El emprendimiento que apuesta a las bolsas ecológicas
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El emprendimiento que apuesta a las bolsas ecológicas

Con una inversión inicial de $ 40.000, la firma fabrica productos 100 por ciento biodegradables a partir de un bioplástico importado

03 de Mayo 2013




Al recibirse de licenciada en Ciencia Política, en 2010, Mariana Altube quería tener un emprendimiento propio. Una preocupación por el deterioro ambiental la llevó a investigar el tema de las bolsas plásticas utilizadas para las compras. Así, tomó conocimiento de que existen las de polietileno, las oxi-biodegradables y las biodegradables.

Las dos primeras se fabrican a partir del derivado del petróleo. A las “oxi”, se les agrega un aditivo que, al romper las cadenas de polímeros plásticos, acelera su descomposición en condiciones de cierta temperatura, humedad y oxígeno, pero no completamente. Entidades ambientalistas, como Greenpeace, denuncian que las partículas resultantes son contaminantes. Las únicas bolsas 100% biodegradables se hacen con bioplásticos producidos en base a almidón de maíz, papa o trigo. Altube se preguntó por qué éstas, obligatorias en Europa, casi no se conseguían en la Argentina. Y detectó una oportunidad.

En 2011, se acercó al Centro de Emprendedores del ITBA, donde fue asesorada para armar el plan de negocios. El apoyo de su familia, que invirtió $ 40.000, fue decisivo. Su madre, abogada, se ocupó de la inscripción de la empresa y el registro de la marca; su padre, de la logística; y sus hermanos Jimena y Ezequiel, del área administrativa y contable.

BolsaEcolive1
Tras algunas demoras en el trámite de importación de la materia prima, en 2012, inició la producción de bolsas biodegradables, bajo la marca Eco-live, en un taller tercerizado.

La firma produce, bajo pedido, unas 400.000 bolsas anuales, y la facturación proyectada ronda los $ 300.000. Además de las bolsas comunes, con colores y logo del cliente, hacen bolsas transparentes y de consorcio. “Fabricamos para una empresa de limpieza de San Juan, y una compañía láctea que tiene venta directa al público”, cuenta.

El objetivo es montar un taller propio de fabricación, para lo cual se requiere una inversión mínima de $ 1,5 millón (se necesitan al menos tres máquinas, a un costo de $ 500.000 cada una).

El primer paso es realizar el estampado final de los logos, con tinta ecológica para, luego, completar el resto del proceso.

El mercado para las bolsas biodegradables es grande: una cadena de supermercados entrega unas 8 millones de bolsas al mes. “Los principales obstáculos son que su uso es optativo y el costo. La materia prima es más cara que el plástico convencional. Cada bolsa, en lugar de $ 0,25, se cobraría $ 1,25”, dice.

Sin embargo, la emprendedora confía en que la legislación en los municipios del país se vaya alineando con la tendencia a la reducción y el reciclado de la basura. Las tecnologías están disponibles, sólo que, por ahora, son más costosas.

La edición original de este artículo se publicó por primera vez en el suplemento Pyme de El Cronista (02/05/2013)
 



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