La historia de Tomás Yankelevich, el heredero televisivo que ocupa la silla caliente de Telefe
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La historia de Tomás Yankelevich, el heredero televisivo que ocupa la silla caliente de Telefe

Hijo de Gustavo Yankelevich y de Cris Morena, creció entre cámaras e islas de edición. Los duros momentos de su carrera y sus sueños de ser director.  Por Joaquín Garau 22 de Junio 2016

Si usted pone Telefe y están Los Simpson, él los eligió. Si está Casados con Hijos, es porque él los prefirió. Lo mismo sucede si están pasando La Familia Ingalls, Mi Cuñado, Los Simuladores o Educando a Nina. Fue su ojo el que entendió que ese contenido tenía calidad y, por sobre todo, era una buena historia que merecía ser contada. 

Tomás Yankelevich es el heredero de una larga tradición televisiva, donde la planilla del rating, los contenidos de calidad y la gestión de equipos confluyen en éxitos, fracasos y dolores de cabeza. 

"Si no iba a Telefe no veía a mi familia. Mi papá tenía el cargo que yo tengo ahora y mi mamá hacía 'Jugate Conmigo' junto a mi hermana", recordó Tomás Yankelevich, hoy gerente de contenidos del canal de las pelotas. 

Su recorrido por la carrera televisa fue, pese a la posición jerárquica de su papá, de abajo hacia arriba, porque sus sueños de ser director no se concretaron hasta que pasaron los años. "Yo tenía 17 años y quería ser director de cine. No llegué a anotarme en la carrera -porque era medio colgado- entonces mi papá me mandó a la isla de edición. Ahí editaba las promociones del canal, y no es como es ahora que se usa tecnología y computadoras. Yo para hacer un cambio quizás tardaba dos horas", rememoró. Esas horas en la oscuridad de la isla de edición lo llevaron a anhelar un cambio, así que le pidió a su jefe que lo cambiara de lugar. 

Así pasó a ser asistente de producción en Ta Te Show, el programa conducido por Leonardo Simons.  La emisión se preparaba entre semana y los sábados se grababa. Sin embargo, el suicidio de Simons marcó a Yankelevich y le dio una lección dura. En la carta que Simons dejó antes de su triste decisión, resaltaba que quería que el programa continuara. “Su muerte fue dura para mí. Pero su deseo de que el programa siguiera fue una lección, porque así descubrí que el ‘show debe continuar’”, completó Yankelevich sobre aquél trágico suceso.

Mientras tanto, la pantalla de Telefe –de la mano de su mamá Cris Morena- daba nacimiento a un ciclo que arrasó en rating, entradas de teatro y merchandising. Veía la luz Chiquititas. Tomás, aunque trabaja en el programa, da inicio a sus ambiciones de cineasta y se va a estudiar a Los Ángeles. Se recibe y su título se lo da ni más ni menos que Ron Howard, dos veces ganador del Oscar.

En la Argentina, mientras tanto, Gustavo Yankelevich ya se había alejado de Telefe y generaba contenidos con RGB, su propia productora. Una historia insólita surge del primer pedido que el padre le pide al hijo: había que hacer la película de Bandana y necesitaban un director. Tomás se reúne con un director que rechaza el proyecto. Ese director, hoy en día, cuenta con un récord: hizo la película más vista de la historia del cine nacional. “Todavía sigo tratando con él. Esa persona es Damián Szifrón”, relató Tomás Yankelevich.

Lo que siguió fue la película de Erre Way y, luego, el formato sit com Amor Mío. “Si bien trabajamos bien no coincidíamos en algunas cosas”, aseguró Tomás sobre su relación con su papá, quien siguió estas palabras desde la primera fila del evento Experiencia Endeavor 2016. A su lado estaba Cris Morena.

 

“Él siempre fue muy abierto”, dijo Tomás a Apertura.com. “Si vos tenés un hijo que es trabajador y que se puede equivocar pero tiene actitud de ir por más, normalmente un padre le abre la puerta para que las cosas se den. Siempre fue un tipo que me ayudó e impulsó a estar donde estoy hoy. Lo único que me pasó en su momento es que yo en su productora preparaba contenidos que no salían porque no estaban dadas las condiciones y eso me frustraba mucho”, agregó.

Tras dirigir más de 100 capítulos de Amor Mío –“le dije que hacía los primeros 20 y terminé haciendo 130”- Yankelevich hijo se fue de la productora y, contra toda lógica, no emprendió en el mundo televisivo sino que fundó una ticketera. “Se llamaba TKT Box. Creo lo hice porque tenía miedo de hacer lo que realmente quería”, aseguró y continuó: “Fue una aventura donde dejé todo para lograr lo que estaba a mi alcance pero lo que no o estaba salió mal. Por ejemplo, a una semana de firmar un contrato con la cadena de cines Hoyts un grupo inversor nos primereó y perdimos la oportunidad”.

De ahí surgió su productora Utopía y un contenido que Disney compró: Supertorpe, una heroína adolescente que se metió en la casa de niños y niñas. Las alegrías por el nacimiento de su primer hijo se volvieron grises con la sorpresiva muerte de su hermana Romina Yan. “Ese año fue difícil, porque nació mi hijo y a los tres meses se murió Romina”, dijo Tomás, con la voz quebrada. “El dolor mezclado con la alegría es algo inexplicable. Me volví padre de mis padres, crecí 10 años de golpe”, narró. “Fue un tsunami que me hizo más fuerte”.

La silla quema

En marzo de 2011 Telefe convoca a Tomás a ocupar la silla que supo tener a su padre como tomador de decisiones. Así fue como aceptó el cargo de Director de Contenidos Globales, aunque no sin cierta reticencia. Telefe estaba segundo en el rating y Canal 13 lideraba el aire televisivo. Algunos medios criticaban su gestión –“había mucha gente que no me quería”, aseguró- y él intentaba resolver el corto plazo mientras generaba contenidos para los meses venideros. “Desde ese enero ganamos 41 meses seguidos”, dijo.

Más allá del rating, el fenómeno de las multi pantallas asomaba. “Ninguna empresa puede liderar si no cambia y se adapta. No queríamos convertirnos en Kodak o Blockbuster”, comparó y contó el plan de acción que siguieron. “Diversificamos plataformas. Sumamos contenidos a Telefe.com y a nuestra app. Incluso a sitios que no son nuestros, como YouTube. Hoy no son una fuente de ingreso grande, pero la gente los ve. Y yo prefiero que miren nuestros contenidos y no otros”, aseguró.

¿Qué es lo que viene? Yankelevich explicó que están pensando en nuevos contenidos pero no quiso adelantar nada. El secreto es fundamental. Sin embargo, existe una clave que jamás se perderá: “Hay que apostar por los contenidos, porque las historias no van a desaparecer nunca”.



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