Empezó lavando los autos de sus vecinos y hoy tiene a Renault y Chevrolet de clientes
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Empezó lavando los autos de sus vecinos y hoy tiene a Renault y Chevrolet de clientes

Federico Simeone pasó de lavar los autos de sus vecinos de fin de semana en Cardales a trabajar para 700 clientes particulares de 30 barrios privados distintos, 16 empresas y 6 concesionarias. Su historia.

Por Carolina Potocar 15 de Noviembre 2016

Casi 5 años atrás, en enero del 2012, Federico Simeone tenía 22 años y solía pasar sus fines de semana en una quinta que su familia tenía en Cardales. Por ese entonces, el ex despachante de aduana aprovechaba sábados y domingos para seguir sumando ahorros y, junto a su primo, lavaba los autos de todas las casas vecinas. Pero al agotar rápido su primer universo de clientes, los jóvenes decidieron seguir practicando su hobby en Complejo Villa Nueva, un barrio cerrado cercano a Nordelta. Ese fue el punto de partida para que Simeone abandonara su trabajo y se dedicara full time a su emprendimiento, un negocio que hoy factura cerca de $ 3 millones al año y que tiene a Renault y Chevrolet como clientes.   

“Con mi primo siempre fuimos bastante maniáticos de los autos”, confiesa el emprendedor en diálogo con Apertura.com. Sobre cómo empezó todo, recuerda: “Después de quedarnos sin clientela en Cardales queríamos probar suerte en Nordelta, pero nos tenían papeles que no teníamos, así que nos hicimos amigos de la gente de seguridad de Villa Nueva y logramos que sumen nuestro volante a la correspondencia de los vecinos del barrio”.

Ese nexo que hizo que la cantidad de llamados superara la capacidad de Car Wash Los Primos –como habían nombrado al proyecto– se convirtió en un problema cuando el socio de Simeone se fue a vivir a Nueza Zelanda. “Él trabajaba como administrativo en una empresa y conmigo los fines de semana, hasta que decidió irse; ahí, con 20 autos por fin de semana, ya no daba abasto solo”, comenta el ex despachante de aduana.

El actual equipo de Simeone, en uno de los barrios privados que atiende la empresa.

Así fue que mayo de 2013, Simeone decidió renunciar. “Mi viejo casi me mata, estaba renunciando a un laburo estable para lavar autos, pero a mí me parecía un desperdicio tener tanta demanda y no atenderla”, revela el emprendedor.

El mes siguiente a su renuncia, el fundador de Car Wash Los Primos ya contaba con un empleado y su red de clientes comenzaba a crecer. “Los vecinos de los barrios privados en los que lavaba autos empezaron a pedirme que trabajara también para sus empresas; gracias al boca en boca pasamos a trabajar de lunes a lunes y descansar solo los días de lluvia”, dice el encargado de la empresa que lava los autos de más de 700 clientes particulares distribuidos en 30 barrios privados, además de hacerse cargo de la limpieza de los móviles de 16 empresas y de 6 concesionarias –2 de Chevrolet y 4 de Renault–.

Además de contar con la promoción gratuita de sus clientes, Simeone destaca otro hito que desató el crecimiento de su empresa. “En el medio de nuestra historia logramos ser la primera empresa autorizada de lavado de autos en entrar a Nordelta. Conseguimos productos biodegradables que no contaminaran el río, que pasaron por todas las pruebas de laboratorio posibles, y además logramos llevar nuestra agua, ya que la de la zona arruinaba la pintura; además demostramos que nuestras hidros, que usan 50 litros de agua por lavado, no hacían enchastre”, explica el emprendedor.

Simeone recibió el primer tráiler para transportar hidrolavadoras, aspiradoras y tanques de agua –equipamiento que le requirió una inversión de $ 15 mil– de su padre. Hoy tiene 3 tráileres dedicados exclusivamente a recorrer Nordelta, además de un plantel de 7 empleados fijos, que se agranda para eventos especiales (por ejemplo, el lanzamiento de algún nuevo modelo de Renault). Sobre el contacto con la compañía automotriz francesa, declara: “Nos contactaron por internet, tuvimos una charla en la que logramos caerles bien, y hoy nos llaman para todo”.

El ex visitante asiduo del autódromo de Buenos Aires asegura que las posibilidades de crecer existen, pero que la única forma de satisfacer tanta demanda sería a través de franquicias. “Me llegan dos o tres consultas de potenciales franquiciados por semana… En su momento probé suerte con un lavadero, pero vendí el fondo de comercio porque el negocio era otro; hoy sé que en los barrios privados saco más plata por día, pero que un lunes no se lava tanto como un viernes o sábado, y que por eso conviene la empresa, porque siempre te piden más cantidad de lavados”, resume.



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1 Comentario

Rubén Roberto Fernandez Reportar Responder

EL QUE HACE LA NOTA Y LA REDACTA ES BASTANTE ! BRUTO !. ¿ " YA NO DABA A VASTO " ? . Periodista !!! APRENDA CASTELLANO

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