El hombre que pasó de vender zapatillas en un garaje a liderar un banco
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El hombre que pasó de vender zapatillas en un garaje a liderar un banco

La mirada e historia del profesor de educación física que cumplió su sueño.

Por Francisco Llorens 09 de Mayo 2016

Con 8,4 millones de tarjetas de crédito, entre propias y de marcas internacionales, y un market share del 12 por ciento, Tarjeta Naranja es el principal emisor de plásticos del país.

Una dimensión que, seguramente, nunca imaginó su fundador, David Ruda, cuando empezó a vender zapatillas en consignación en un garage de Córdoba, hace 40 años.

El recorrido de este profesor de educación física incluyó la instalación de una casa de deportes, Salto 96, que creció gracias a la financiación que daba a sus clientes. Las cuentas corrientes se manejaban con tarjetas que se expandieron a los comercios cercanos.

“En 1990 separamos los negocios, la casa de deportes y la tarjeta de crédito. Ahí empezamos a pensar en el cliente desde un punto de vista financiero”, cuenta Julián Bravo, director General de Tarjeta Naranja desde hace 27 años. “El crecimiento fue permanente, de más del 10 por ciento cada año, en cantidad de clientes, sucursales y servicios”, agrega.

Cinco años después se incorporó Banco Galicia como socio. Hoy, casi la totalidad de las acciones de Tarjeta Naranja integran el holding Tarjetas Regionales, del cual el Galicia tiene el 80 por ciento. “Esta alianza nos permitió crecer, nos dio espalda financiera y mayor acceso a la tecnología”, indica Bravo.

Actualmente, Tarjeta Naranja tiene 2,7 millones de clientes individuales y 4,5 millones de tarjetas propias emitidas (considerando titulares y extensiones). Si se suman las alianzas con Visa, MasterCard y American Express, el total de plásticos asciende a 8,4 millones, lo que representa un 12 por ciento del market share, según la compañía. En Córdoba y en el NOA, la participación trepa al 40 por ciento, resalta Bravo.

El desafío, ahora, pasa por hacer pie en Buenos Aires y el conurbano. Abrió la primera sucursal en el área metropolitana en 2007, en Morón, y hoy posee 500.000 resúmenes y 1,5 millón de tarjetas entre GBA y CABA.

¿A qué apela Tarjeta Naranja para diferenciarse?

Pensamos, exclusivamente, en la tarjeta de crédito. La competencia, en cambio, tiene múltiples productos para ofrecer. Cuando un cliente entra a un local nuestro, la consulta se resuelve con agilidad y eficiencia. Todo está enfocado en brindar servicio por la tarjeta.

¿Y en materia de financiación y tasas?

Tarjeta Naranja tiene un plan único en el mercado: el plan Zeta. Cuando llega el resumen, el cliente decide de qué forma lo paga: puede ser hasta tres cuotas sin interés, o hasta 12 con interés. Esta alternativa nació hace 20 años y siempre nos rindió muy bien.

¿Cuáles son los planes para este año?

Queremos mantener un crecimiento similar al del año pasado, cuando tuvimos un 47 por ciento más de facturación por una expansión del 8 por ciento en el número de clientes. El 70 por ciento de la facturación corresponde a Tarjeta Naranja. El resto, a las otras tarjetas. Las ventas en total rondaron los $ 80.000 millones y, como firma, facturamos $ 1500 millones.

Dada la situación del consumo, ¿dónde harán foco?

En Capital y el Gran Buenos Aires. Vamos a abrir una sucursal en la calle Florida y queremos tener más presencia en la Zona Norte del conurbano. El objetivo es sumar 400.000 nuevos clientes y 300.000 resúmenes de cuenta para fin de año en la región.

 

Nota publicada en la edición 267 de la revista Apertura



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