Radiografía del negocio de la droga en la Argentina
Economía

Radiografía del negocio de la droga en la Argentina

Las organizaciones ya tienen estructuras similares a las empresas. Cuentan con distintos precios para sus productos y desconfían de los profesionales argentinos. El lavado de dinero, clave para operar en el país. 

Por Joaquín Garau 16 de Mayo 2014

 

 

A alguien se le apagó el motor de la avioneta en pleno vuelo. Mala suerte: deberán abrochar sus cinturones.

Cuarenta minutos después la policía y la Gendarmería secuestran los paquetes de cocaína. Mala suerte: pese al éxito de este operativo llegaron tarde. El negocio del narcotráfico ya está en la Argentina.

Con bandas organizadas operando en el país, el narcotráfico llegó a la Argentina y, al mirar su estructura de funcionamiento, se pensaría que se está frente a una organización standard, con la excepción clave de ésta se enfoca en una actividad ilegal.

Narcotráfico. Autoridades queman el cargamento incautado en distintos procedimientos. Foto: Dyn.

Un ejecutivo número uno, empleados, contadores, abogados, importaciones, exportaciones y problemas con la aduana son parte del día a día de la estructura de las organizaciones de narcotraficantes. 

“Cuando cae un jefe narco en la Argentina, tiene dos abogados locales, un estudio de abogados en Colombia y uno en Estados Unidos, que en general está manejado por ex fiscales anti drogas estadounidenses”, explicó a Apertura.com Virgina Messi, quien junto a Juan Manuel Bordón, escribió Narcolandia ¿Por qué la Argentina se convirtió en el paraíso de los traficantes colombianos?

De acuerdo con la autora, la estructura demandó que, en la Argentina, los contadores provengan de Colombia, ya que “los profesionales locales los están estafando”.

Un negocio lucrativo
En el mundo, entre los negocios ilegales, el narcotráfico es el que más dinero mueve. De acuerdo con un informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), el narcotráfico movió US$ 320 mil millones en 2013 y representó el 50 por ciento de los negocios ilegales. Lo siguió el mercado de la falsificación, con US$ 250 mil millones; y en tercer lugar el tráfico de humanos, con un movimiento de US$ 31,6 mil millones.

América latina es la cuna del negocio. “Bolivia, Colombia y Perú son los únicos tres productores de cocaína en el mundo”, señaló Messi. Mientras tanto, la Argentina suma su parte. El hecho de ser productor de precursores químicos –necesarios para la producción de cocaína- la volvió interesante para los narcotraficantes.

“Argentina es el primer productor de precursores químicos (ejemplo de ello son el carbonato de sodio y el permanganato de potasio); hay más de 300 empresas que los producen”, detalló Claudio Izaguirre, presidente de la Asociación Argentina Antidrogas, en diálogo con este medio. “Los primeros narcos encuentran la enorme facilidad que había para la adquisición. Y ahí comienza un movimiento hacia la Argentina”, completó. 

Como en cualquier mercado, los precios de la cocaína varían de acuerdo a distintos factores. “El monto tiene que ver con la distancia y la dificultad. En los países musulmanes y asiáticos, donde hay pena de muerte, es más cara, porque hay más riesgo”, aseguró Messi.

En Colombia, el valor de 1 kilo de cocaína ronda los US$ 2000. En Centroamérica, puede llegar a costar US$ 8000 y, en los Estados Unidos, US$ 25 mil. Buenos Aires también cuenta con su propio valor: US$ 6000 ronda el precio del kilo. En Europa, el promedio alcanza los US$ 40 mil, siempre según el libro escrito por Messi y Bordón.

El lavado de dinero, la clave para elegir la Argentina
Una organización dedicada al narcotráfico produce, distribuye y vende las sustancias. De acuerdo con Izaguirre, “ya hay seis cárteles operando en la Argentina, incluso con el territorio dividido”.

Pero el dinero de las operaciones no puede ser depositado en el banco, ya que los organismos de control -como es el caso de la Unidad de Información Financiera (UIF) en la Argentina- se preguntará por el origen de los fondos. ¿Cómo ingresarlo al sistema? Primero las organizaciones utilizan el poder de su estructura –abogados, contadores y testaferros- para ingresar el dinero al sistema a partir de distintos mecanismos. 

Luego, aprovechan las falencias de los sistemas de control. Los números indican que el ingenio de los narcotraficantes puede más que las autoridades. El mismo informe de la ONU explica que, a nivel mundial, “entre el 50 y el 90 por ciento del dinero ilegal logra ser introducido en el sistema financiero”. El lavado de dinero se sale con la suya.

En la Argentina, por su parte, el sistema judicial no hace pie. “Entre 1999 y 2013, hubo cinco condenas por lavado de dinero vinculadas al narcotráfico”, detalló Messi.

Cambios de hábito en el consumo
En Estados Unidos, al consumo de cocaína se le sumó en los últimos años el crecimiento de las metanfetaminas, una de las variedades entre las drogas de diseño.

En la Argentina, mientras tanto, el consumo de drogas ilegales fue liderado por la marihuana, según un estudio del Observatorio Argentino de Drogas realizado en 2010.

Así, el 8,1 por ciento de los encuestados admitió haber consumido marihuana. La cocaína, con 2,6 por ciento, fue la segunda droga más consumida. En tercer lugar se ubicó la categoría “otras drogas” (donde no se especifica de cuáles se trata), con 1,1 por ciento.

El estudio tuvo una muestra que contempló a toda la población argentina, con edades entre los 12 y los 65 años.

Los hombres del negocio
Pablo Escobar Gaviria alcanzó la fama de ser el número uno del negocio de la droga en la década del 80, cuando el cártel de Medellín aterrorizaba a Colombia. El poder de Escobar Gaviria era tal que su fortuna llegó a rondar, según estimaciones de la época, los US$ 3000 millones. Tras su muerte, el 2 de diciembre de 1993, el gobierno colombiano tuvo que comenzar a relevar cuál era la herencia del número uno. Algunos ejemplos de su fortuna fueron: 500.000 hectáreas de tierras, 40 autos clásicos y antiguos, 44 motos, 18 locales comerciales y un zoológico con animales comprados por él mismo.

Apertura.com se comunicó con su hijo, Sebastián Marroquin, quien vive en Buenos Aires. Marroquín, quien se cambió el nombre, es dueño de Escobar Henao, marca de ropa con diseños que difunden mensajes de paz. Sin embargo, vía correo electrónico, el empresario se excusó de hablar con este medio si no se le pagaban honorarios (una práctica que esta redacción no realiza).

Otro hombre fuerte asociado al fantasma del narcotráfico fue Ignacio Álvarez Meyendorff, apodado “Gran Hermano”. De origen colombiano y productor agropecuario, consiguió la residencia argentina en 2005. Sin embargo, en 2011, fue detenido en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. El pedido de detención provino de un tribunal federal de Nueva York, que había solicitado su "arresto preventivo". En un trabajo conjunto, las autoridades argentinas lo extraditaron. De acuerdo con Messi, se calcula que Meyendorff “lavó US$ 50 millones en la Argentina, a través de la compra de empresas y propiedades”.

Tras caer detenido, se le confiscaron bienes en Colombia por US$ 700 millones. El hermano de Ignacio Álvarez Meyendorff, Juan Fernando, había sido detenido también en Buenos Aires, en 2010. Utilizando una identidad falsa, escapó a Venezuela y luego hizo un pacto con la DEA. “Es experto en el tráfico de cocaína desde Colombia a Estados Unidos en minisubmarinos”, explica el trabajo de investigación de los dos autores. 

Henry de Jesús López Londoño, alias "Mi Sangre", fue el último narcotraficante en ser capturado en la Argentina. Fue el 30 de octubre de 2012, cuando salía de cenar en un restaurante de Pilar, cuando “Mi Sangre” fue detenido por autoridades argentinas, ayudadas por fuerzas colombianas. Según dijo José Roberto León, director de la Policía Nacional de Colombia, Londoño era "el mayor proveedor de cocaína" del cartel mexicano de Los Zetas. Su cabeza tenía un precio de US$ 660.000.



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