Entre historias de vida y esfuerzo, los microcréditos para emprendedores se abren camino
Emprendedores

Entre historias de vida y esfuerzo, los microcréditos para emprendedores se abren camino

Los bancos salen a la caza de quienes emprenden desde abajo. Cómo es el sistema para sumar nuevos clientes.  Por Cecilia Filas 15 de Julio 2015



Son verduleros, peluqueras, artesanos, cocineras, electricistas, mecánicos, comerciantes. Viven en la Villa 31, Once, La Boca, o en el conurbano bonaerense. Algunos son argentinos, otros extranjeros, pero todos tienen algo en común: son emprendedores que están afuera del sistema financiero, ya sea porque no están bancarizados o porque no cumplen con los requisitos para acceder a un crédito. Sin embargo, más allá de eso, algunos bancos están saliendo a la conquista de este sector a través de créditos productivos que apuntan a la financiación de bienes de capital y mejoras de los comercios.

Héctor Figueroa es un chaqueño que terminó viviendo en Marcos Paz y trabajó en frigoríficos por 40 años. En 2011 el municipio le había dado unas máquinas (afiladora, picadora, embutidora y balanza) y como el dinero siempre escaseaba, empezó a fabricar chacinados en su cocina. Un año después, apareció en la puerta de su casa Gisela López, ejecutiva comercial de Provincia Microempresas, quien le contó de qué se trataba el programa. Figueroa se convenció y al otro día ya tenía su préstamo aprobado. “Yo empecé con un crédito de $ 10.000. Uno es pobre y tener esa plata toda junta, en la mano, era mucho. No la podría haber juntado nunca. Con esa plata compré pintura y ladrillos para terminar las paredes del galpón donde fabrico”, recordó Figueroa. 

A ese préstamo inicial le siguieron tres renovaciones con las que pudo comprar más maquinaria y, eventualmente, una cámara frigorífica y otra de secado. Actualmente, Figueroa trabaja en el emprendimiento junto a sus dos hijos, tiene un puesto en una feria y también le provee a un circuito de carnicerías, almacenes, supermercados locales. En un buen día, puede ganar $ 4500. 

En este tipo de créditos es el banco el que va a los clientes. Banco Ciudad y Banco Provincia, por ejemplo, tienen un ejército de ejecutivos comerciales  destinados a “hacer demanda”: recorrer los negocios de algunos barrios ubicados en  la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano en búsqueda de emprendedores. ”Microempresas es para emprendimientos más precarios, más informales. La gente le tenía temor reverencial a los bancos, no pensaba que un banco era para ellos. Se trabaja de otra manera, hay que estar en la calle, visitarlos, no vienen al principio”, explicó Juan Curutchet, vicepresidente del Banco Ciudad y presidente de Ciudad Microempresas. “Tratamos de abarcar la mayor cantidad posible de clientes y, por desgracia, hay muchas villas en la capital y el gran Buenos Aires, así que muchos de los clientes los buscamos ahí. En la Villa 31 yo tengo muchos clientes”, explicó Germán Vázquez, jefe de la zona centro del programa. De hecho, fue una de sus clientes quien evitó que lo robaran en plena villa: “Es gente que gracias al banco cambió mucho su calidad de vida y nos defienden como si fuéramos familia”, recordó Vázquez.

Después viene la segunda fase del programa que es la evaluación de la persona, un proceso que dura aproximadamente una hora. “Muchos de estos clientes están en una economía informal y lo que tenemos que hacer en la evaluación es detectar los números reales en esto. Les hacemos preguntas de todo tipo: de ventas, dónde compran la mercadería, a quién se la compran, cuánto gastan, cuáles son sus gastos en el hogar”, explicó Vázquez. Pero la evaluación no termina en el comercio sino que muchas veces llega a la casa. “Los créditos que nosotros damos son a sola firma, entonces tenemos que confiar en los clientes y para confiar en ellos también tenemos que evaluar cómo viven. Preguntamos cosas más personales, sus gustos o qué hacen en sus ratos libres, entonces eso nos hace entender un poco mejor el comportamiento de la persona y del negocio”, agregó el ejecutivo.

La confianza juega un rol fundamental en este proceso, tanto para el banco como para sus clientes. “Están muy interesados pero genera desconfianza que vaya una persona con traje, de un banco. En estos casos funciona más el boca a boca, sirve para que confíen en lo que les estás contando”, dijo Vázquez. Como los bancos se manejan prácticamente sin publicidad para estas líneas de crédito, la propia recomendación de los clientes es fundamental para que la rueda gire. De hecho, es tan importante que el Banco Provincia implementó un programa de “clientes recomendados”, donde los emprendedores reciben beneficios cada tres personas que recomiendan. 



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