Apostaron por el jugo natural y quieren jugar en las grandes ligas
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Apostaron por el jugo natural y quieren jugar en las grandes ligas

Pura Frutta nació en 2013 y espera cerrar el año con una facturación de US$ 900.000. Por Eugenia Iglesias 29 de Noviembre 2017

Martín Carro nació en Neuquén, pero su interés por las frutas se despertó en Brasil. Este ingeniero industrial de 33 años descubrió en Río de Janeiro lo grande que podía llegar a ser el mercado de los jugos frutales. Fue allí también donde conoció a su socio, José Carlos Molestina, un ecuatoriano que había estudiado en Buenos Aires y, durante sus días como universitario, no había podido encontrar en la Argentina una alternativa similar a las que se ofrecen en los países tropicales.

El dúo gestó Pura Frutta en 2013, con el objetivo de producir jugos hechos a base de frutas de la Patagonia, elaborados con manzanas, sin conservantes ni concentrados y “cero por ciento chamuyo”.

Juntaron sus ahorros, más aportes de familiares y amigos, e invirtieron US$ 470.000 para dar vida a Patagonia Beverage. “Creíamos que en ocho meses íbamos a tener el producto en el mercado, pero se atrasó”, recuerda Carro. Recién dos años más tarde pusieron en marcha la fábrica y, en el medio, debieron lidiar con la traba a las importaciones que demoró la llegada de la maquinaria necesaria, principal inconveniente que entorpeció el lanzamiento. “Fue cruel. Tuvimos que tener paciencia y estar muy convencidos del producto”, recuerda.

Se instalaron en la localidad de Centenario, Neuquén, y el primer producto fue jugo de manzana presentado en envases bag in box y de vidrio. El año pasado, se contactaron con Tetra Pak y lanzaron, en febrero de 2017, envases de 200 mm y 1 litro, lo que les permitió ampliar su alcance y llegar a los supermercados.

Están presentes en 11 provincias a través de kioscos, dietéticas, verdulerías, almacenes y, recientemente, desembarcaron en los supermercados de Cencosud. El producto se elabora en Neuquén y debe trasladarse hasta Buenos Aires para ser fraccionado, por lo que planean abrir una planta en el Alto Valle para bajar los costos logísticos y mejorar la competitividad. Su capacidad de producción es de 2 millones de litros anuales, y hoy están en 700.000. Para el año que viene esperan llegar al millón y apostar a que la nueva planta cuente con capacidad para 10.

“Aspiramos a estar en todas las grandes superficies para la primavera, pero es difícil entrar con un producto nuevo.  Queremos jugar en las grandes ligas”, explica Carro sobre la competencia para entrar a los supermercados. “Nuestra oportunidad está en los sectores que no toleran más consumir productos que tienen mucha publicidad, pero que en definitiva tienen fórmulas químicas o baja calidad”, añade.

Los sabores que ofrecen son manzana roja y verde, aunque se están interiorizando en nuevas frutas como arándanos, cerezas y peras. Por cada litro de jugo se necesita un kilo y medio de manzanas. Al no tener saborizantes artificiales, el sabor se consigue con blends de la fruta: “Es imposible conseguir un sabor estándar, porque no es lo mismo la manzana de una chacra que la de otra. Es parte de lo natural, de la diversidad y de entender lo que te da la tierra”, afirma Carro.

La empresa tiene como desafío crecer en producción y llegar a más destinos. “Podemos competir con el producto, nuestra cultura empresarial y valores”, asegura, pero admite que el reto más grande está en instalar la brand: “El problema no es producir, sino vender. Insertar la marca es lo que hace complicado el camino”.

 

La versión original de este artículo fue publicada la edición 284 de Revista Apertura. Enterate cómo conseguirla acá.



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