Radiografía del sector hidrocarburífero argentino
Economía

Radiografía del sector hidrocarburífero argentino

Tras un año marcado por la caída de actividad en el upstream, los conflictos sindicales y la reestatización de YPF, las pymes proveedoras de bienes y servicios del sector del petróleo y gas dan revancha. 

23 de Mayo 2013




El pasado, no fue un año cualquiera para las firmas del sector de hidrocarburos. La caída de la actividad en el upstream, la reestatización de YPF y los conflictos sindicales hicieron eco en los directorios. Sin embargo, una revolución silenciosa se levanta de la mano de las operadoras y perforadoras: las pequeñas y medianas firmas locales, proveedoras de bienes y servicios para las grandes empresas, que integran la cadena de valor y que apuestan a la sustitución de importaciones como estrategia para ganar participación, en el corto plazo, al tiempo que ansían que la industria hidrocarburífera se proyecte internacionalmente, sobre todo, si se considera el alto potencial de petróleo y gas no convencionales (shale), que la demanda global de crudo aumentará un 14% hacia 2035 y que el consumo de electricidad en el mundo subirá un 70% en ese mismo año, según la Agencia Internacional de la Energía (IEA).

Sólo en la cuenca del Golfo de San Jorge, responsable de la mitad de crudo del país con apenas un tercio de los pozos activos (13.504 unidades que producen diariamente unos 30.000 m3 de petróleo), se contabilizan, a partir de su participación en las cámaras de la actividad, unas 160 pymes vinculadas al sector. Cien de ellas integran la Cámara de Empresarios Regionales de Servicios Petroleros de Chubut y, según estimaciones de la entidad, facturan en conjunto por encima de $ 150 millones anuales y dan empleo a 10.000 personas.

La sinergia entre grandes y chicas se traduce en asociaciones con objetivos comunes de crecimiento, donde las más pequeñas se destacan en rubros como metalmecánica (válvulas, compresores) y servicios (transporte, mantenimiento, cañería). Cuando crece la inversión en las grandes, el efecto derrame llega a las pequeñas. Éstas, a su vez, apuestan al agregado de valor en equipos competitivos y más económicos que los del exterior. Se trata, sin más, de un ida y vuelta. De hecho, la política de sustitución de importaciones motivó a que muchas de las grandes compañías potencien sus programas para impulsar el desarrollo de las pymes. Tal es el caso de Tecpetrol, la petrolera del Grupo Techint, con ProPymes; YPF, con Plan Sustenta; y Pan American Energy (PAE, ver Incentivar el networking).

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Problemas I. En la Cuenca Golfo de San Jorge hubo 210 días sin actividad plena.

Si bien la Argentina redujo su share petrolero a partir de 1991 (el país representa poco más del 0,2% de las reservas de crudo global, cuando en 1980 era el 9%, según abeceb.com), fuentes del sector aseguran que es tiempo de redoblar la apuesta.
La cuenca del Golfo de San Jorge ocupa 200.000 km2 y el 35% de su territorio podría contener hidrocarburos, según la Secretaría de Energía de la Nación. No obstante, para abeceb.com, muchos de los yacimientos están en una fase de madurez y de declinación natural, lo que deja abierto el interrogante sobre el futuro de la industria.

Pero en Comodoro Rivadavia, donde se realizó a fines de abril la Expo Gas y Petróleo de la cuenca del Golfo de San Jorge, los empresarios pyme del sector se muestran optimistas, tanto en modo on como en off the record. “El 60% tiene expectativas positivas, propio de una economía, como la de Comodoro, con pleno empleo y que tiene el PBI per capita más alto de la Argentina”, sostiene Enrique Zuleta Puceiro, presidente de la Fundación de Investigaciones Económicas y Sociales. En la feria, la entidad presentó la primera parte de una investigación sobre las expectativas de 150 pymes de la cuenca. “El potencial es espectacular”, dice. Sin embargo, falta aún recorrer un largo camino.

Un año para olvidar
Las oportunidades están a la vista. Recientemente, el Gobierno anunció la creación de un fondo de u$s 2.000 millones para la producción de hidrocarburos. Si bien el principal beneficiario sería la petrolera YPF, las pymes esperan ansiosas el efecto catarata. Es que así es la relación que tienen con las grandes. Cuando unas crecen, las otras acompañan. Cuando no invierten, tampoco despegan las pequeñas. Por eso, más allá de las restricciones a las importaciones y las limitaciones para su expansión, afectadas por el aumento de costos y la inflación, el año pasado fue duro.

Para Zuleta Puceiro, el Estado necesita reconstruir las instituciones. “Por la crisis de los contratos derivados de la expropiación, hay una gran inseguridad jurídica. La legislación que rige el 60% del gas y del petróleo del mundo se produce en federaciones, que son gobiernos débiles, como Rusia, Brasil, Nigeria, Malasia y México, y que implican la superposición de tres niveles de jurisdicción: municipal, provincial y nacional. Las cruzan los temas del medioambiente, regulatorio (la industria es la más regulada del mundo) y la conflictividad laboral. La legislación nacional es muy débil”, observa Zuleta Puceiro. A ello, se suma la presión tributaria y el escaso acceso al crédito.

El año pasado, la toma por parte de gremialistas de Cerro Dragón, localidad petrolera en la cuenca del Golfo de San Jorge, fue el fiel reflejo de los conflictos laborales mencionados por Zuleta Puceiro, que afectó a la cadena de valor. En la cuenca, en 2012, hubo 210 días sin actividad plena; dentro de ese lapso, 36 días, de paro total. En Chubut, hubo 156 cortes de ruta y en Santa Cruz, 250. Ello provocó la caída de la producción de petróleo, que se tradujo en menos actividad para las pymes.
“Con la toma, se perdieron jornadas y se dilapidaron recursos de las pymes, de las perforadoras y el estado provincial. Todos perdieron”, comenta Enrique Casares, secretario de la Cámara de Empresarios Regionales de Servicios Petroleros de Chubut y presidente de Tecnotrol, dedicada a la generación de energías alternativas, automatización, instrumentación y control industrial.

Conflicto gremial Dragones
Problemas II. El conflicto gremial en Cerro Dragón fue el reflejo de los conflictos laborales.

“Se redujo el trabajo. Tenemos épocas más rentables y otras no tanto. Pero tratamos de adaptarnos a las condiciones cambiantes del país. En facturación, estamos en una meseta. Pero tenemos buenas expectativas”, confiesa con cierto pudor Juan Carlos Anna, socio Gerente de Electro Comodoro, una firma familiar que emplea a 13 personas, orientada al mantenimiento eléctrico.

Desde Performance, una firma nacida en 2004 que brinda herramientas, como bandejas hidráulicas, para tecnificar las maniobras en los equipos de perforación, coinciden en que la toma del cerro repercutió fuertemente en sus operaciones. “Se paró la actividad de equipos que representaban el 40% de nuestra facturación”, admite Gustavo Fiorenzo, gerente Comercial.

A pesar de ello, y como indicaba Zuleta Puceiro, Fiorenzo, junto a Mauro Macchiavello, gerente de Operaciones de Performance, confirma las buenas perspectivas. Al finalizar el año, la compañía había vuelto a operar al máximo de su capacidad. “Lanzamos un dispositivo para movimiento de tubings que reemplaza las planchadas tradicionales, optimiza las condiciones de trabajo y permite mejores tiempos con maniobras más seguras”, comparte Fiorenzo.

El alquiler de cada dispositivo oscila entre los u$s 10.000 y u$s 35.000, según la escala, los pesos a mover y la unidad de negocios (si es perforación o terminación), aunque también se ofrece leasing a tres años con opción de compra.

Apostando a la sustitución de importaciones, desde Performance aseguran que sus equipos son sensiblemente más económicos que los que se producen fuera del país. Para este año, la firma, que emplea a 11 personas y tiene capacidad para fabricar 12 dispositivos tubares, espera aumentar su parque para producir unas 20 máquinas anuales, lanzar un producto orientado a medición y control, abrir operaciones en Chile e incrementar un 30% su facturación. Entre sus clientes, PAE, DLS Argentina, Servicios Petroleros Argentina, Petrolera Entre Lomas y Tesco. Están en tratativas con YPF, Tecpetrol y San Antonio Internacional.

Pensar a largo plazo
Con la idea de convertir a Comodoro Rivadavia en un polo productivo y apostando al largo plazo, Eduardo Romero comanda Prema Compañía del Sur, dedicada a la fabricación de calentadores de petróleo (equipos que elevan la temperatura del fluido para reducir su viscosidad y facilitar el transporte por oleoductos) y separadores, además de manifolds, entre otros elementos relacionados con soldadura.

La firma, que se fundó hace 13 años y emplea a 70 personas, empezó dedicándose a la reparación. “Pero buscamos cambiar ese paradigma y, con el asesoramiento de PAE, sumamos valor agregado de la mano de la fabricación de los calentadores de petróleo”, comparte. Los equipos se cotizan a entre u$s 50.000 y u$s 300.000.

Entre sus clientes, se encuentran PAE, YPF y Vintage. “Fabricamos desde Comodoro Rivadavia para Neuquén y Mendoza”, agrega el ejecutivo, quien no se deja asustar por los vaivenes coyunturales. De hecho, reconoce que la reestatización de YPF impulsó la inversión entre las pymes de la actividad. La prueba de ello fue que Prema, durante 2012, incorporó a 12 personas en el área operativa. “Creció la inversión en la cuenca y vislumbramos más crecimiento para 2013”, dice y estima que el alza podría impactar en la facturación de la firma, en la que espera un incremento del 40%.

Uno de los puntos que hacen a la política económica y que afecta a Prema, como a otras pymes, es que algunos de sus insumos son importados. Por el momento, no obstante, no ha sido un problema para ellos. “Compramos a distribuidores nacionales materiales muy específicos que no se fabrican en la Argentina”. Este año, Prema planea incrementar la capacidad y buscar nuevos mercados, como Chile y Ecuador.

“Es un buen momento para las pymes porque el país tiene una erogación anual de importación de combustibles enorme. Para sustituir importaciones, hay que invertir. La oportunidad es grande porque hay una debilidad: no sacamos el petróleo que tenemos bajo la tierra. Creemos que en el cortísimo plazo tendremos la oportunidad de crecer y desarrollarnos”, analiza Casares, al frente de Tecnotrol, firma que ofrece mantenimiento de electroinstrumentación para clientes como YPF, PAE y Sipetrol.

“Empecé hace 19 años con capital cero: es un trabajo que, básicamente, se ejecuta con herramientas de u$s 500, manos y conocimiento. Empecé solo, con un auto prestado. Hoy, somos 60 personas con 20 camionetas, dos colectivos y un camión”, comenta Casares. Recientemente, incorporó un camión con grúa y una máquina retroexcavadora vial, que adquirió gracias a inversión propia y a un crédito bancario a pagar en cinco años.

A pesar de los alentadoras perspectivas de sus protagonistas, a las pymes les queda transitar un largo camino, independientemente del rol que tome el Estado sobre su política de hidrocarburos y de las inversiones que se generen desde el sector privado. “Más capacitación en recursos humanos y management e introducción de nuevas tecnologías de la información. Es importante incentivar el networking”, concluye Zuleta Puceiro.



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