La historia de los publicitarios que decidieron crear una agencia propia
Economía Creativa

La historia de los publicitarios que decidieron crear una agencia propia

Crecieron en firmas grandes pero después de varios años, decidieron probar con la agencia propia. Cuál es la estrategia de los creativos que optaron por sentirse “dueños de casa”. Por Esteban Lafuente 10 de Julio 2014

 


Son los menos. Rompen el molde. Se distancian de lo seguro. Apuestan por su talento. Mientras muchos creativos convierten su carrera en una sucesión de escalones y, desde su primera oportunidad profesional, se trazan como objetivo final alcanzar el puesto más alto de una agencia, ellos dan un paso más y vuelven a empezar. Esta vez, con el sueño de la agencia propia.

“En 1992, entré como cadete a Savaglio y, en mi primer día en la agencia, cuando lo vi salir a Ernesto de su oficina, me dije: ‘Quiero ser ese tipo’. Siempre, quise tener mi propia agencia y todo lo que hice desde entonces fue prepararme para eso”, explica Pablo Gil, quien pasó por Del Campo S&S y, a mediados de 2011, dejó su puesto como director General Creativo en Grey para fundar Coupé. Su agencia, hoy, cuenta con un equipo de 30 profesionales y trabaja junto a clientes como Lo Jack, Oracle, Dietrich, eToro, America’s Golf Cup y Banco Hipotecario, su más reciente incorporación.

Pablo Gil Coupe WebProfesión. Pablo Gil dio sus primeros pasos como publicitario en la agencia de Ernesto Savaglio, en 1992.

En el último tiempo, hubo en la Argentina otros publicistas que decidieron explorar el camino del propio. Ese fue el caso de Pablo Álvarez Travieso y de Gonzalo Vecino, directores Generales Creativos de la filial local de JWT hasta junio de 2012. Unos meses después, anunciaron la creación de Niña, una agencia en sociedad con Pablo Panigatti, que tiene como clientes a Disney, Atrápalo y Bodegas Salentein y Callia. “Sentíamos que ya se estaba cerrando un ciclo, con todos nuestros objetivos cumplidos. Teníamos ganas de buscar un formato menos tradicional”, asegura Vecino.

Similar fue la situación para Pablo Batlle, uno de los referentes creativos de DDB Argentina por nueve años, quien, a fines de 2012, luego de su desvinculación de la agencia, creó Nómades, una nueva firma con presencia simultánea en México, donde ya inauguró sus oficinas, y Buenos Aires (el lanzamiento formal se proyecta para fines de este año). “Me dieron muchas ganas de salir de la zona de confort. El aprendizaje es el gran disparador y una agencia propia es la oportunidad de crear un nuevo formato de cero para generar ideas”, apunta Batlle, quien trabaja con un equipo de 16 personas entre ambos países.

Pablo Battle Nomades WebInternacional. Después de nueve años como director general creativo en DDB Argentina, Pablo Batlle creó Nómades, una agencia que trabaja en Argentina y México.

De acuerdo con Vecino, la característica especial de los proyectos como Niña es su versatilidad y la incorporación de las plataformas digitales en el centro de su estrategia. “En las agencias grandes, se habla mucho de integración. Pero, para hacerlo de verdad, hay que tener otro organigrama y otro formato. Ahí, tienden a armar departamentos para cada cosa y, así, dividen el trabajo. En nuestro caso, el equipo se arma para cada proyecto específico, en función de las necesidades y de la escala de lo que hay que hacer. Eso es lo que más nos motivó”, sostiene.

Al contar con una estructura más reducida, quienes emprenden este tipo de proyectos deben adaptar su rutina y asimilar múltiples responsabilidades, desde la creatividad hasta la administración y la relación con cada anunciante. Este último factor, precisamente, resulta uno de los atributos diferenciales de las agencias más chicas. “Se triplica el trabajo porque estás más encima de todo. La presencia con los clientes es mucho más cercana. En una gran estructura, son muchos más los interlocutores y hay mucha menos interacción”, completa el creador de Niña.

Gonzalo Vecino Niña WebTextual. "La presencia con los clientes es mucho más cercana", explica Gonzalo Vecino, fundador de Niña, en referencia al trabajo en una agencia pequeña.

Años de formación y aprendizaje se condensan en Coupé, Niña y Nómades, agencias personales que marcan, en algún punto, un regreso a las fuentes de la publicidad. Así lo grafica Gil: “Me siento mucho más libre en el rol que tengo ahora. Tengo una discusión muy cercana con los clientes. Puedo ser super sincero y honesto porque no siento que tengo que cumplir con nadie. Cuido mi negocio y, para eso, miro que el negocio 360 del cliente funcione. Antes, la agencia era un trabajo. Ahora, es mi vida”.

La edición original de este artículo se publicó por primera vez en el número 245 de la revista Apertura.



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