La historia del ex vicepresidente de un fondo de inversión que ahora emprendió en gastronomía
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La historia del ex vicepresidente de un fondo de inversión que ahora emprendió en gastronomía

Trabajó en el mercado bursátil pero buscó un nuevo rumbo e invirtió US$ 500 mil en una Ninina Bakery, un negocio de pastelería, desayunos y almuerzos. 

Por Joaquín Garau 28 de Enero 2014




Mientras todos miran la cotización del dólar y el sitio de la AFIP, en Palermo un emprendedor lucha porque su negocio de gastronomía, en el cual invirtió US$ 500 mil, se haga un lugar.

Emmanuel Paglayan dejó los tiempos de las finanzas y los cambió por los horarios de la cocina de Ninina Bakery, lugar donde el menú ofrece desde tortas y pastelería hasta desayunos, almuerzos y meriendas.

Ninina copia“Tenía las ganas de hacer esto, con cierto nivel de inconsciencia”, relata Paglayan en diálogo con Apertura.com. “A fines de 2011 me puse a pensar en serio en qué hacer, porque no quería seguir en el mercado financiero. Así surgió Ninina (todos le recortan el nombre), pese a que no tenía idea de nada: ni de inversión, ni de clientes, ni información del mercado”, recuerda el emprendedor, licenciado en Economía por la Universidad de San Andrés, con un Máster en Business Administration en la Universidad de Washington y que trabajó en fondos de inversión como Hicks Holdings.  

Su historia con la gastronomía nació de la mano de su madre, quien en los 80 desarrolló Selvi, su propia cadena de comida. Supo estar en shoppings como Patio Bullrich y Paseo Alcorta y luego, por problemas personales, bajó la cortina. Sin embargo, el gusto por emprender siguió latente en Paglayan.

Pero la gastronomía no es para cualquiera. A tan sólo 100 metros de Ninina está Le Pain Quotidien, famosa panadería. Y hay más: a los tiempos de los proveedores se suma el trato con el personal. “Con el personal es una lucha”, admite. “La gente de la cocina trabaja con vocación, empeño, garra y compromiso; pero los mozos, muchos de ellos estudiantes, renuncian porque esperan un trabajo más tranquilo”, dice Paglayan y recuerda una anécdota: “Una moza me reclamó que, desde que empezaba su horario hasta que se iba, se la pasaba trabajando. Yo no sabía qué decirle”.

Ante todo, calma. Si bien Ninina abrió sus puertas hace dos meses, Paglayan cuenta que ya recibió llamados de IRSA –dueño de los shoppings como Alto Palermo, Alto Avellaneda y Abasto, entre otros- para abrir locales ahí. También se le ofreció un lugar en Distrito Arcos, el nuevo shopping que lucha por abrir sus puertas. Pero el emprendedor se resiste a crecer tan rápido.

“Dijimos que ´no´ porque debemos afianzarnos primero. En gastronomía, si crecés más allá de tus propias posibilidades, se te va de las manos y es contraproducente”, asegura.

Mientras tanto, la idea de franquicias es rechazada de lleno. “El modelo de negocio no implica franquicias. Para nosotros es crucial la ambientación, el servicio, creemos que si crecés demasiado rápido hay variables que se te van más allá de tu control. Y cuando das franquicia te interesa más el volumen que otra cosa”, dice Paglayan, quien espera facturar por mes, hasta fin de año, alrededor de $ 500 mil.

Finalmente, a la hora de hablar del momento por el que atraviesa el país para emprender, concluye: “La idea de esto es hacer un negocio a largo plazo. Y en ese sentido dijimos: ´Si vamos a mirar cada cosa que pasa en este país, no hagamos nada´”.



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