La historia de la familia que llegó a la Argentina hace 100 años y hoy vende joyas a todo el país
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La historia de la familia que llegó a la Argentina hace 100 años y hoy vende joyas a todo el país

En el aniversario número 70 de la marca que fundó su padre, una de las herederas de Rubí Rubí cuenta cuál es el secreto para mantener vivo el negocio a través de las décadas.

Por Carolina Potocar 01 de Junio 2016

Llegaron a la Argentina en 1915 y, como una mayoría de los inmigrantes que aterrizaron en las costas rioplatenses en esa época, con muy poco en los bolsillos. Sin embargo, los Miroznik lograron traerse de Polonia su mayor riqueza: el oficio de la joyería. En 2015, Rubí Rubí –la marca creada por la familia– cumplió 70 años de historia. En diálogo con Apertura.com, una de las responsables actuales del negocio revela la esencia detrás de la empresa que distribuye sus joyas a todo el país. 

“Yo creo que es la unión familiar lo que a nosotros siempre nos impulsó y nos dio fuerza. En la empresa cada uno tiene su área, pero todos sabemos un poco de todo”, dice Edith, hija de José –quien abrió el primer taller de Rubí Rubí en 1945– y nieta del primer Miroznik que pisó suelo argentino. Orgullosa de ser argentina según sus propias palabras, la encargada de diseñar las joyas que son parte de cada nueva colección dice ser una apasionada por su trabajo.

Con piezas que van desde los $ 3.500 hasta los $ 35 mil –y que pueden llevar hasta 6 meses de fabricación– la artista reconoce que aunque los avatares económicos del país le han hecho pasar momentos difíciles a la empresa, las joyerías que usualmente compran su marca nunca dejaron de hacerlo. “Hoy estamos expectantes por el presente como por el futuro; y reconocimientos como haber sido elegidos marca país de Argentina nos inyectan un plus de motivación”, comenta la heredera del oficio que los Miroznik practican desde hace 100 años.

A la par del trabajo que hace su hermana Diana en un área distinta de la empresa, Edith es la encargada de bocetar las ideas sobre las que luego trabajaran alrededor de 20 empleados –entre diseñadores, engarzadores, orfebres y operarios– en la fábrica de Rubí Rubí en Santa Fé. 

Para la joyera, la historia del negocio familiar le dio la posibilidad de hacer colecciones en base a las tendencias mundiales, pero también de marcar las propias. 

Sobre el tipo de obras fabricadas, la representante de la cuarta generación de los Miroznik asegura que la empresa se ha ido adaptando a lo que el mercado iba pidiendo, pero que su consumidor directo es el de la alta joyería, que busca suntuosidad y exige piedras preciosas en cada pieza. “Hoy estamos al nivel de cualquier marca de joyería en el mundo”, sostiene orgullosa.

En su experiencia, “lo que más piden los argentinos son brazaletes y anillos, que gustan mucho”, y revela que mientras “al hombre le gusta regalar anillos, la mujer se compra joyas por el simple gusto de hacerlo”. Con presencia en 13 provincias y también en Uruguay, Rubí Rubí fabrica en la actualidad nada más que 6 piezas por modelo, y su producto más vendido hoy tiene un costo aproximado de $ 4.500.



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1 Comentario

Jaime German Reportar Responder

Se lo merecen por ser grandes y creativas trabajadoras pero principalmente por ser buenas personas

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