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Emprendedores

La historia de los emprendedores que fracasaron y volvieron a empezar

Cuando el primer intento no es exitoso, siempre hay tiempo de revancha. Quiénes se animaron a probar suerte otra vez.  Por Facundo Sonatti 29 de Septiembre 2014

 

 

Como en el Juego de La Vida, el juego de mesa donde el recorrido implica un sinnúmero de marchas y contramarchas, con pago de impuestos, exitosas transacciones, ganancias pero, también, escandalosas quiebras, en el camino del emprendedor, no todo es color de rosa. Suele estar regado de errores, pasos en falso y hasta fracasos antes de alcanzar el éxito.

“La equivocación es parte del camino hacia el aprendizaje”, asegura el arquitecto Damián Revelli, creador de TuHandy.com, entre otros emprendimientos. Y vaya si él aprendió. Ni bien terminó la facultad, montó junto a un socio un bar que cerró, además de terminar a las trompadas .

A partir de aquel cross corto, Revelli empezó a ver los errores que había cometido. Por empezar, había vendido su único capital (un departamento legado por su padre) en el peor momento para hacer ese tipo de operación inmobiliaria. Y se había lanzado improvisadamente a emprender, sin tener las herramientas ni los conocimientos para hacerlo.

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Manuel Marcos. Que la primera vez haya un fracaso no quiere decir que no se pueda. Foto: Pyme.

“El lugar era chico, en una zona turística. Pero mi propuesta no era turística, no había estudiado los costos y tuve que salir a hacer plomería, pintar y pulir pisos para pagar las cuentas del bar” recuerda el ahora socio inversor de TuHandy, Marketinero y RemodelaTuCasa. El bar fue un posgrado del no: “ no sabía adónde iría, pero sí lo que no iba a repetir” asegura. 

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Remodelatucasa.com.ar fue su primer emprendimiento exitoso, tras un paso por la relación de dependencia en una telco, que le permitió reponerse de la quiebra anterior.

“Nació con espíritu de empresa grande y me permitió recuperarme anímica y económicamente”, reconoce Revelli, quien, desde hace ocho meses, vive en Córdoba, se dedica al diseño de propiedades sustentables y cedió la gestión de los tres emprendimientos a distintos colaboradores. 


Por su parte, Tito Loizeau  cree que los fracasos son tropiezos que permiten curtir la piel del emprendedor.  A los 23 años, Loizeau decidió abrir un estudio contable y aprovechó los contactos de su madre, abogada, para sumar los primeros clientes. Inquieto, al poco tiempo, se le presentó la oportunidad de hacer negocios con algunos de ellos, pero los fracasos no tardaron en aparecer. Uno de los más rutilantes fue asociado a una firma de muebles.

Su dueño se había presentado a un concurso de acreedores y tenía que pagar las cuotas porque, si no, se iría a la quiebra. Loizeau, con su padre maderero, le propuso armar un prototipo de sillón y lanzarlo a un precio tan bajo como para vender más de 400 unidades por mes. Salió mal. Una madrugada, el local se incendió y la plata para comenzar a producir se incineró con él.

Hoy, al frente de la agencia de marketing promocional Promored Group y socio de Barbie Store y CienPies Contenidos, Loizeau le perdió el miedo a los tropiezos. “Me equivoqué muchas veces. Suelo detectar los errores que cometo bastante rápido, pero siempre tienen un costo asociado. Perder dinero no está bueno y no lograr el objetivo, tampoco. Aunque se puede lograr, a pesar de haber fracasado en el primer intent”, finaliza.

Nota publicado en el suplemento Pyme del jueves 11 de septiembre.



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