La historia de los proyectos argentinos premiados por las Naciones Unidas
Emprendedores

La historia de los proyectos argentinos premiados por las Naciones Unidas

Dos emprendedoras argentinas fueron reconocidas en Suiza por sus start ups, que combinan la parte económica y social. Por Joaquín Garau 07 de Noviembre 2014

 


En Suiza, entre acentos alemanes y franceses, dos argentinas fueron reconocidas por la Conferencia de las Naciones Unidas por sus modelos de negocios, que además de presentar un modelo económicamente sustentable, tienen un giro de responsabilidad social.

Lorena Picasso, creadora de Somno, una start up de juegos didácticos para personas con capacidades diferentes, ganó el tercer lugar del premio EMPRETEC a la Mujer Empresaria; mientras que Pabla Torres, co creadora de Biopro, dedicado al desarrollo de plaguicidas biológicos, se llevó el premio Emprendimiento Verde 2014.

El juego de tu vida

“Me dedico a fabricar juegos didácticos y me diferenció que sean para usos terapéuticos”, explica Lorena Picasso, en diálogo con Apertura.com, cuando se le pregunta en qué se distingue su proyecto.

Como muchos emprendimientos, la casualidad jugó de su lado. Picasso, arquitecta de profesión, había desarrollado una línea de baberos y delantales para los más chicos, cuando comenzó a hablar con sus clientes. “En el momento de venta, al charlar con papás de hijos con capacidades diferentes, me preguntaron si podía fabricar juguetes para ellos”, rememora la emprendedora. Y así empezó.

Ganadora. La emprendedora Lorena Picasso fue reconocida con el tercer premio, en Suiza.

Los juegos que fabrica ayudan a trabajar la memoria, la asociación, volver a nombrar (sobre todo para personas que sufrieron accidentes cerebro vasculares), entre otros 50 diseños, según ella misma explica.

“El hecho de trabajar un segmento tan particular te posiciona diferente en el mercado”, cuenta Picasso y agrega: “Quien más sabe sobre una persona con capacidades diferentes, es ella misma y entorno familiar. Cuando vienen a verme para un diseño particular, les digo que hablen con el médico a cargo y entre todos lo resolvemos. Yo no voy por la venta rápida, voy por la fidelización”.

 Vida verde

Pabla Torres era becaria de Stella Maris Da Silva, doctora en biotecnología, en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). Su trabajo con hongos para el tratamiento de afluentes terminó derivando en una start up que está en fase de pruebas y que, para marzo de 2015, verá la luz.

Reconocimiento. Pabla Torres, en Suiza, durante la entrega de premios realizada por las Naciones Unidas.

Se trata de un plaguicida biológico hecho con hongos que ataca distintos tipos de insecto pero sin afectar el entorno o la cadena alimenticia. “Con los plaguicidas químicos, quedan los restos en los cultivos –por ejemplo, queda en la uva y esa uva no se puede exportar- y hay algunos que matan abejas, que son una parte muy útil de la cadena. Otros contaminan el agua y el suelo”, enumera Torres.

El proyecto está valuado en $ 4,2 millones y fue impulsado por a Fonarsec (Fondo Argentino Sectorial) a través de la línea Empretecno, que le otorgó un subsidio de $ 2,2 millones. Los fondos restantes fueron aportados por la Universidad de Cuyo y un inversor privado.

El emprendimiento, en su inicio, apuntará a combatir la polilla de la vid, pero en el futuro buscarán extender la producción para el control de otras plagas. 



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