Husos y Costumbres: business plan + trabajo artesanal
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Husos y Costumbres: business plan + trabajo artesanal

Silvina Lippai desarrolló una red de tejedores, ebanistas y carpinteros del norte argentino que proveen productos artesanales a su local de San Isidro. Una historia de ruta. 

23 de Julio 2012




Quizás fue casualidad. O quizás destino. Porque el hijo de un presidente no siempre termina siendo político; como así tampoco virtuosos escritores tuvieron descendencia abocada a las letras. Pero este caso tiene algo distinto, porque desde que era chica, Silvina Lippai viajó con su padre al norte argentino, en búsqueda de antigüedades dignas de ser vendidas en Buenos Aires.    

De eso algo quedó en ella. Porque mientras su padre miraba muebles, los ojos de la pequeña se fijaban en los telares y tejidos propios de los pueblos perdidos de Salta, Jujuy y Santiago del Estero. Ahora, a los 31 años y ya casada, sigue con la aventura de su padre pero centrada solamente en los hilados. Abrió Husos y Costumbres, un local en zona norte donde conviven almohadones, alfombras, cubrecamas, muebles… todos con una característica en común: tanto el diseño como el trabajo provienen de las manos de los tejedores norteños, a quienes Silvina le hace los pedidos y con quienes, asegura, ha entablado una estrecha relación. Por eso, el leitmotiv es “tener un objeto de diseño con técnicas manuales”.

Husos  CostumbresAl dejar tras de sí la carrera de diseño, decidió emprender con un local en San Isidro ya que, afirma, el negocio no está muy desarrollado. “Decidimos hacerlo en San Isidro por dos cosas: porque se mezcla lo colonial con lo contemporáneo; y segundo por la necesidad que en zona norte no hay tanta boutique de diseño. Ahí encontramos un nicho que está bueno”, detalla en diálogo con Apertura.com. El emprendimiento se inició con $ 70 mil y ya facturó $ 500 mil. Y si bien la inauguración del local fue en 2011, el proyecto comenzó a rodar en 2010.

El vínculo no es azaroso. De acuerdo con Lippai, tienen “una relación permanente y durante todo el año. Lo que generamos es una relación muy fuerte con el artesano, y eso se logra pagándole el precio que el artesano fija. Eso nos genera continuidad, saber que si uno encarga un producto lo va a tener”. La idea que emergió por detrás mutó, casi a pedido de la emprendedora, en cooperativas de trabajo. “Trato de generar que los artesanos trabajen en conjunto y en cooperativas, y si una no tiene la lana, la otra sí, sino se prestan, regulan sus precios”, cuenta. Hoy, el grupo de trabajo cuenta con 60 tejedoras distribuidas en siete provincias.

Un largo viaje al norte

Para realizar las incursiones a Salta, Jujuy y Santiago del Estero, el matrimonio de Silvina y Alejandro compró una camioneta con la que se han sabido quedar atrapados en el barro norteño. Sin embargo, más de una vez los artesanos –entre los que también hay ebanistas y carpinteros- los supieron recibir con pan horneado. “Eso te emociona y te das cuenta del vínculo que generás”, narra y comenta que, además de disfrutar de los productos, los clientes porteños también disfrutan escuchando historias y viendo las fotos made in norte argentino.

Mientras se escuchan los pormenores de los viajes, en el norte cada artesano trabaja pero a su ritmo, sin la presión del mundo de los negocios. “El tiempo de producción lo respetamos, y como la gente muchas veces no quiere esperar, entonces tratamos de fortalecer el stock. Si bien los clientes pueden encargar sus productos, nosotros nos adelantamos para tener stock”, comenta.



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2 Comentarios

Editor80 CMS Reportar Responder

un poco de originalidad!! este negocio ya lo vi!!

Editor80 CMS Reportar Responder

Preciosas Cosas. Felicitaciones a la emprendedora! Saludos, Carina

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