La industria alimenticia local se sube a la vida sana
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La industria alimenticia local se sube a la vida sana

En todo el mundo, crece la demanda de alimentos saludables: bajos en sodio, sin colesterol ni grasas trans, aptos para celíacos y light. Las pymes alimenticias se adaptan a esta tendencia. 

08 de Noviembre 2012




En este siglo, la obesidad y el sobrepeso se han vuelto un problema tan preocupante como la desnutrición, a la que muchas veces van unidas.

Más del 20% de la población mundial tiene sobrepeso u obesidad y, en la Argentina, esa proporción supera el 30%, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Más allá de una cuestión estética, los kilos de más suelen acompañarse de patologías como diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares.

alimentos IMG IIEn este contexto, los productores locales de alimentos vienen ajustando su producción y oferta a parámetros cada vez más saludables y asumiendo compromisos voluntarios, como el de reducción de sodio y de grasas trans, y la ampliación de la oferta de alimentos libres de gluten para la población celíaca.

"En 2007, la industria alimenticia firmó un convenio de cooperación con el Ministerio de Salud para implementar una serie de acciones voluntarias", destaca Daniel Funes de Rioja, presidente de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal). Entre ellas está el compromiso de reducción de grasas trans, acompañando la iniciativa Argentina Libre de Grasas Trans para 2014.

El año pasado se firmó el convenio voluntario de reducción de sodio entre Copal, el Ministerio de Salud y el de Agricultura. Por este acuerdo, las empresas se comprometen a reducir entre el 5 y el 15% del sodio agregado en cárnicos, farináceos, lácteos sopas, aderezos y conservas. Este año se firmó un compromiso de ampliación de la oferta de alimentos libres de gluten y se elaboró una guía con más cien productos aptos para celíacos.

“Las empresas están invirtiendo fuertemente en investigación y desarrollo para hacer sus productos más saludables. Esto también es una oportunidad comercial, sobre todo para las pymes", afirma Funes de Rioja. Los cambios necesarios en el proceso de producción exigen múltiples ensayos y adecuaciones tecnológicas, que tienen un costo. Pero tienen su rédito ya que -dice Funes de Rioja-, "trabajar en mercados más exigentes aumenta la competitividad".

Hacer de la fábrica un laboratorio
Para producir tapas de empanada bajas en sodio y sin colesterol ni grasas trans, la firma Delicias Doradas invirtió $ 2 millones en el último año. "Transformamos la fábrica en un laboratorio y nos unimos a la Fundación Favaloro, que certifica nuestros productos mediante un co-branding", dice Pablo Archanco, quien fundó la compañía junto a su padre, en 1999. "Si una pyme quiere estar en la góndola con las grandes marcas, tiene que tener un diferencial. Nosotros optamos por la alimentación saludable y por ser pioneros. Antes, los hipertensos no podían comer empanadas; y hoy, tienen una opción", dice.

"Lo que no imaginamos, es la repercusión que iba a tener este producto". cuenta Archanco. "Porque hay familias donde no se comía tartas ni empanadas porque tienen chicos con problemas renales. Y ahora pueden volver a hacerlo". La compañía también innovó en la presentación de sus productos, al lanzar tartas más pequeñas, para hogares unipersonales o aquellos donde hay un integrante que debe comer light. "Nos llamaban los consumidores, contentos con el nuevo formato de tartas, pero diciendo que no tenían un molde. Entonces hablamos con una fábrica de moldes y armamos una promo: cada tres tapas de tarta individuales, se llevan una tartera. Fue un éxito", cuenta.

Actualmente, la firma produce 12 millones de docenas por año y factura unos $ 40 millones, con 88 empleados en dos plantas: en Sarandí y en el parque industrial de Berazategui. "Por ahora, las líneas que más se venden son las tradicionales, pero el mayor crecimiento está en los productos light y sin sodio", dice el emprendedor.

Compromiso saludable

La fábrica de chacinados y fiambres VAES es una de las casi 40 empresas que firmaron junto al Ministerio de Salud un compromiso voluntario de reducción de sodio en sus productos. Fundada en 1972 y con planta en el barrio porteño de Mataderos, la firma produce entre 250 y 300 toneladas de salazones y chacinados al mes, y vende exclusivamente en el mercado interno.

“Antes de firmar el convenio, participamos junto a otras empresas y el Ministerio en la fijación de valores máximos de sal para cada línea de productos", cuenta María Laura Aparicio, responsable de Desarrollo y Calidad de la empresa. "Si bien la compañía tenía en todos sus productos valores inferiores a los recomendados, nos comprometimos a reducirlos aún más, en base a lo tecnológicamente posible", cuenta Aparicio, quien es ingeniera Química, con una especialización en industria de alimentos.

"Reemplazar la sal en chacinados es muy difícil, porque además de dar sabor, es conservante y aglutinante. Esto implica cambiar y alargar los procesos o buscar ingredientes que cumplan la misma función. Pero, a veces, son más caros, otras veces no se consiguen o modifican el sabor y la consistencia del producto". La firma está trabajando, además, en el desarrollo de productos aptos para celíacos. "Estamos elaborando una tabla nutricional y un manual de procedimiento para certificar buenas prácticas de manufactura y los sellos de apto para celíacos", dice Aparicio. Queremos ser reconocidos como una empresa con alta calidad y responsabilidad hacia el consumidor".

Al rescate de un alimento ancestral
La compañía Natural Crops nació apuntando al mercado de alimentos saludables y orgánicos. Fundada en 2007 por el ingeniero Informático argentino Martín Loeb y el holandés Mark Kadee, ex ejecutivo de una multinacional alimenticia, hoy exporta barritas y harina de quinoa a los Estados Unidos, Chile, Uruguay, Holanda y Brasil, entre otros destinos.

"Elegimos la quinoa, un cultivo originario de América del Sur, por su poder nutricional", explica Natalia Salamone, encargada de Comunicación de la firma. "Este grano tiene un importante contenido proteico, es bajo en grasas y rico en hierro, calcio, fósforo, fibra y vitaminas del grupo B y E", enumera . Además, es libre de gluten, y por ende, apto para celíacos.

Para difundir sus virtudes y formas de cocción, la compañía firmó un acuerdo con el chef Martiniano Molina, quien desarrolló recetas (ver www.naturecrops.com) y promueve su uso en ensaladas, relleno de empanadas, o para rebozar milanesas.
El mayor volumen se comercializa a través de las barritas de cereales, en cuatro sabores (frutilla, ciruela, chocolate y sólo quinoa), que se consiguen en la cadena de farmacias Farmacity y supermercados como Carrefour, Jumbo y La Anónima. Próximamente, los emprendedores esperan llegar a quioscos y otros supermercados.

Dado que la mayor parte de la producción se exporta, la firma cuenta con varias certificaciones: orgánico, kosher y halal (para la religión judía y musulmana, respectivamente), y apto para celíacos. "Nuestro objetivo es ampliar la línea a más alimentos en base a la quínoa y llegar con una propuesta de alimentos y snacks saludables a más consumidores", resume.



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