Un economista de La Gran Makro y uno del Frente Renovador analizan el cepo cambiario
Economía

Un economista de La Gran Makro y uno del Frente Renovador analizan el cepo cambiario

Las posibilidades de levantarlo en el corto plazo dividen las aguas entre los especialistas. Dos miradas sobre un mismo tema.  05 de Mayo 2015

Los economistas Rodrigo Álvarez (director de Analytica y adherente al proyecto del Frente Renovador, que encabeza Sergio Massa) y Agustín D’Atellis (integrante del grupo La Gran Makro) reflexionan sobre los por qué y para qué de las restricciones impuestas al mercado cambiario (también conocidas como cepo al dólar) en noviembre de 2011 por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Coinciden en que no es posible quitar dicha medida de un día para otro ni recomendable hacerlo en este momento. 

1. ¿Cuál es su posición respecto del cepo?

RA: El cepo fue una mala herramienta en el marco de una política económica que buscó priorizar soluciones de corto plazo en detrimento de atacar los problemas de fondo. Creo que el Gobierno prioriza (lo hizo entonces y lo sigue haciendo) el palo por sobre la zanahoria. En lugar de tentar a los ahorristas y generar instrumentos para que confíen en el peso y sigan invirtiendo en la economía, generó las condiciones para que la fuga de capitales se dispare y tomó este tipo de respuesta ante soluciones de fondo que no llegaban.

ADA: Me parece que no se puede estar ni a favor ni en contra, sino que lo importante es el motivo. Lo que originó la cuestión, en aquel momento, fue un ataque especulativo en el mercado. El Banco Central o el Gobierno tenían tres alternativas para enfrentar esa situación. Una era utilizar reservas para darle la pulseada al mercado. En ese momento, dada la dinámica del precio de las commodities, exportación y demás, se corría el riesgo de perder y llevar a la economía a una situación de crisis. La otra alternativa era ceder frente a la presión y generar una devaluación abrupta del tipo de cambio, con todo lo que implica. Entonces, se eligió el tercer camino, que fue decir: “Vamos a adoptar restricciones en el mercado cambiario que van a apuntar a que manejemos el tema del mercado para contar con las divisas necesarias para importar los bienes de capital que necesitamos para sostener el proceso productivo y de crecimiento, y, en ese marco, ponemos un freno al resto de las operaciones que consideramos que tienen que ver con una cuestión más especulativa”.

2. ¿Fue prudente instaurarlo?

RA: El contexto era de una fuga de capitales descontrolada. El Gobierno tomó esa decisión priorizando contener la economía y, sobre todo, atacar las consecuencias y no las causas. El problema es que estas medidas, que el Gobierno implanta como transitorias, después terminan siendo permanentes. Lo hizo en 2007, cuando comenzó con los acuerdos de precios, que terminaron siendo una política de Estado prácticamente, y las consecuencias no fueron buenas. En este caso, los resultados tampoco fueron buenos. Entonces, fue el camino que encontró el Gobierno y no fue ajeno a su lógica de funcionamiento, que es priorizar soluciones de corto plazo en detrimento de las de largo, y priorizar los controles y las restricciones en detrimento de la seducción y las soluciones.

ADA: Sí, creo que fue un instrumento prudente en ese momento. No es ideal pero, si no se implementaba se iba a tener que terminar financiando la fuga de capitales, lo que hubiera empujado a la crisis. Eso hubiera sido mucho más irresponsable y hoy la economía estaría en una situación peor.

3. ¿Qué consecuencias tuvo en la economía?

RA: La principal consecuencia para la economía fue que, al no atacar las causas de los problemas, siguieron creciendo. A partir del cepo, se frenó el mecanismo puntual que significaba la salida de dólares a través de la compra, básicamente, de empresas y ahorristas, pero no despejó el problema de la restricción externa de la Argentina; al contrario, lo agravó. Dejaron de entrar capitales de inversión extranjera directa, por lo que, el cepo, más que a la posibilidad de compra de dólares, terminó siendo a la inversión, que fue el principal componente que resultó afectado por esta política. Y una economía que no tiene inversiones es una economía que no crece.

ADA: Positivas, creo que el hecho de haber evitado alguna crisis que hubiera sido nociva en términos distributivos, hubiese generado una disparada inflacionaria difícil de contener y generado un parate mucho más fuerte a nivel inversiones. El lado negativo es que hubo un primer impacto directo sobre algunos sectores principalmente, por ejemplo, el inmobiliario. Otro efecto tiene que ver con que, quizás, el excesivo control y administración por parte del Estado en el mercado cambiario en algunos momentos complicó un poco el flujo de importaciones y eso, quizás, afectó el crecimiento económico o la actividad.

4. ¿Es posible levantarlo hoy?

RA: Este gobierno no puede abrir el cepo por una cuestión, si se quiere, estructural, que es que nunca atacó los problemas de fondo. La inflación, por citar uno, que además se ocultó. Entonces, la confianza de los inversores y ahorristas es muy baja, y me parece que no se va a poder revertir. Si no hay ingresos de capitales, y si los argentinos no están pensando en vender sus dólares para invertir en el peso y en la economía doméstica, me parece que no están dadas las condiciones. Este gobierno hoy no tiene la credibilidad como para sacar el cepo.

ADA: No, hay que mantenerlo. El riesgo de levantarlo es muy fuerte porque puede generar, en un año electoral, ataques especulativos de sectores que lo buscan, por lo que es necesario tener el mercado muy controlado. Además, desde el punto de vista estructural, todavía no se lograron modificar las cuestiones de fondo necesarias. Hoy los precios de las commodities están muy bajos, con una tendencia todavía declinante, y un mundo que está, en el mejor de los casos, estancado. En este contexto, sería muy riesgoso. El planteo de que se levanta de un día para el otro lo veo como una propuesta demagógica vacía de contenido en un año electoral, o, también, como que esconde intenciones de política económica que no se animan a expresar directamente, como volver a endeudar en dólares al país siguiendo las recetas que, desde los centros financieros, siempre intentaron imponer o una devaluación abrupta del tipo de cambio.

5. ¿Cómo se podría salir?

RA: Creo que es perfectamente factible salir del cepo para un nuevo gobierno. El primer condicionante que veo es de qué forma. No creo que se pueda salir de un día para el otro. “El 11 saco el cepo” me parece que son definiciones que tienen poco que ver o poco contacto con la realidad económica. Lo que hay que lograr es que, en términos generales, se reinstaure la confianza en el equipo económico y en las políticas que lleva adelante, y, lógicamente, en el Gobierno. Esto no requiere hacer un plan de política económica rimbombante, sino ir solucionando los problemas más estructurales con una agenda equilibrada.

ADA: Lo que haría es, a medida que las cuestiones estructurales se van modificando, bien comunicadas y explicando qué es lo que está ocurriendo, empezar a trabajar en desarmarlo con tiempo y de a poco, levantando ciertas restricciones e ir viendo cómo reacciona el mercado. Pero, en el medio, tendría que trabajar con la cuestión estructural, con mayor sustitución de importaciones, industrialización e inversiones vinculadas a las infraestructuras.

6. ¿Los riesgos de levantarlo en el corto plazo?

RA: En el corto plazo ya los riesgos están todos descontados. Nadie está pensando en la política económica de este gobierno. Hoy hay una paz cambiaria, y mucha de esta tranquilidad se sostiene porque se descuenta que va a venir un gobierno que va a hacer las cosas distintas.

ADA: Que genere un ataque especulativo. Este año hay una expectativa sobre las reservas bastante complicada. Si no hay más ingresos, si se netean algunas cosas y si se llevan adelante todos los pagos que hay este año, se va a un nivel de reservas bajo. En ese contexto, si se levantan las restricciones, es como darle en bandeja a todos aquellos que les serviría un ataque especulativo contra la moneda, la posibilidad de que lo generen. Y que eso termine en una devaluación abrupta del tipo de cambio o en una crisis cambiaria.

7. ¿Los riesgos de mantenerlo en el largo plazo?

RA: El cepo es más que las restricciones a la compra de dólares de los ahorristas. Hay que pensar que hay un cepo global: a que las empresas puedan girar utilidades y dividendos, a la inversión y, obviamente, también a la posibilidad de ahorrar en dólares. Si la Argentina no genera la perspectiva de un proceso de salida de esta encerrona de restricciones, los capitales no van a ingresar y el país no va a poder volver a la senda de crecimiento.

ADA: En el largo plazo no es aconsejable porque se va a un esquema de varios tipos de cambio conviviendo, que no es ideal. Es un factor de incertidumbre y un costo concreto adicional entre los diferentes tipos de cambio, que tiene que contabilizarse en la rentabilidad y, al ser tan altas las brechas o las alícuotas, distorsionan y, lo más probable, es que frenen la inversión, que creo que es el principal factor al que le juega en contra el largo plazo.

8.  ¿Qué oportunidades divisa?

RA: Si asumimos que el gobierno que viene abre el cepo es porque corrigió muchos de los problemas y generó la confianza necesaria para hacerlo de una manera viable, consistente y sostenible en el tiempo. En ese supuesto, probablemente el desafío que va a tener la Argentina es administrar el flujo de financiamiento e inversión que se genera cuando una economía consumió gran parte de su capital. Viendo el vaso medio vacío, habla de serias restricciones para sostener el crecimiento; viendo el vaso medio lleno, es una oportunidad para que se canalicen inversiones en sectores estratégicos clave.

ADA: Hoy la economía argentina enfrenta restricciones importantes desde lo interno, por la dinámica de crecimiento que tuvimos y por restricciones nuestras propias, energéticas, de cuestiones externas y estructura productiva. No estamos en el mejor de los mundos, pero este año el consumo se empezó a recuperar, no hubo pérdidas de puestos de trabajo como el año pasado se esperaba. La situación está controlada porque se apostó al mercado interno, y una de las patas son las restricciones cambiarias. Si no, no se podría haber hecho.

Producción: María Pilar Assefh



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2 Comentarios

kasasup Reportar Responder

Creo algo de decencia te debe quedar, debes tener una lucha interna en tu matete. No te tires más nafta. Si bien acá todo pasa, cuando te leas en 10 años te a dar vergüenza. El dinero no es todo. Suerte.

kasasup Reportar Responder

ADA te felicito por tu capacidad, mantener el relato, defender lo indefendible ya la vez tratar de no traicionar tu conciencia. Mechando con tus quizás, describiendo un futuro/presente, construyendo escenarios razonables sobre bases falsas y demás.

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