Qué aconseja la ciencia a los traders de Wall Street para ser más rentables
Economía Creativa

Qué aconseja la ciencia a los traders de Wall Street para ser más rentables

19 de Septiembre 2016

Ni suerte, ni una habilidad innata para leer el mercado, ni conocer a fondo a los protagonistas, la historia y las reglas de determinada industria. Según un estudio, lo que hace la diferencia entre los traders de Wall Street –y los resultados que cada uno de ellos consigue– son sus corazonadas.

La revista Scientific Reports publicó hoy un informe en el que un grupo de investigadores sugiere que los agentes de bolsa de alta frecuencia más sensibles a las señales de su cuerpo se embarcan generalmente en negocios más rentables y tienen carreras más largas, según informa The New York Times.

El equipo a cargo de la investigación incluyó a profesores de universidades de Gran Bretaña y Australia, y se encontraba analizando una teoría de John Coates, ex corredor de la bolsa e investigador en la Universidad de Cambridge. Su objetivo inicial era probar si la importancia de escuchar al propio instinto era sólo un mito o algo real y medible.

En una entrevista al diario The New York Times, Coates confesó que cuando era comerciaba derivados de Goldman Sachs y el Deutsche Bank allá por los ’90 en Wall Street, “había momentos en que algo simplemente se sentía como lo correcto”. Según la publicación, el hoy investigador ya había logrado comprobar cómo los traders demuestran signos psicológicos de estrés durante períodos de volatilidad en los mercados, incluso cuando no son conscientes de que corren el riesgo de perder dinero.

El medio neoyorquino recuerda en su artículo el libro de 2013 “The Hour Between Dog and Wolf: How Risk Taking Transforms Us, Body and Mind”, escrito por el propio Coates. Allí, el autor revela cómo el multimillonario George Soros, propietario de un fondo de inversión, confiaba en sus “instintos animales” para hacer negocios. Así, Soros atribuía cada dolor corporal a un error oculto –o no– en su portafolio.

A partir de esa historia, Coates y sus colegas observaron a 18 traders empleados en un fondo de inversión londinense y encargados de comerciar bonos, acciones y futuros, entre otros productos, para saber si aquellos más sensibles a su cuerpo tenían una mejor performance en su trabajo. A través de un equipo especial de monitoreo, los investigadores midieron la capacidad de los corredores de bolsa de contar los latidos de su corazón sin tocarse el pecho o sentir su pulso.

Además de ser más conscientes de lo que sucedía dentro de su cuerpo que el público regular con el que fueron comparados, los empleados que integraron la muestra y demostraron mayor capacidad de medir sus pulsaciones también fueron aquellos con menores pérdidas y mayores ganancias. Del mismo modo, aquellos con mayor antigüedad en la empresa tenían una aún mejor habilidad.

Como conclusion, y aunque Coates aseguró a The New York Times que se trata sólo de “un punto de partida para realizar más estudios”, los autores de la investigación escribieron: “Nuestros descubrimientos sugieren que lo que dice el poder de decisión que los instintos tienen en el mundo de las finanzas es más que un mito –son señales psicológicas, y muy valiosas”.

El ex Wall Street destacó que además del pulso, señales como la tensión muscular, la distención del colón y el estómago y otras reacciones inmunes pueden indicar cosas que la mente no puede detectar. “Hay una parte del cerebro que envía señales a nuestro cuerpo, y es realmente inteligente. No sucumbe a los errores del comportamiento financiero”, resumió Coates.



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