Los errores en los que Café Martínez jura no volver a caer
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Los errores en los que Café Martínez jura no volver a caer

Detrás de todo éxito está, también, la lista de fracasos a tener en cuenta para no repetir. Además, cómo trabajar con la familia y sobrevivir.  Por Joaquín Garau 27 de Octubre 2015

 

Winston Churchill tenía una frase a mano: “El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse”. Y la cita se aplica a la política, los negocios y, también, al café.

Café Martínez tiene, hoy en día, 150 sucursales, 1800 empleados y vende 50.000 pocillos de café diarios. Sin embargo, para alcanzar estos números la empresa acumuló un listado de “nunca más” que uno de sus dueños, Marcelo Salas Martínez, enumera en una charla con Apertura.com.

“¿Los nunca más?”, dice Salas Martínez cuando se le pregunta por los errores que alguna vez cometió en el negocio. Al instante saca el listado. “Poner una enorme cantidad de dinero en publicidad”, dice primero. “Lo hicimos pero muy mal hecho: sin foco, sin saber a dónde estaba dirigido. Hoy en día aprendimos muchísimo más”, recuerda el emprendedor.

La lista no se detiene ahí. “Sin duda no haría grandes inversiones de dinero en cosas que desconozco”, asegura y resalta otro “nunca más” de su experiencia al frente de la cadena. “No modificaría nunca más un contrato, porque es como la base de un edificio, donde si modificás algo se rompe todo”, cuenta y, en ese sentido, finaliza su recuento: “Hay que elegir bien los socios. Las veces que nos equivocamos tuvo que ver con una mala elección de ellos, porque el factor humano es muy importante”.

Trabajar con la familia y sobrevivir. El 14 de marzo de 1933, Café Martínez se llamaba Casa Martínez, era una pequeña cafetería en Talcahuano 948 y era, obviamente, atendida por sus dueños. Hoy en día sigue adelante, con una fuerte impronta familiar y una pregunta de fondo: ¿cómo trabajar con la familia y no terminar todos peleados?

“Se debe fomentar el diálogo”, dice Salas Martínez como primer punto a destacar. “Y no hay que escaparle a los temas, hay que manejarse con la verdad, con transparencia”, afirma. 

En ese sentido, aclara que tuvo “mucha suerte” “Nuestra madre confió en nosotros y pudo entregarnos todo con tranquilidad. Es clave la confianza”, asegura. Mientras tanto, observa que “en algunas empresas familiares hay como una tendencia a esconder ciertos temas o sólo enfocarse en los números. Y para mi es muy importante la transferencia de los principios de la empresa, del legado. La herencia es lo que te dejan en la mano -lo tangible- y lo otro es lo que te dan de corazón a corazón, que tiene que ver con cómo voy a compartarme yo con la gente”.



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