Economía Creativa

"Ganar-ganar" en la publicidad digital

Por Christian Findling 22 de Julio 2016

¿Qué ocurriría si tomáramos una foto de la industria publicitaria digital? Veríamos, sin dudas, cinco desafíos que tienen en vilo al mercado: superar el Ad blocking, lograr visibilidad estratégica, resolver el dilema de la cantidad y la calidad, medir con precisión el retorno de la inversión y encontrar las plataformas adecuadas para publicitar productos y/o servicios.

Si observamos con atención, estas problemáticas están atravesadas por un protagonista común: el consumidor. La tendencia en alza de la digitalización pone al usuario de Internet como amo y señor de la escena. En mayo de este año, según comScore, Argentina llegó a los 30 millones de usuarios únicos en Internet. El censo del 2010 arrojó un total de 40 millones de habitantes en nuestro país. Haciendo una comparativa a simple vista, no es difícil darse cuenta que la cantidad de conectados va llegando a su techo. A eso debemos sumar que cada vez hay más nativos digitales que consumen todo tipo de contenidos online.

Las problemáticas mencionadas más arriba evidencian que muchas marcas tienen dificultades para llegar a sus públicos. Pero no todo es negativo: una investigación reciente de Tead revela que los sitios web Premium generan mayor compromiso con la publicidad móvil. Los anuncios de video dentro de un artículo ejercen más impacto sobre la intención de compra que la publicidad colocada en las redes sociales.

En definitiva, todo se reduce a un razonamiento de sentido común: los consumidores estamos dispuestos a ver una publicidad de diez segundos en la medida que ese anuncio sea el “peaje” para acceder a un contenido de nuestro interés. Todos sabemos que los medios necesitan subsistir con publicidad y que las marcas deben difundir sus productos o servicios, pero también somos capaces de ceder hasta ciertos límites. Cuando ingresamos a un portal y la publicidad ocupa la página completa, si el anuncio obstaculiza nuestra navegación o si comienza a sonar en nuestra computadora una música a todo volumen, probablemente reaccionemos de forma negativa.

El consumidor es una persona. No comprender esta premisa, tan básica y fácil, suele ser la raíz de los problemas. Las marcas deben buscar no sólo su propio beneficio, sino también el del consumidor. De lo contrario no habrá estrategia ni inversión que valga.

Ganar-ganar. Ese parece ser el norte.



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