Las urnas como reflejo del bolsillo
Economía

Las urnas como reflejo del bolsillo

La experiencia latinoamericana de los últimos 23 años muestra que la situación económica impacta en el voto. Los antecedentes, país por país. Cuáles fueron los casos en los que hubo excepciones.

Por Camila Fronzo 10 de Octubre 2013




Suba del piso de Ganancias, aumento del gasto en obras públicas y subsidios, alza de las jubilaciones e incremento de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y por Embarazo. Medidas económicas que, desde mayo, anunció el Gobierno, de cara a octubre. No es novedad que la marcha de la economía afecta el humor social. Sobre todo, en años electorales. Es la tendencia que reflejan, hace más de dos décadas, los resultados de los comicios presidenciales y legislativos en América latina.

Desde 1990, hubo 57 elecciones en los nueve países que representan más del 90 por ciento del PBI de la región: la Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú, Uruguay y Venezuela. En el 63 por ciento de los casos, ganó el oficialismo, mientras que, en el 37 por ciento, lo hizo la oposición, según un estudio de la consultora Management & Fit (M&F).

DNI copiaCuando el PBI de un país crece y el desempleo retrocede, sostiene el informe, los oficialismos tienen más posibilidades de ganar. En cambio, los opositores suelen triunfar si la economía se detiene y aumenta el desempleo. La hipótesis se confirmó en siete de las últimas nueve elecciones de la región, excepto en México y Perú, donde los oficialismos perdieron a pesar del impulso de sus economías. En Chile, Sebastián Piñera –ganador, en segunda vuelta, en enero de 2010– acabó con 20 años de gestión consecutiva de la Concertación.

El año anterior (post crisis internacional), la economía trasandina había caído 0,9 por ciento y el desempleo se disparó 3 puntos, de acuerdo con datos del Fondo Monetario Internacional (FMI). En cambio, cuando los indicadores económicos fueron positivos, los oficialismos se mantuvieron en el poder.

Heredera política de Luiz Inácio da Silva, Dilma Rousseff ganó el ballotage en 2010, año en que el PBI de Brasil creció 7,5 por ciento y el desempleo se redujo 1,4 punto. Misma situación se dio en Colombia: el oficialista Juan Manuel Santos obtuvo el 69 por ciento en segunda vuelta, con una economía que había crecido 4 por ciento y logrado una leve caída del desempleo en 2010, cuando se celebraron los comicios. La dinámica argentina de los últimos 23 años sigue el pulso de la región. “Excepto en 1997, cuando los indicadores económicos no eran malos pero había mucha preocupación por la corrupción, los resultados se relacionaron, siempre, con la actividad económica”, analiza Mariel Fornoni, directora de M&F. 

Dos casos recientes: en 2009, año en que el PBI creció sólo 0,9 por ciento (según cifras oficiales; para los privados, cayó) y el desempleo aumentó 0,8 puntos, el oficialismo perdió la mayoría en el Congreso. Dos años después, Cristina Fernández cosechó el 54 por ciento en las presidenciales, con la inercia de una economía que creció 8,9 por ciento y que anotó el nivel de de-sempleo más bajo desde 1992 (7,2 por ciento, según el FMI). La imagen positiva de la Presidenta, que tocó 64 por ciento en septiembre de 2011, cayó a 30 por ciento 12 meses después, cepo cambiario mediante. Hoy, ronda el 30,5 por ciento, mide M&F.

“Más que la inflación y el desempleo, lo que más influye al votar es la confianza en cómo el Gobierno maneja la economía. La gente dejó de confiar”, sentencia Fornoni. Una encuesta de su consultora, realizada en julio, arrojó que el 73,2 por ciento cree que la economía va por mal camino, y un 78,7 piensa que el Gobierno es parcial o totalmente responsable por la inflación, segunda preocupación de la gente. Los resultados de las PASO están a la vista.

Foto: Archivo Apertura.



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