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Economía

Opciones para invertir desde US$ 5000

Con los ahorros en el banco, los inversores se preguntan qué opciones presenta el mercado. El campo, el aliado. Por Monica Fernández 13 de Enero 2015

 

La opción es entrar a los fideicomisos o fondos privados que encaran explotaciones agropecuarias. Es un segmento para moverse con cuidado porque el campo, regulaciones y retenciones de por medio, no atraviesa por su mejor momento. Sin embargo, buscando productos que le dan una vuelta de tuerca a la tradición, se pueden obtener buenos resultados.

Desde US$ 5000, existe la opción de pensar en inversiones de esta actividad, en un abanico que va desde los cultivos tradicionales, hasta las nueces de pecan, la miel o los arándanos. La puerta de entrada son, siempre, fondos con gerenciadores expertos en la materia porque, obviamente, son negocios muy difíciles de encarar en forma individual, por la magnitud de la inversión y por el conocimiento específico que se debe tener para llegar a buen puerto.

“En la actualidad, para invertir en agro, hay que poseer un producto de avanzada, ya que la inflación y los rendimientos atentan contra los productos tradicionales”, dice Francisco Mendonça, director de Negocios Agropecuarios de Grupo Hecke, boutique financiera para clientes que buscan portfolios personalizados.

“Nosotros tenemos Global 360, que es una cartera administrada que opera en todas las commodities, no sólo soja”, agrega. “Se trata de  un fondo líquido, que permite al inversor estar tranquilo y hasta ganar con la baja. Los precios para la próxima campaña no tienen el mejor pronóstico, tanto para el inversor como para el país”, aclara Mendonça. Para manejarse en ese escenario, el inversor debe priorizar la experiencia del operador, subraya.

En Global 360, se puede invertir desde US$ 5000 a tipo de cambio oficial. En tanto, la opción de horizonte de la apuesta es de seis ó 12 meses. “La renta esperada es de 12 por ciento, en dólares”, completa el ejecutivo.

Por su parte, con siete años de experiencia en el mercado, 817 inversores y US$ 40 millones bajo administración, ADBlick ofrece, actualmente, cuatro proyectos, en los que se ingresa con un mínimo de US$ 10.000: granos, olivos, nueces de pecan y campos.

Desde US$ 5000, existe la opción de pensar en inversiones de esta actividad, en un abanico que va desde los cultivos tradicionales, hasta las nueces de pecan, la miel o los arándanos.

“ADBlick Granos va por su sexta campaña y, actualmente, produce en 35.000 hectáreas en las provincias de Buenos Aires y Salta (trigo, soja, girasol, maíz y colza, rotando cultivos), con un renta proyectada del 16 por ciento, en dólares”, describe Andrés Oliver, director de Operaciones de ADBlink, y agrega que el grupo es el mayor productor de colza y girasol alto oleico del país.

“El de los campos es un proyecto muy interesante de real estate, en el que el inversor se convierte en dueño de una parte de un campo, entre un gran grupo de inversores, y obtiene una renta por alquiler, sumado a una revalorización futura del precio de la tierra. Actualmente, la renta anual es de 8 por ciento, en dólares”, explica Oliver.

Olivos y pecan son dos productos de más largo aliento, para ahorristas que pueden tomarse el tiempo de ver madurar la inversión. Es que, justamente, por tratarse de cultivos que tardan en alcanzar su madurez productiva (siete años el olivar, por ejemplo) los resultados se ven a mediano plazo.

“Está armado de tal manera que el inversor es dueño de la plantación y socio en la producción. La finca ADBlick Olivos se revalorizó en un 50 por ciento desde 2008, a una tasa superior al 8 por ciento anual, en dólares. Y, de acuerdo con las proyecciones actuales, el rendimiento esperado de la plantación sobre la inversión inicial, independientemente de la revalorización de la tierra, superaría el 12 por ciento anual, en dólares, fruto de la cosecha y venta de la producción de aceitunas y aceite”, desglosa el ejecutivo de ADBlink.

“Los inversores de ADBlick son, en su mayor medida, jóvenes ejecutivos y está orientado a quienes, tradicionalmente, ponían sus ahorros en ladrillos, plazos fijos o moneda extranjera y que, actualmente, se enfrentan a una mayor incertidumbre o quieren buscar nuevas alternativas para proteger o diversificarlos a largo plazo, por fuera de los sistemas financieros”, delinea el perfil de sus inversores Oliver. 

Extracto de nota publicada en la revista Apertura.



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