Un día con los arbolitos de la City, del dólar flower al barista verde
Economía

Un día con los arbolitos de la City, del dólar flower al barista verde

Dispuestos a negociar, los vendedores de divisas se multiplicaron por la calle Florida y tienen hasta horarios de oficina. Crónica de una jornada al grito de "¡Cambio!".

Por Joaquín Garau 10 de Abril 2013




El microcentro porteño es una selva. Vendedores ambulantes, espectáculos callejeros, cadetes, trajes, corbatas. Y arbolitos. Mucho “¡Cambio! ¡Dólares, real, cambio!”. La fiebre por hacerse de divisas en tiempos de cepo hizo reverdecer a los cambiarios al paso. Sobre Florida, y sólo entre Bartolomé Mitre y Corrientes, se pueden llegar a contar 18 arbolitos listos para negociar.

“Están ahí, pero no los ves. Bueno, de eso se trata. Están pero no están”, decía Ricardo Darín en Nueve Reinas retratando el submundo del microcentro. No se refería a los arbolitos, pero ellos también están desde siempre y algunos se niegan a verlos. En cambio, Sergio, dueño de un kiosco de diarios y revistas ya los conoce a todos. “Nunca se fueron, ni siquiera cuando comenzaron los controles (de la AFIP). Hace 10 años que están los mismos”, detalla entre el color del puesto. Y no es el único. Un empleado de kiosco vende un paquete de cigarrillos y confirma la presencia habitual. “Claro, a veces vienen a comprar”, cuenta.

Muchos gritan parados contra una vidriera, otros en medio de Florida y unos pocos tienen hasta oficina. Un puesto de flores se convirtió en punto de venta de dólares. Tres arbolitos ofrecen el “dólar flower” a $ 8,50 para la venta (mucho más caro que los $ 8,37 escuchados en el último tiempo). “Hoy estoy hasta las cinco, pá”, advierte uno, sentado en la banqueta del florista, quien acomoda los ramos. Rosas rojas, violetas azules, dólar blue.

Pero no sólo los colores de los pétalos asoman en la fauna urbana. También el aroma es importante. Cuando la AFIP comenzó a recorrer la peatonal hace unos meses en busca de los arbolitos, se pudo escuchar al empleado de un local de café que, al grito de “¡Pase, el mejor café de barista!”, susurraba: “Cambio, dólar, real, euro, cambio. Pago bien”. Un precursor el arbolito, si se tiene en cuenta que el “dólar coffee” todavía no figura como opción.

FLORIDA
Florida. El ritmo de la peatonal lo marcan los gritos de los arbolitos.

Quien quiera comprar, debe saber que los arbolitos tienen horarios de oficina. “Estoy de lunes a sábado, de 9 a 19”, comenta uno. “Siempre estoy acá, si no me ves es que me fui con un cliente”, advierte cortésmente. “Yo estoy de 10 a 18, de lunes a sábado”, suma una chica que también vende divisas. Por detrás de ellos, un cartel electrónico de un banco muestra la cotización oficial. Tiene el precio más barato, pero lograr la compra es una odisea.

Los arbolitos, mientras tanto, gozan de un clima de trabajo seguro. Dos agentes de la Policía Federal recorren la peatonal. Peinan canas y marchan lentamente. La prohibición de vender divisas fuera del mercado oficial, controlado por la AFIP con allanamientos y procedimientos judiciales, no llegó a sus oídos. Ambos transitan Florida tranquilos, mientras que los gritos de “¡Cambio, pago bien!” los ensordecen. “La policía conversa con ellos”, desliza un vendedor de un local de ropas, mientras atiende a dos brasileños interesados en comprar zapatillas. “Al mediodía brotan”, explica. Lógico, son arbolitos.

Al mismo tiempo que se comercializan las divisas, a dos cuadras de allí, en Balcarce 50, la Casa Rosada busca frenar el mercado paralelo. Junto a la AFIP –prácticamente vecinos de cuadra- llevaron adelante un cepo cambiario que incluyó desde formularios, pasando por el cierre de las casas de cambio privadas que operaban en los aeropuertos, hasta controles por la peatonal. La poda de la AFIP no pudo con la naturaleza, que fue más fuerte y se abrió camino. Los arbolitos siguen creciendo.



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