La historia de La Fábrica, un negocio que busca llegar al interior
Emprendedores

La historia de La Fábrica, un negocio que busca llegar al interior

Con casi 20 años de historia, su emprendimiento de sandwichs y alternativas para fiestas logró imponer sus propuestas con una buena relación precio-calidad. 

03 de Enero 2013

Hijo de padres húngaros que llegaron a la Argentina después de la Segunda Guerra Mundial, Gabriel Matyas se crió entre los perfumes y sabores de la repostería europea. Su madre fabricaba tortas para vender a los vecinos y así, naturalmente, nació la idea de generar un emprendimiento vinculado a productos dulces.

La Fábrica - IMG
A principios de los '90, con su socio Alberto Bergoc -amigo de la infancia- se lanzaron como mayoristas de productos dulces, que vendían a confiterías y rotiserías. Pero, como dependían demasiado de la forma de pago a 30 o 60 días y la empresa necesitaba hacerse de efectivo para enfrentar los gastos inmediatos, a los socios se les ocurrió fabricar sandwichs de miga a precio accesible (por entonces, en 1993, se vendían 100 unidades por $ 38) y habilitar sus dos locales, de Versalles y Villa Real, para el público. Mientras, el fuerte seguía siendo el negocio de dulces.

”"Inventamos esto para hacer frente a gastos inmediatos. Hicimos una presentación de 50 sandwichs con gustos bastantes clásicos, para que el precio sea barato y no falte de calidad, con el objeto de atraer clientes”, cuenta Matyas.

La publicidad consistía en pasacalles y ayudó a que la propuesta se convirtiera en un éxito. “Hoy, seguimos siendo los más baratos porque nos integramos verticalmente. Fabricamos desde el pan, hasta el jamón y la mayonesa", cuenta entre pedidos para los festejos de Fin de Año, órdenes de pan dulce y un clima festivo que reina entre los clientes.

Tiempo de expansión
A medida que crecían las colas en la puerta del local para comprar sandwichs, los emprendedores empezaron a apostar a ofrecer un servicio completo de lunch. “Empezó un poco de casualidad y con suerte. Dentro del público que nos alentaba, había amigos y familiares que se entusiasmaron con el proyecto y así empezaron las primeras franquicias", cuenta. En una primera etapa, les vendían a locales de conocidos a los que proveían materias primas y algún know-how, pero no tenían siquiera un manual. Hoy, la marca tiene 39 locales, de los cuales ocho son propios.

En los primeros años, la producción se concentró en una planta de 400m2 que compraron en José Ingenieros, en 1994, financiada con el aporte de amigos y del vendedor del predio. La inversión fue de unos u$s 40.000. Compraban todos los productos que, luego, se redistribuían entre los locales. Hoy, cuentan con una flota de camiones refrigerados, más de 500 empleados, seis plantas (frigorífico, panificadora, productos de repostería y salados) y laboratorio interno que les permite el control absoluto de materias primas.

De a poco, la venta mayorista fue quedando de lado y la empresa puso el foco en los locales propios. “Las cosas se van cruzando, si estás despierto, las podés aprovechar. Una vez que le encontramos la veta, nos hemos profesionalizado, viajamos e incorporamos mucha tecnología. Nos enorgullece tener una empresa que genere trabajo y pueda ir creciendo", dice Matyas.

Hace una década, La Fábrica inbcluso puso un pie en Río de Janeiro, Brasil, donde tienen una planta de elaboración y siete puntos de venta. El sandwich de miga, “un invento argentino”, no existía en el país vecino, por lo cual debieron adaptarse al gusto local, con el pollo como principal ingrediente, mezclado con una pasta de quesos típica del mercado.

No obstante, los fundadores reconocen que la principal apuesta, tras terminar de establecerse en Capital Federal y el Gran Buenos Aires, se centra en otra parte. “Todavía nos falta todo el interior de la Argentina", sostiene Matyas.

El 50% del negocio está compuesto por sandwichs y el resto por una línea de productos para fiestas. "Muchas empresas piensan que la solución es tercerizar. Pero, para nosotros, es integrarnos. Escuchamos mucho al cliente, que aporta muchísimo, y tratamos de mantener la ecuación calidad-precio", dice. La sucesión de la empresa familiar está en marcha, ya que los cuatro hijos de ambos socios están integrándose a la firma. "Elegimos un rubro que le da mucha alegría a la gente, nos contratan para momentos felices. Esa es la misión, estar en todos los eventos", asegura.

La edición original de este artículo se publicó por primera vez en el suplemento Pyme de El Cronista (03/01/2013)



¿Te gustó la nota?

Comparte tus comentarios

Sé el primero en comentar

Videos

Notas Relacionadas