Inventó un snack líquido para mascotas con el que espera facturar $ 80 millones
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Inventó un snack líquido para mascotas con el que espera facturar $ 80 millones

Diego Granda lanzó LIQ en octubre de este año y ya está presente en más de 1200 veterinarias. Por @XaviLedesma 01 de Diciembre 2017

Los perros y gatos dejaron de ser simplemente las mascotas de la casa para convertirse en verdaderos integrantes de la familia. Desde festejos de cumpleaños hasta clases de yoga, pasando por sus propios perfiles en redes sociales, la tendencia a la humanización de los animales domésticos es cada vez más fuerte. Diego Granda vio en esto una oportunidad de negocios y, luego de dos años de investigación y desarrollo, en octubre de 2017 lanzó LIQ, un snack líquido desarrollado íntegramente en el país con el que espera facturar $ 55 millones durante su primer año de comercialización y $ 80 millones en el segundo.

“En lo único en lo que no estaban humanizadas las mascotas era en la bebida. Cuando preguntábamos qué les daban de tomar, todos respondían lo mismo: agua”, afirma Granda, director general del proyecto, en diálogo con Apertura.com.  El primer formato de LIQ, de los tres que la firma tiene en mente para 2018, consiste en un complemento líquido almacenado en un envase de 60cc con consumo a través de un sistema roll-on que, según el emprendedor, “aumenta la interacción y genera un mayor vínculo”.

Aunque su experiencia estaba compuesta en mayor parte por trabajos vinculados al área contable de numerosos medios de comunicación, el rubro de las mascotas no le era ajeno, ya que su hija Montserra es veterinaria. Junto al médico veterinario Pablo Pedace asesoraron al emprendedor a la hora de desarrollar LIQ, que precisó una inversión inicial de US$ 1 millón, entre investigación, estudios de mercado y campaña publicitaria.

Pablo Pedace, Diego y Montserra Granda; los encargados de desarrollar LIQ.

El producto debutó este año en el mercado y ya está presente en 1200 veterinarias. Para Granda, lo más positivo de desembarcar en un segmento todavía no tan explorado como lo es el de las bebidas para mascotas le da la ventaja de “pegar primero en la categoría”. Y también señala sus contras: “La desventaja es la inversión en docencia que tenemos que hacer para crear este concepto. Hay que apuntar a los veterinarios porque si ellos no lo recomiendan es difícil que la gente lo adopte”. El producto es vendido directamente a los distribuidores con un precio sugerido de $ 180, no necesita refrigeración y cerrado puede conservarse durante un año.

Este snack saludable puede ser utilizado como recompensa para los animales. Se comercializan cuatro versiones de LIQ y cada una cumple una distinta función nutricional: tres presentaciones para perros (salud bucal, pelo & piel y articular) y un para gatos (pelo & piel). “Además, la tapa del envase está diseñada para funcionar también como masajeador, entonces podés darle amor por dentro con los nutrientes y por fuera”, expresa Granda. A mitad de 2018, Petdrink, la firma encargada de desarrollar LIQ, planea lanzar la segunda versión que será un dosificador, mientras que más adelante será el turno de la botella de 300cc.

Si bien la compañía produce alrededor de 70.000 unidades mensuales, el creador del proyecto asevera que el laboratorio encargado de realizarlo tiene la capacidad de duplicar esa cifra. La colocación inicial fue de 70.000 envases, pero Granda apunta a vender más de 50.000 al mes para poder alcanzar sus objetivos. “Ya nos llamaron de 12 países que están interesados en nuestro producto. Me interesa desarrollar el mercado exterior porque los organismos de control de cada uno van a tardar su tiempo en aprobarlo”, analizó Granda que señala que, además de América latina, recibió llamados de varios importantes países europeos.



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