Los extras, un trabajo de fondo
Economía Creativa

Los extras, un trabajo de fondo

Tienen sindicato, convenios de trabajo y códigos internos. Son requeridos por producciones de cine, publicidad y televisión. Cómo es el día a día de quienes llenan la escena. 

Por Joaquín Garau 25 de Septiembre 2013




ESCENA 16 – INTERIOR, RESTAURANTE – NOCHE

Mónica se sienta a la mesa. Está emocionada y con los ojos brillosos. Entrelaza los dedos sobre el plato y después baja las manos. Se toca los hombros. Sonríe y espera. Andrés se sienta a la mesa y se desabrocha el saco. Mónica lo sigue con los ojos. Se miran y las luces del techo brillan sobre ellos. La noche soñada se ve en los platos relucientes, en los cubiertos espléndidamente acomodados. Alrededor, todos los demás comensales comen y beben sin interponerse u opacar esa escena maravillosa. Y de eso se trata…

Los extras, como se los conoce en la jerga del espectáculo, son fundamentales a la hora de filmar en cine, televisión o publicidad, ya que "rellenan" la escena. Son los comensales en un restaurante, los maratonistas en una carrera, el público en el teatro. Siempre de fondo, porque delante, en primer plano, brillan los actores. Sin embargo, los extras tienen sindicato, convenios de salarios, son comprendidos por la escala tributaria de la AFIP y, como en toda profesión, reinan los mitos.

Uno de ellos cuenta que, con el carnet del Sutep (el sindicato que los agrupa) en la mano, los extras van a la sede de la calle Pasco y aguardan para ser convocados para alguna producción. Si son llamados, se suben a un micro en el momento y son trasladados hasta el lugar de la producción. Sin embargo, el mito tiene algo de verdad y algo de mito.

Extras - IMG

Transeúntes. Darle vida a una calle, es una de las tantas tareas de los extras. Foto: © Christian Müller - Fotolia.com

Marcela Evangelista trabajó como extra cuando se quedó sin empleo fijo. Tenía una hija y se había divorciado, por lo que debía buscar una forma de palear ese momento. “Tenía a mi sobrina que trabajaba ahí, que era extra también, y estábamos con poco trabajo y era una opción más”, cuenta en diálogo con Apertura.com y recuerda el procedimiento para ser convocado, con cierta similitud al mito. “Nos hicieron ir a la calle Pasco, a una cuadra de Rivadavia. Tuvimos que llevar fotocopia del documento, foto 4x4 y nos hicieron un carnet con el número de afiliado. Después, iba todos a las 15 h., de lunes a viernes. Dejabas tu carnet en la mesa y ahí los planilleros (encargados de juntar a los extras que la producción necesita) pedían a determinadas personas”, rememora Evangelista, quien continúa: “Si dabas con el perfil, te hacían pasar y te decían: ‘esta filmación es para mañana (siempre era de un día para el otro)’ y tenías que presentarte, por ejemplo, en Canal 13 y preguntar por el planillero fulano de tal”.

Mientras tanto, el otro gran mito detrás es que muchos son actores, aunque esa palabra no encaja con su trabajo. Daniel León, tesorero de Sutep y administrador de la Bolsa de Trabajo de los extras, cuenta: “Hay 6000 extras anotados, y nosotros tenemos el material con los perfiles de cada uno. En el caso de una grabación normal, el que tiene el texto es el actor. Y ahí ya juega otro sindicato”.

Evangelista confirma que, la mayoría de los extras, no son actores, sino que muchos están ahí por el dinero y otros por pasar el rato, como una forma de terapia. Incluso, Evangelista, quien hizo más de 20 trabajos como extra, arriesga: “Me da la sensación de que es mucha gente que no le gusta laburar y se anota de extra, porque no necesitás ninguna capacidad”. Pero en las personas mayores es distinto, ya que “se lo toman como una terapia en su vida personal y la pasan bien”.

Una actriz consultada por este medio y que prefirió el perfil bajo explica que, tras presentarse como extra en varias ocasiones, dejó de hacerlo. “El problema es que si sos actriz y vas mucho, te encasillan como extra”, narra y asegura: “Cuando vos te ponías a hablar con los otros extras, ninguno estudiaba actuación ni nada por el estilo”.

ESCENA 17 – INTERIOR, LUCHA DE EGOS – DIA

Llegar al sindicato, pasar y sentarse en los bancos delante de todo. Aguardar por el planillero, que dirá a quién necesita. Pero antes de escucharlo, una señora de avanzada edad se impone: “Ese es mi lugar”. La escena forma parte de la lucha de egos que se vive dentro del mundo de los extras. Quienes están en el ruedo desde hace más tiempo, hacen sentir su presencia incluso hasta para sentarse a esperar. “Cuando ibas a dejar el carnet, y te sentabas adelante, las señoras grandes te decían: ‘Éste es mi lugar, andate’. Y muchas se saludaban como si fueran Mirtha Legrand, como si tuvieran cierta importancia en el lugar”, rememora, con humor, Evangelista.


Darín, extra. La película El Hijo de la Novia cuenta con una escena donde Ricardo Darín y Eduardo Blanco viven la experiencia de ser extras. 

Desde el off, la actriz cuenta que los extras son una especie de universo paralelo de los actores. “Llegan con su bolsito y son super cholulos”, describe. Por su parte, Evangelista afirma: “Si les toca hablar en la escena, ni te lo cuento: Se creen Susana y Tinelli juntos”. Sucede que, si un extra no sólo rellena la escena, sino que también se le pide que tenga un breve diálogo, recibe un dinero adicional en su cheque, el medio de pago utilizado por el sindicato. Esos son, según explica León, los “extra especiales”, que se diferencian de los comunes. “El extra común es aquel que dentro de una grabación ocupa una escena de transeúnte, o en una mesa sentado charlando con su pareja, o como parte de un grupo viendo un recital. Y el extra especial es aquél que hace una tarea específica, como andar en bicicleta, cabalgar, nadar o manejar armas (sean reales o no). Toda esa actividad o reacción se toma como bolo especial, y tiene un valor extra al común”, cuenta el encargado de la bolsa de trabajo de los extras.

ESCENA 18 – INTERIOR, TIEMPO DE PAGO – DIA

Luego de trabajar, los extras pasan por la caja del sindicato a cobrar. Pero cada cheque depende de si hicieron una publicidad, una película o una aparición en televisión. En enero de 2013, un bolo para cine se pagaba $ 255. Sin embargo, se aumentó en julio a $ 293. Lo mismo sucedió en el mercado publicitario: a principio de año se pagaba $ 234 por jornada y ahora $ 269. En televisión, donde la jornada de trabajo es de 6 horas y media, un bolo tiene un pago de $ 255 para una tira y de $ 263 para un unitario. Mientras tanto, si se llegara a necesitar que el extra se desnudara, se pagan $ 1080.
 

Publicidades, películas y programas de televisión requieren de los extras para darle vida a las escenas. 

 

Otro tanto sucede si previamente hay que hacer pruebas de vestuario o cortes de pelo. En ese caso, un corte de cabello se paga $ 90, al igual que una prueba de vestuario, o incluso si el extra debe llevar algún atuendo específico.
Consultado sobre su categoría ante la AFIP, León explica que “el extra es un trabajador eventual, y se le paga al momento que la productora paga a Sutep”. En ese sentido, Evangelista recuerda que le pagaban a los 20 días, y cuando trabajó en una película “le pagaron a los dos meses”.

ESCENA 19 – INTERIOR, EL LLAMADO – DIA

Los extras no sólo representan a transeúntes en el microcentro, manifestantes cortando la calle o personal administrativo en una oficina. Los canales de televisión los requieren muchas veces para llenar las tribunas de los programas. “La tribunita de Marley eran 60 puestos nuestros”, cuenta León, quien agrega: “La tribuna de TVR (por Canal 9), y la del programa Tiene la Palabra, que se emite por Todo Noticias (TN), son todos extras nuestros, aunque digan que son estudiantes de periodismo”.

“Fui a una tribuna de TVR y también a un programa de Julián Weich”, dice Evangelista, pero aclara que en el programa de Julián Weich, si bien compartían la tribuna los extras con los verdaderos participantes, estaba delimitado quién podía participar del programa y quién no.

De todas formas, por más que los extras rellenen la tribuna, deben responder a un perfil. Por ejemplo, en el caso del programa de TN, la exigencia es que los 35 extras no sean personas mayores, así su similitud con estudiantes de periodismo es mayor. Y si bien ahora el sindicato tiene cerrada la inscripción de nuevos extras, la producción de determinadas ficciones hace que la puerta se vuelva a abrir. Así sucede cuando Cris Morena comienza una filmación. Todos los extras adolescentes son convocados por ella, por lo que Sutep requiere de nuevas caras para abastecer a otros sets.

Faltar a una grabación era, según la ex extra, un pecado mortal. “Si faltás, no te llaman nunca más”, cuenta Evangelista, quien está a punto de recibirse de psicóloga, y explica cómo fue el final de su vida haciendo bolos: “Me pasó en una grabación con Osvaldo Laport. Uno de los extras era kioskero y yo era una persona que pasaba caminando. Estuvimos todo el día en Barrancas de Belgrano para la misma toma. La hicimos 80 veces. Te decían: ‘Está mal la luz. Va de vuelta. No estaba en foco. Va de vuelta. Esperemos a que baje el sol’. Y yo pensaba: con todo lo que tengo que hacer en mi vida y yo estoy haciendo esta estupidez”.



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