De chica jugaba en la fábrica textil de su abuelo y hoy vende sus prendas a todo el país
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De chica jugaba en la fábrica textil de su abuelo y hoy vende sus prendas a todo el país

Cecilia Fratini comenzó a trabajar en su marca en 2012, y luego de atravesar una devaluación que impactó fuerte en su negocio, planea abrir su primera sucursal en Recoleta.

20 de Noviembre 2015

Aunque nunca soñó con ser empresaria, Cecilia Fratini tiene recuerdos de su infancia a los que señala como posible razón de su presente en la industria de la moda. “Toda mi familia es emprendedora; mi abuelo montó su propia fábrica textil y yo pasé varias de mis vacaciones perdida entre rollos de tela jugando”, recuerda. A sólo tres años de fundar Caekilia, una marca de indumentaria femenina casual para mujeres de entre 30 y 50 años, hoy vende sus productos a cerca de 20 clientes mayoristas en el interior del país y está planeando la apertura de su primer sucursal en Recoleta.

“Después de estudiar Diseño de Indumentaria en la UBA viajé a Milán a hacer un posgrado; durante mi carrera había trabajado primero en una casa de ropa chica y después en una marca de difusión, en un shopping”, cuenta la emprendedora. A la vuelta de Italia tomó la decisión de montar su propia empresa. Con la ayuda de su familia hizo una inversión inicial de $ 100 mil, que tardó en recuperar aproximadamente un año y medio, según afirma. Desde el craneamiento del proyecto, Fratini pensó el negocio apuntado a la venta mayorista a locales multimarca. “Vendemos sobre todo en el interior del país y abrimos nuestra tienda online hace poquito”, anuncia.

En el proceso de dirigir su emprendimiento, las dificultades no se hicieron desear. “Arrancamos bien, pero para el sector indumentaria este año fue difícil, por lo que esperamos que la actividad mejore en 2016”, dice. Y agrega: “Tenemos algunos insumos con cotizaciones en dólar, por eso la devaluación nos afectó”. Hoy, Caekilia fabrica entre 4 mil y 5 mil prendas por temporada, cuenta con un showroom en Saavedra y presencia en Córdoba, San Luis, Mendoza, Neuquén, entre otras provincias.

Sobre los aprendizajes que le dejó iniciar su propia marca, confiesa: “La primera temporada tenía todavía la impronta de haber trabajado tanto tiempo en una una compañía con otra identidad; me quedó grabada la metodología de trabajo y de diseño, y hoy sé que lo que hice no es lo que yo hubiese hecho. Y recomienda: “Uno tiene que escucharse y seguir su voz interior. Si uno no hace no se equivoca, y lo importante es aprender”.



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