Negocios de familia

El empresario fue clave en el desembarco de Fiat en la Argentina. Por Juan Manuel Compte 13 de Enero 2015

 

Había trabajado en Impregilo, constructora en los que los Agnelli eran accionistas no controlantes, durante los últimos 15 años. Participó, activamente, en mega-obras de infraestructura. En particular, en Yacyretá, finalizada en plena híper y a la que define como una experiencia “muy intensa e interesante” de renegociación contractual. Pero su familia había decidido dejar la constructora y él, pese a tener ofertas para continuar trabajando en la compañía, prefirió seguir viviendo en el país. Promediaban los ’90. Después de décadas de haberle dado la licencia de su marca a Sevel, Fiat quería volver a la Argentina. Y Cristiano Rattazzi, hijo dilecto del Lingotto, resultó clave en la planificación estratégica del proyecto que culminó en diciembre de 1996, con la inauguración de la planta de US$ 600 millones que la italiana construyó en Ferreyra, Córdoba.

Corsi e ricorsi. Producción de Fiat Argentina en unidades. Fuente: Adefa.

Pero la crisis jugó una mala pasada. Y la caída de los mercados argentino y brasileño, potenciado por un decreto local que liberalizó el comercio de partes con el país vecino, lo forzó a tomar una drástica decisión: el fin de la fabricación de autos en el país. En cinco años, los volúmenes de la fábrica pasaron de más de 90.000 a 0 unidades.

No fue fácil el período iniciado en 2004. Mientras sus rivales anunciaban, día a día, millonarios proyectos para hacer nuevos modelos, Rattazzi, estoico, cargaba con su estigma: presidir a la única automotriz que no fabricaba coches. Para sacárselo, libraba una larga batalla interna con Brasil y externa, con quienes, en la industria doméstica, disparaban grueso calibre contra la italiana. Peleas en las que no ayudaban sus críticas públicas e irónicas hacia el Modelo. Hasta que, en mayo de 2007, llegó la confirmación: la planta se reactivaría, con el reinicio de producción del Siena. Ferreyra se reinaguró el 24 de junio de 2008. Ese día, anunció otros US$ 300 millones, para fabricar un nuevo modelo. La primera de varias inversiones. En total, la filial superaría los US$ 600 millones en proyectos al cabo de la década.

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Leé la nota completa en la edición de enero de 2015 de Apertura. 



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