Los simuladores de competición, la clave del negocio de dos emprendedores
Emprendedores

Los simuladores de competición, la clave del negocio de dos emprendedores

Instalaron en Palermo equipos para correr en más de 50 categorías y vivir una experiencia muy similar a la realidad. Por qué decidieron apostar a ese segmento. 

18 de Marzo 2013




Las ganas de generar un negocio distinto, sumadas al fanatismo por los automóviles de competición, llevaron a que dos emprendedores decidieran abrir lo que ellos llaman un Autódromo Virtual, un lugar donde instalaron simuladores de competición que ofrecen una experiencia muy cercana a la realidad de conducir vehículos de diferentes categorías.

Detrás de la idea están Gabriel Zuccoli y Sergio Almeida, fanáticos de Chevrolet y quienes pensaron que son pocos los que pueden tener un auto de Turismo Carretera, valuado en $ 400 mil. Por lo tanto, en un local de Palermo instalaron 10 simuladores y un software que permite elegir entre 50 categorías (desde karting hasta rally), cada una con 30 circuitos. De la Fórmula 1, por ejemplo, están todas las pistas y los pilotos de cada escudería.

Autodromo_virtual_-_IMG_crop_1363615318629.jpg
En quinta. Sergio Almeida y Gabriel Zuccoli, los emprendedores que apostaron a la velocidad.

“Tanto yo como mi socio somos amantes del automovilismo, siempre estuvimos relacionados a los juegos de consola y computadora, y con los simuladores encontramos un lugar en el mundo”, contó, en diálogo con Apertura.com, Sergio Almeida. El primer encuentro con el simulador se dio en Tecnópolis: “En un stand de una petrolera vimos el equipo, nos sentamos y estaba buenísimo”.

El proyecto comenzó en septiembre de 2012 y fue en primera hasta que el plan de negocios y la idea estuvieron cerrados. “Los primeros simuladores los puse en mi juguetería, en avenida Santa Fe, y la gente entraba y le gustaba; así que empezamos a armar un plan de negocios, cuánto costaba armarlo y demás”, recordó Almeida. En esa misma juguetería había querido imponer las pistas de Scalectrix, que supieron ser furor en los 70. “Es una cuestión generacional, porque el Scalectrix es la PlayStation de los 70, y hoy los chicos no se divierten. Así que busqué hasta que encontré esta opción y cómo dársela a la gente”, explicó el emprendedor.


El siguiente paso fue invertir: empezaron con seis equipos, con un costo por cada uno que oscilaba entre los $ 18 mil y los 20 mil; pantallas HD y pedaleras y volantes Logitech G27. Así, destinaron $ 150 mil y facturaron, desde sus comienzos, $ 173 mil. El público comenzó de a poco a probar los simuladores: grupos de amigos que quieren desafiarse en una carrera o cumpleaños tienen lugar en los simuladores.

“La diferencia con las casas de juegos de video es el software que proporciona el movimiento del auto en la pantalla. El soft que está pensando para los videojuegos tradicionales hace que la física o el movimiento del auto sobre la pista no sea 100 por ciento real. Está diseñado para que un nene de cinco años pueda hacerlo”, diferenció Almeida, quien explicó: “Acá el soft está desarrollado sobre plataformas y pruebas del auto en la vida real: su desplazamiento, qué movimientos tolera. Y cada coche tiene su física particular (incluso se mueve el volante del simulador)”.

Los pilotos en acción
El target de los clientes que se acercan al Autódromo Virtual responde a la juventud. Las edades de los pilotos arrancan en los 20 años y han llegado a ir personas de 60. Sin embargo, el rango más fuerte se ubica entre los corredores de entre 35 a 50 años. Según Almeida “se autoseducen” cuando ven la posibilidad de sentir la experiencia de manejar modelos que, en la realidad, son muy inaccesibles.

Entre los habitúes también se encuentran pilotos de categorías como karting, que practican allí por una cuestión de costos y comodidad. Cualquiera que desee probar la velocidad, se encontrará con cuatro valores: 15 minutos, $ 30; media hora, $ 50; una hora, $ 100; y el pase libre para todo el día, $ 120.

Y si bien los amantes del volante que frecuentan el lugar suelen ser personas que no pueden acceder a tales vehículos, también han concurrido corredores profesionales, como Franco Benedetti , piloto del TC. La explicación es obvia: nadie puede negarse a manejar verdaderos “fierros” sin tener que pagar peaje.



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos

Notas Relacionadas