Subsidios a la energía: las dos empresas que se llevan el 70 por ciento
Economía

Subsidios a la energía: las dos empresas que se llevan el 70 por ciento

El Estado destina en dos compañías el mayor esfuerzo, con tal de asegurar el abastecimiento energético.  Por Nicolás Gandini 04 de Noviembre 2014

 

Cammesa y Enarsa son las empresas controladas por el Estado que absorben mayores subsidios. La primera, que se encarga de la importación de gasoil y fuel-oil para generar energía, recibió transferencias del Tesoro por US$ 6186 millones en 2013. La segunda, que compra el gas de Bolivia y el GNL, recaudó US$ 5692 millones. “Entre las dos explican un 70 por ciento de los subsidios al sector energético, que totalizaron US$ 16.958 millones el año pasado, el equivalente a un 3,68 por ciento del PBI”, repara Diego Pietrecolla, consultor de GPR Economía.

El atraso cambiario de las tarifas de luz –que se originó con la devaluación de 2002– tiene algunas particularidades. El valor de la energía varía de manera significativa por provincia. Como la potestad de fijar el importe de las tarifas está en manos de las gobernaciones, a nivel nacional, se registran divergencias muy evidentes.

En Córdoba, por ejemplo, un usuario que demanda 600 kilowatts de energía por mes recibe una factura de $ 372. En Santa Fe, la EPE (Empresa Provincial de Energía) le cobra $ 356. En Capital, en cambio, la tarifa no supera los $ 72.

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La problemática se repite: lo que se recauda no alcanza. El costo de generación creció en 2013, hasta los $ 390 por megawatt/hora (MWh). Las distribuidoras recibieron $ 97.

En caso de retirar totalmente los subsidios –no está en los planes del Gobierno, que empezaría por recortar beneficios a los sectores de más altos ingresos a partir de septiembre–, las tarifas domiciliarias de luz se incrementarían entre un 100 y un 400 por ciento, según las zonas de concesión. Las mayores alzas se registrarían en el área de Edenor, que debería quintuplicar el valor medio de sus facturas. La seguiría Edesur, que cuadruplicaría. Las distribuidoras de Córdoba y Santa Fe, donde ya es más caro el servicio, sufrirían menos cambios en sus esquemas tarifarios.

Ordenar esos defasajes no será sencillo. Y, si se quiere evitar impactos severos sobre los hogares medios y bajos, tampoco será viable eliminarlos a corto plazo. “El atraso tarifario es tal que lo más probable es que, al próximo gobierno, le lleve todo su mandato alinear las facturas de luz y gas con los costos reales del sistema”, pronostica Fausto Spotorno, director de la consultora OJF.

En caso de retirar totalmente los subsidios, las tarifas domiciliarias de luz se incrementarían entre un 100 y un 400 por ciento

El gran interrogante es qué actitud tomará la próxima administración frente a ese escenario. ¿Apuntará a superar la crisis del sector energético, para convertirlo en un motorizador de inversiones en infraestructura, aunque eso implique pagar un alto costo político inicial? ¿O se conformará con administrar la crisis, retocando sólo algunas variables? La respuesta a ese dilema acepta fundamentos técnicos y económicos. Pero, fundamentalmente, depende de una decisión política que sólo el tiempo permitirá despejar.

Nota publicada en la edición de agosto de la revista Apertura



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