así, empecé creando paquetes en Google o Facebook para ofrecerle a las pequeñas y medianas empresas”, relató el emprendedor sobre cómo nació su proyecto.

Sin paracaídas. Nicolás Casco probó suerte propia y, al principio, llegó a pensar que no lo iba a lograr. Foto: Apertura.

Sin embargo, debió ajustar su cinturón y pasar la turbulencia. “Al comienzo fue durísimo: una vez me llegó una cuenta grande de Google. Le teníamos que pagar y teníamos 29 centavos en la cuenta”, relató, como ejemplo, Casco. El inicio fue duro y no sólo cambió su vida profesional. “Estaba acostumbrado a tomar vacaciones y trabajar hasta las 20 h. y después no me tomé vacaciones por dos años y trabajaba hasta medianoche”, rememoró.

De todo se aprende y, de sus trabajos anteriores, Casco se llevó lecciones valiosas: “No invertí en publicidad. Fue una de las cosas que aprendí de MercadoLibre (en esa época también existía De remate.com, que invertía más en publicidad) que invertía más en tecnología que en publicidad, contra la corriente. Al tiempo eso se revirtió y nosotros lo llevamos adelante: invertimos en gente y tecnología”.

Otra cosa: yo en ML tenía muchos recursos, y podía contratar a más gente. Yo la empresa la fundé con US$ 20 mil, mis ahorros personales. Hoy facturamos US$ 15 millones al año. Fuimos creciendo con esa filosofía.



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