La echaron del trabajo después de 28 años y emprendió en su verdadera vocación
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La echaron del trabajo después de 28 años y emprendió en su verdadera vocación

Por Joaquín Garau 30 de Agosto 2016

Sandra Solano llevaba 28 años trabajando en la misma empresa cuando, de un momento a otro, la echaron. En ese momento, pasó a tener tres elementos con ella que la marcaron: el primero, su histórica dedicación a la gastronomía, con cursos y estudios de por medio; el segundo, una indemnización por los años trabajados; y el tercero, la angustia provocada por la situación.

"Viví mucha angustia, me deprimí. Supe pedir ayuda y me restablecí", cuenta Sandra a Apertura.com. Su historia comenzó a resonar a partir de un posteo que hizo en la red social Taringa! y que le valió comentarios de ánimo y felicitaciones de los usuarios. 

El principio. Su relato, sin embargo, comienza cuando aún era una niña. "Cuando era  chica, todas las tardes (debido a la dinámica familiar: mi papá trabajaba de 8 a 17 h. y mi mamá de 12 a 20 h.) me convertía en la “pinche cocina” de papá, ayudándolo a preparar la cena para cuando llegara ella", rememora Solano.

Con el paso del tiempo, todos la alentaron a cocinar más y más, sumado a que su abuela y su tía también daban una mano y acercaban recetas de platos dulces. Mientras tanto, Sandra comenzó a hacer poco a poco cursos de gastronomía. Muchas clases y muchos maestros diferentes hicieron de ella una chef todoterreno -y todo cocina también-.

Cocinar, cocinar, cocinar. Tras su paso por la Universidad de Buenos Aires (UBA), Sandra comenzó a trabajar en una empresa -tenía 17 años- y mientras tanto se había vuelto la referente de la cocina del hogar. En el cumpleaños de sus hijas Candela y Lucila, ella se ponía el evento al hombro y hacía fiestas a la carta. "La casa se vestía de “payaso”, “princesa”, “carioca”, “Minnie” y de todo personaje que estuviera de moda", afirma. 

Pero en 2001, con la crisis económica como contexto, las cosas se complicaron. "Para afrontar el pago de un préstamo hipotecario salimos a vender desayunos a domicilio. Los domingos poníamos los volantes de “Hucaluly”, mi primera emprecita, (formada con los nombre de mi marido, Hugo, y de mis hijas, Candela y Lucila) en los diarios de mayor tirada. A la semana siguiente cumplíamos los pedidos con nuestro mayor esmero y profesionalismo", recuerda hoy sobre aquellos tiempos que la hicieron más y más fuerte. 

Volver a empezar. La historia vuelve al inicio. Sandra llevaba 28 años trabajando cuando la echaron. Entonces el destino la obligó a seguir su pasión. "Hugo estaba seguro de mi 'mano gastronómica' y me alentó desde el minuto cero a instalar mi propio local", cuenta sobre Sasha, el local de delicias que la tiene minuto a minuto al servicio del cliente.  

"El proyecto tenía que salir bien sí o sí. Puse toda mi indemnización y más. Hoy tampoco me puede fallar, por eso hicimos de él un proyecto familiar", narra. 

Todos ayudan. Hugo está atento a todo y su propósito es que la gente disfrute el momento y vuelva por nuestro concepto: buena materia prima, buena receta y buena atención. "Y Candela, nuestra hija mayor, realiza todo tipo de tareas: salón, mostrador y hasta algunas recetas", suma y cuenta: "Cuando salgo al salón me acerco a las mesas y les pregunto por las recetas, por la atención, si quieren sugerirme algo y trato de complacerlos siempre". 

¿Se imaginaba todo esto? "Con una sonrisa en mi rostro puedo decir: 'Gracias por ese empujón'. Y puedo afirmar que el destino tenía reservado otro camino para mi", asegura Sandra. 

Contra la corriente. Tener un emprendimiento no es sencillo y Sandra lo sabe bien. "La gastronomía es difícil. Hay que lidiar con muchas cosas todo el tiempo. Creo que es para una etapa de la vida, al menos en el concepto que tengo yo, es imprescindible el 'ojo del amo' para que salga bien", asegura y agrega los problemas que sufren hoy en día: "Aumentaron todas las tarifas, los alquileres, los sueldos y las materias primas. Y bajó el consumo, al menos un 40 por ciento". 

Con su experiencia a flor de piel, Sandra le recomienda a "toda persona que quiera emprenderque cuente con un asesoramiento integral. Antes de invertir un peso creo que tenés que tener decidido hasta qué cucharita vas a usar. No se trata sólo de hacer recetas y sacarlas al mostrador. La gastronomía es mucho más. Y para satisfacer al cliente tenés que ir por más en cada momento".  



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1 Comentario

Alberto Luis Pailhe Reportar Responder

No darse por vencido aun vencido, felicitaciones

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