Por qué no cumplen su mandato los presidentes del Banco Central
Economía

Por qué no cumplen su mandato los presidentes del Banco Central

Desde 1935 hasta hoy, sólo uno logró la hazaña de terminar en tiempo y forma su ejercicio. Radiografía de una silla caliente.  Por Esteban Lafuente 02 de Diciembre 2015

La pelea cambió de boxeadores pero repite el ring. El flamante equipo de Gobierno con Mauricio Macri a la cabeza ganó la batalla y Alejandro Vanoli ya no es el presidente del Banco Central. Pero esta lucha, lejos de ser una anécdota de la city, es una historia conocida: los presidentes del Banco Central no pueden terminar sus mandatos. 

La renuncia de Juan Cárlos Fábrega (antecesor de Vanoli) con menos de un año en el cargo, representó un nuevo capítulo en la extensa saga de titulares del BCRA que no logran consolidarse en el cargo.

Desde el 31 de mayo de 1935, fecha en que se creó la entidad, hasta la actualidad, hubo 57 presidencias (Alejandro Vanoli inició la 58ª) pero apenas un titular, Ernesto Bosch, el primero en la historia del BCRA, pudo completar su mandato. A partir de allí comenzó una larga serie de presidentes que,  en promedio, apenas superan el año en el puesto. La autarquía de la entidad en la toma de decisiones aparece, recurrente, como el conflicto irresuelto. “Hay dos razones. Una tiene que ver con la inestabilidad económica que caracteriza al país,  que hace que los banqueros centrales sean una variable que sirve para cambiar un poco el aire en la economía. La segunda es la poca independencia del Banco Central con respecto al poder ejecutivo”, analiza Luciano Cohan, economista jefe en Elypsis.

 

 

La tensión por la independencia del Central fue el factor determinante en la salida de Martín Redrado, a comienzos de 2010. El economista, que llevaba más de cinco años en el cargo, rechazó el uso de reservas para el pago de deuda, iniciativa impulsada desde la Casa Rosada, y fue removido mediante un decreto. “Los limites los fija el hombre hace al cargo, y en mi caso fue cuando se quiso utilizar al Banco Central como caja de financiamiento del sector público. El BCRA no puede ser una isla con el resto de la política económica pero tiene que tener independencia de instrumentos para llevar a cabo la política monetaria”, explica en diálogo con APERTURA. Pedro Pou, en tanto, fue otro de los presidentes destituidos por tensiones con el gobierno nacional. En su caso, la puja con Domingo Cavallo, entonces ministro de Economía, fue determinante para su destitución por ‘mala conducta’, en abril de 2001.

El escenario resulta aún más significativo al comparar la situación de los banqueros centrales argentinos con los Estados Unidos, país que presenta una larga trayectoria de independencia entre la Reserva Federal y el poder Ejecutivo. El caso de Alan Greenspan es paradigmático. Fue designado por Ronald Reagan en 1987 y permaneció en su cargo hasta 2006 (6748 días), durante las presidencias de Reagan, George Bush, Bill Clinton y George Bush (hijo). En tanto, las diferencias de opinión entre Ben Bernanke, su sucesor, y el presidente Barack Obama, sobre la continuidad de las políticas expansivas para estimular la actividad económica no dispararon chicanas o escarnios públicos ni impidieron que el primero concluyera su mandato, en 2013.

“El tema tiene que ver con las instituciones. Este no es el único ámbito en el cual el poder ejecutivo tiene mucho poder discrecional. La acumulación de recursos en la Nación en desmedro de las provincias es otro símbolo de ese desbalance”, añade Cohan.

 

Nota publicada en octubre de 2014 en la revista Apertura.



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